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Billy Ocasio, director del National Museum of Puerto Rican Arts and Culture de Chicago; Bianca Ortiz Declet, curadora de la exposición, y Marta Mabel Pérez, directora del MAPR. ([email protected])

En Chicago existe una población de artistas puertorriqueños que ha encontrado un lugar para desarrollar su carrera mientras mantiene a Puerto Rico muy presente en su memoria y también en su trabajo. Sin embargo, no es común que muchos de ellos exhiban en la isla.

Para cambiar esta realidad y traer el mensaje de que su tierra no es tema olvidado en dicho estado, el National Museum of Puerto Rican Arts and Culture, con el apoyo de la MacArthur Foundation, presenta a partir de hoy en el Museo de Arte de Puerto Rico (MAPR), en Santurce, la muestra “Repatriación: un proyecto de intercambio cultural entre Chicago y Puerto Rico”.

“Recibimos la llamada del director del museo, Billy Ocasio, para desarrollar un proyecto colaborativo entre las instituciones con el propósito principal de que tuviéramos a nuestros artistas puertorriqueños o que vienen de una primera o segunda generación de puertorriqueños residentes en Chicago exhibiendo en el museo. Inmediatamente dijimos que sí”, relató Marta Mabel Pérez, directora ejecutiva del MAPR.

Inicialmente, el proyecto también contemplaba llevar a Chicago la obra de artistas puertorriqueños residentes en la isla, pero el proceso para organizar la exhibición coincidió con el embate del huracán María.

Ante ese escenario, según explicó Ocasio, optaron por solamente traer el arte de la diáspora, a modo de abrazo solidario.

“Estamos enviando el mensaje de que tenemos que apoyarnos mutuamente, especialmente después de la devastación causada por el huracán María”, señaló el director del museo en Chicago.

En el contexto de la exhibición surge el concepto de la repatriación como “el regreso de alguien a su propio país. También es el retorno del arte o patrimonio cultural a su país de origen”, observó Bianca Ortiz Declet, curadora de la muestra.

Entre los diez artistas que participan de la exhibición se encuentra Cándida Álvarez. El significado que tiene para ella presentar su obra aquí es grandísimo.

“Siento una emoción bien profunda”, sostuvo mientras se le escaparon algunas lágrimas. “It’s beautiful”.

Una de las pinturas de Álvarez, quien lleva 20 años residiendo en Chicago, muestra una vegetación exuberante en colores llamativos. Esta pieza, titulada “Buena Vista”, surge del recuerdo del olor a tierra en Puerto Rico, específicamente en el pueblo de sus padres: Villalba.

Otro elemento en sus pinturas es la sombra de un avión, simbolismo muy importante para la artista, no solamente porque representa los viajes de la diáspora, sino también porquesu mamá y su papá se conocieron en una aeronave. Irónicamente, a su madre no le gusta viajar por aire. Por eso, esta será la primera vez que asiste a una exhibición de su hija.

Declet explicó que entre los diez artistas invitados procuró seleccionar a quienes, como Álvarez, llevaban muchos años residiendo en la ciudad y otros cuya llegada ha sido más reciente.

“Además, me pareció relevante que fuera una representación multigeneracional", precisó.

Las obras se caracterizan por armonizar los dos mundos a los que pertenecen los artistas. Se observa una fuerte influencia puertorriqueña sin descartar la estadounidense. Las piezas son coloridas, sugestivas y mientras unas llevan mensajes políticos, otras transmiten amor y nostalgia.

“El que vive afuera tiene una relación distinta con la isla. A veces, no es que ama más lo puertorriqueño, sino que lo sientes más que quien, de facto, no piensa en eso. La idea circula de una manera distinta. Creo que es momento emotivo, lo captura. Y es bonito”, compartió José Lerma, cuyas obras se titulan “Huelebicho” y “Huelestaca”.

Las pinturas muestran dos narices grandes, que el artista prefiere dejar a la interpretación de quien las observe.

Para Oscar Martínez, quien reside fuera de Puerto Rico hace 40 años, la inspiración llegó de las memorias que guarda del barrio Maragüez en su natal Mayagüez.

“Allí fui feliz”, afirmó, quien pintó varios paisajes, entre ellos el de un río rodeado de verdor.

Una de las piezas que más espacio ocupa en la Galería Bertita y Guillermo L. Martínez, donde está ubicada la muestra, es “Memoria (Memory) 2005-2011”, de Bibiana Suárez.

La artista, residente en Chicago hace 38 años, tomó prestado el formato del juego “Memory” para crear cuadros con imágenes representativas de tres comunidades latinas en Estados Unidos: cubanos, puertorriqueños y mexicanos.

“Estoy tratando de desmentir que todos somos iguales. Que aún en una misma nacionalidad no todas las generaciones son iguales”, precisó Suárez, cuya obra surgió tras la afirmación en 2003 de que los latinos serían la minoría más grande en Estados Unidos.

Edra Soto, Javier Bosques, Josué Pellot, Luis Rodríguez Rosario, Nora Maité Nieves y Omar Velázquez completan el colectivo de artistas que participa de la exhibición, que estará abierta al público hasta el 2 de junio.


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