El actor y dramaturgo se siente feliz por la recepción que recibió de los puertorriqueños.

Al cerrar anoche su maratónica serie de presentaciones en Puerto Rico, Lin-Manuel Miranda, está sonriente, feliz y, sobre todo, relajado. Tras la última función de su musical “Hamilton” en Puerto Rico, queda empezar a asimilar las emociones de todos estos días, vacacionar a solas con su esposa y continuar trabajando en su arte, sin olvidar a su isla.

“I’m relax. Tú me has visto relax por la primera vez y por la primera entrevista. De verdad que ha sido increíble. 23 funciones en dos semanas y pico y de verdad que la recepción de la isla ha sido increíble. No solamente durante las funciones, pero en toda la isla”, comentó el dramaturgo, quien tuvo un breve encuentro con la prensa esta mañana en el hotel donde se hospeda en Dorado.

La sonrisa se le asoma rápidamente a la cara cuando recuerda la ovación que le ofreció el público anoche, pero sobre todo, la sorpresa que recibió de sus compañeros de elenco cuando todos sacaron banderas de Puerto Rico, imitando el gesto que él había tenido para despedirse de la gente cada vez que culminaba una función.

“Me sorprendió el elenco. I didn’t know que todos los actores tenían banderas puertorriqueñas escondidas en sus disfraces”, contó el actor. “Yo empecé llorando como loco porque de verdad ese fue un momento muy especial”, aseguró.

Durante su estadía, Lin-Manuel no sólo rompió su propio récord de presentaciones semanales (que han sido, como máximo siete) sino que logró poner a la isla en el foco de la atención de los medios internacionales, resaltando la cultura, el turismo y hasta la gastronomía local. Sin embargo, la mayor satisfacción que se lleva es sentirse parte del desarrollo de las artes en suelo boricua, con una aportación que hasta la fecha suma $15 millones para respaldar la labor de diferentes entidades y grupos.

La partida de Lin-Manuel no significa en lo absoluto que su conexión con Puerto Rico se detiene. Por el contrario, después de disfrutar el resultado que han tenido los dos años de trabajo para traer “Hamilton” a la isla, el actor seguirá buscando fondos para la recuperación del país en distintas áreas, a través de la Hispanic Federation. Y esto incluye su proyecto para respaldar a la industria del café.

De su estadía, Lin-Manuel se lleva momentos felices dentro y fuera del escenario. En la intimidad, vivió días muy significativos junto a su familia.

“Lo más especial de este mes ha sido que mis hijos están disfrutando la isla por primera vez. Mi hijo mayor aprendiendo los boricuazos, jugando con morivivís, comiendo florecitas y disfrutando la isla. El más chiquito empezó gateando aquí en Puerto Rico. Me dijo ‘daddy’ por primera vez”, recordó.

Miranda está casado con Vanessa Nadal. Juntos tienen dos hijos: el pequeño se llama Sebastián y el mayor Francisco.

Una vez regrese a Nueva York, el actor tomará unos días de vacaciones solo junto a su esposa, antes de retomar su agenda de trabajo.


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