Durante todo el día cientos de personas llegaban a las inmediaciones del museo desde diferentes puntos de la isla, todos con la intención de saludar a sus Majestades. (Ramón “Tonito” Zayas)

Ponce -Las risas y la algarabía de cientos de niños y niñas que llegaron juntos a sus padres y familiares hasta el Museo de Arte de Ponce (MAP), formó parte del ambiente de celebración de la ya tradicional Víspera de Reyes, fiesta que la institución cultural y educativa lleva a cabo cada 5 de enero desde hace 18 años.

Desde las 10:00 de la mañana comenzaron a llegar los visitantes procedentes de diferentes pueblos de la isla para disfrutar de todo el esplendor de esta hermosa tradición puertorriqueña, una actividad con la que la institución busca agradecer a la comunidad por el apoyo que recibe durante todo el año.

“El museo se debe a su comunidad y, realmente, es la forma en que podemos agradecer a toda la gente el apoyo que nos dan durante todo el año”, dijo la directora ejecutiva del Museo, Alejandra Peña, tras destacar que durante este día el acceso a la institución es libre de costo.

Resaltó, además, que hacen un esfuerzo importante para ofrecer una serie de talleres para los niños, recorrido guiado por la colección permanente, además de espectáculos y artesanía para el disfrute de los visitantes, que este año se estima sea de alrededor de 3,000 personas.

Precisamente, a las 10:30 a. m. comenzó la primera actividad en el Atrio Central del Museo, con lectura del cuento “Ya llegan los Reyes Magos”, por su autora, la escritora Georgina Lázaro, un momento en que decenas de niños le comentaron a la escritora lo que sabían de la tradición.

“Este año fueron más participativos. Es una actividad que acerca a los niños al arte y a la literatura, además de unir a la familia”, indicó Lázaro luego, tras enfatizar en la importancia de este tipo de actividades culturales. “Debería haber más como esta”, acotó.

De hecho, el deseo de mantener viva esta tradición cultural era el común denominador entre muchos de los visitantes del Museo, según manifestaron algunos a El Nuevo Día.

“Es la primera vez que vengo, es un hermoso ambiente, muy acogedor y bueno para los niños. Les sirve para conocer el Museo de una forma organizada”, señaló Idalia Martínez, de Sabana Grande, quien viajó con su hijo de 19 años, Alfredo José, para encontrarse con su amiga Milagros Saldaña, de Ponce, quien dijo que no se pierde este tipo actividad. “Ayuda a conservar la tradición del Día de Reyes y es un evento muy orientado a la familia y a los niños”, agregó Saldaña.

De forma parecida se expresó Janice Ortiz, quien dijo que lleva varios años asistiendo a este festejo porque “esperar la llegada de los Reyes Magos es una tradición”. La ponceña destacó que antes asistía con sus hijos, pero ahora trae a sus nietos. “Es una actividad cultural que se debe mantener y es una forma de que los niños aprendan. Hasta mí, como adulta, me emociona verlos llegar (a los reyes)”.

El matrimonio de Doris López y Agustín Díaz, de Trujillo Alto, fervientes defensores de la tradición de los Reyes Magos, también se dieron cita en el Museo junto a sus hijos, nueras y nietos.

“Hemos venido unas cuantas veces, ahora queremos que nuestros nietos aprendan sobre la tradición y entendemos que este es el mejor lugar para compartir con ellos en familia y que viva nuestra tradición”, dijo emocionada Doris, tras indicar que alquilaron una guagua para llegar hasta el museo. De hecho, agregó que mandó a confeccionar unas camisetas rojas con el dibujo de los Reyes Magos para toda la familia.

Durante todo el día cientos de personas llegaban a las inmediaciones del museo desde diferentes puntos de la isla, todos con la intención de saludar a sus Majestades, mientras los pequeños aprovechaban para escribir sus cartas a los Reyes Magos de Juana Díaz y esperar su llegada, pautada para las 2:30 de la tarde.

De hecho, la fiesta en el MAP contó con diversas actividades, como la confección de coronas alusivas a la festividad, preparación de las cartas para los Reyes, estación de pintura de caritas, además de la participación de artesanos puertorriqueños provenientes de toda la isla. Este año, como regalo especial para los pequeños, el Museo también coordinó la participación de los personajes del reconocido grupo Atención Atención.

El programa también contó con recorridos guiados por la colección permanente de la institución, a cargo de Jazmine Rivera, una de las guías, así como por Aryam Santiago, estudiante del Liceo Ponceño y parte del programa Futuros Guías de la institución. Recorridos que estuvieron muy concurridos y en el que también participaron niños y niñas de todas las edades.

“¡Y llegaron los reyes!” Ese fue el anuncio que hizo que los visitantes, reunidos en el atrio central del Museo, gritaran y salieran a la calle a darles la bienvenida a los Reyes Magos de Juana Díaz, quienes llegaron en vistosas carrozas, acompañados de sus pastores.

La llegada fue motivo de emoción y algarabía entre los presentes, quienes se desbordaron en saludos en la calle, mientras todos intentaban sacarse un “selfie” o alzaban a sus hijos en brazos para que pudieran observar mejor la escena.

“¡Qué bello! ¡Son bellos!”, exclamó una mujer mientras le tomaba una foto al rey Gaspar, quien alzó en sus brazos a un niño y la cara de felicidad e ilusión de este era evidente.

Y es que tomarse una foto con uno de los reyes magos parecía ser el propósito de grandes y chicos, quienes luchaban por alcanzarlos y lograr la foto soñada. Las expresiones de emoción, las caritas ilusionadas de los niños, algunos hasta sorprendidos de poder estar cerca y tocarlos, era una escena común en todo el trayecto hacia el Jardín Puerto Rico del Museo, donde los reyes hicieron su tradicional saludo, recibieron las cartas y siguieron tomándose fotos. El evento finalizó con la música del Conjunto Alborada. Fue, sin duda, un día en que la magia de los Reyes Magos colmó de alegría los corazones de grandes y chicos y reforzó la tradición de una celebración que los puertorriqueños atesoran.


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