Ernesto Cardenal en una foto de 2015 durante su participación en el foro “Centroamerica Cuenta” realizado en Managua en su honor. (AP)

El poeta y sacerdote nicaragüense Ernesto Cardenal falleció este domingo en Managua debido a complicaciones de salud, informaron allegados. Cardenal tenía 95 años.

“Nuestro amado poeta ha emprendido su proceso de integración al Universo, con la mayor intimidad con Dios”, afirmó Luz Marina Acosta, su asistente personal.

Bosco Centeno, amigo cercano de Cardenal y miembro de la comunidad de la isla de Solentiname, en el sur del país, declaró a The Associated Press que el sacerdote fue internado hace un par de días en un hospital capitalino por un problema cardíaco.

El autor de “Epigramas” y “Cántico Cósmico”, entre una vasta obra poética, celebró sus 95 años el 25 de enero anunciando que preparaba un nuevo libro. Dos días después fue internado de urgencia en un hospital, donde permaneció unas dos semanas.

Cardenal, uno de los principales exponentes de la poesía latinoamericana, será recordado por sus obras, en las cuales mezclaba con gran técnica temas como el amor y la lucha social.

Candidato al menos en cuatro ocasiones al Premio Nobel de Literatura, Cardenal fue artífice de una obra literaria dedicada principalmente a la poesía, de la que publicó más de 25 libros, y en la cual conjuntó sus preferencias teológicas y de liberación del hombre.

Debido a esto, en 1983, se anunció la suspensión de su ejercicio como sacerdote por parte del papa Juan Pablo II.

En su obra poética le cantó a temas como el amor, las creencias profundas del hombre, a sus propias ideas, de una manera directa y sencilla, en versos que se caracterizan en general por la brevedad.

Cardenal nació en el seno de una familia de clase privilegiada en el Departamento de Granada. De un carácter inquieto y bohemio, estudió filosofía en México y manifestó su inquietud por la escultura y la pintura. Igualmente fue un viajero frecuente pasando temporadas en Nueva York y España, donde habría de fundar la editorial El Hilo Azul.

De esta vida que llevaba, y después de involucrarse con grupos opositores al régimen de Anastasio Somoza, cerca de los 30 años encontró su vocación religiosa e ingresó al monasterio trapense de Nuestra Señora de Getsemaní, en Kentucky, Estados Unidos.

En dicho lugar fue su profesor el religioso contemplativo y también poeta Thomas Merton, quien, una vez ordenado sacerdote, le recomendó fundar una comunidad contemplativa en su país natal, lo que hizo en Solentiname en 1965. Antes, realizó estudios de teología en Colombia. En la isla del Lago Mayor nicaragüense erigió una especie de utopía social y artística con base en el arte, la justicia social y la teología de la liberación, lectura de la Biblia y del trabajo de la iglesia a favor delas clases más desfavorecida que tuvo mucha acogida en Latinoamérica, con representantes incluso en México y Brasil.

Su proyecto en Solentiname, que se sostenía de la venta de las obras artísticas que los mismos campesinos producían, atrajo a artistas de la época como el escritor argentino Julio Cortázar, quien incluso le dedicó un cuento, así como a Juan Downey, James Herithas y Sandra Eleta, pero en la última etapa el régimen somocista fue destruido por un bombardeo del régimen. No obstante, el proyecto fue un ejemplo para el mundo y para el programa que el mismo Cardenal habría de replicar como ministro de Cultura que desempeñó durante ocho años del régimen surgido tras el triunfo del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN).

El poeta sacerdote mantuvo sus deseos de justicia en la Tierra y con esta convicción recibió la suspensión de sus funciones religiosas por parte de Juan Pablo II, quien como jefe de la Iglesia Católica en el mundo no permitía que un ministro de la fe participara en la vida social y política de un Estado, y menos que hubiera participado de manera activa en la revolución sandinista. No obstante la llamada de atención, nunca se desistió de pasarse del lado de los pobres.

En cambio, se mantuvo alejado de la iglesia y de la política y muchos años después reabrió el proyecto del archipiélago de Solentiname. En 2018, el papa Francisco levantó la suspensión sacerdotal y todas las sanciones canónicas que habían sido levantadas en su contra y en el mes de febrero de 2019 pudo celebrar de nuevo misa, lo hizo acompañado del nuncio apostólico en Nicaragua, Waldemar Stanislaw Sommertag, desde la cama del hospital donde estaba internado tratándose una infección renal, de la que salió victorioso.

Algunas de las obras publicadas por Ernesto Cardenal son: “Hora 0”, “Oración por Marilyn Monroe”, “Telescopio en la noche oscura”, “Salmos”, “Epigramas”, “Versos del pluriverso”, “El Evangelio en Solentiname”, “Pasajero de tránsito”, “Vida en el amor”, “Este mundo y otro” y “Cántico cósmico”.


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