Marichal escribió el libro y lo ilustró junto a su nieto, Kenny A. González De Jesús. (Suministrada)

Tere Marichal procura vivir poniendo en práctica dos principios importantes para ella: la solidaridad y el amor. Hablarle a los niños acerca de esta manera de ser es una responsabilidad que decidió hacer suya y, cual artesano que va poco a poco afinando los detalles de su pieza, ha ido fortaleciendo con nuevos proyectos a lo largo de su trayectoria como actriz, teatrera, narradora y autora de cuentos infantiles.

Cuando en la década de los años setenta plantear el problema de los desperdicios sólidos no era común, Marichal realizaba un teatro de títeres utilizando materiales en desuso con la intención de invitar a los niños a explorar su relación con el medio ambiente.

Más adelante, la escritura, el teatro y su programa de televisión “La casa de María Chuzema”, que se transmitió durante más de 25 años, fueron herramientas que utilizó en su labor de educar y entretener sanamente a la niñez.

“Creo que siempre me he llevado más con niños que adultos. Creo que todo el mundo que trabaja con niños lo hace porque le encanta. Es una experiencia única, es maravilloso. Es algo que te hace crecer tanto que a veces no hay forma agradecer lo que un niño puede darle a uno”, explicó la escritora de cuentos infantiles como “La granja global”, “María Chucena tejaba su choza” y “La fiesta de las abejitas”, entre otros.

El deseo de continuar hablándole a los niños para que ellos también adquieran el vocabulario para expresarse, Marichal escribió el libro “Los derechos de las niñas y los niños del mundo”. Este trabajo tiene el propósito de propiciar la importante conversación acerca de cuáles son las protecciones fundamentales que cada menor de edad, en cualquier punto del planeta, debe poder disfrutar.

“Este es un libro hecho para que los niños construyan cuentos sobre sus experiencias y las relacionen con los derechos humanos”, explicó Marichal, quien también ilustró este trabajo junto a su nieto, el niño Kenny A. González De Jesús.

La obra será presentada este jueves, a las 2:00 p.m., como parte de las actividades para conmemorar el 30 aniversario de la adopción de la Convención de los Derechos de la Niñez por las Naciones Unidas, por la Cátedra UNESCO de la Educación para la Paz de la Universidad de Puerto Rico. Marcos Santana Andújar, presidente de la Red por los Derechos de la Niñez y la Juventud; Taína Moscoso Arabía, mediadora de conflictos y educadora en crianza no violenta y Wanda de Jesús Arvelo, profesora de la Escuela Secundaria de la Universidad de Puerto Rico, tendrán a cargo la presentación.

El libro está disponible Aparicio Distributors, en Bayamón, y se espera que más adelante sea distribuido en varias librerías de Puerto Rico.

Se considera que la Convención es el tratado de Derechos Humanos de mayor aceptación a nivel mundial, con la excepción de los Estados Unidos que no la ha ratificado, explicó Anita Yudkin Suliveres, coordinadora de la Cátedra UNESCO de Educación para la Paz en la Universidad de Puerto Rico. Puerto Rico no es un país firmante, debido a su falta de autonomía, pero ha participado de muchas iniciativas para apoyarla.

"La convención establece un compromiso de los estados firmantes a dirigir su legislación y políticas públicas para favorecer el desarrollo integral de la niñez y juventud desde su nacimiento hasta los 18 años", explicó Yudkin, al indicar que todavía falta mucho camino por recorrer para proteger los derechos de la niñez.

Algunas áreas de prioridad, de acuerdo a la educadora, son la lucha contra la pobreza, eliminar medidas que excluyen a la comunidad LGBT, detener medidas de exclusión y discriminación, proteger a la niñez de la violencia en sus diversos entornos, atender las maneras en que el cambio climático les afecta y roba de oportunidades para el futuro y favorecer políticas y prácticas que lleven a una educación de calidad, inclusiva y promotora de derechos a lo largo de la vida.

Marichal explicó que el libro incluye actividades educativas que los menores pueden realizar con la guía de sus padres o maestros. El objetivo es que los lectores respondan preguntas que les ayuden a construir sus propias narrativas.

“Las preguntas siempre ayudan a construir los cuentos de la vida diaria, a crear anécdotas que son importantes para poder aprender porque a medida que las cuentas, aprendes. Por eso es que nos contamos cuentos hace más de 50 mil años”, precisó Marichal.

Que los niños conozcan sus derechos es importante para hacerles reflexionar sobre la sociedad en la que viven, solidarizarse con otros que no necesariamente gozan de tener los mismos privilegios y empezar a pensar en las características del mundo en el que desean vivir.

“Lo hice (el libro) porque Puerto Rico debe conocer lo que son los derechos de los niños. Minimizamos bastante todo lo que tiene ver con ellos. Nos quejamos de cómo están el planeta y las nuevas generaciones pero la realidad es que ni siquiera nos preocupamos por la situación de los niños en el mundo”, opinó la autora.

Marichal es una voz que aboga por aumentar el uso de las artes, especialmente la narración de historias, para fortalecer la formación humanística de los menores. Por eso se certificó en el método japonés Kamishibai, que significa “teatro de papel” y se ha convertido en maestra de otros que también desean practicarlo para contar de manera amena situaciones entretenidas, cómicas, históricas y de todo tipo que ayuden a promover el conocimiento y los valores.

El valor principal, lo que Marichal quisiera que todos los adultos pudieran transmitir a los niños: “que la fuerza más grande es el amor, porque sin el amor como base de la transformación social, todo es cuesta arriba”.


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