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Instalación “Hasta que la muerte nos separe”, de Anaida Hernández, una de las piezas que abre la nueva exhibición permanente del MAPR. (Ingrid Torres / Especial para GFR Media)

En un país de siglos de colonización como el nuestro, el tema de la identidad nacional sigue siendo un espacio en blanco. Esa línea imaginaria nos permite construir y deconstruir diariamente lo que somos o creemos ser. De esta forma, tachamos, eliminamos, acortamos, fusionamos o agregamos definiciones a nuestro repertorio identitario, según las viviencias y experiencias individuales y colectivas.


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