La integración  en las piezas de Ávalo de elementos como trozos de madera, metal e incluso, materiales de construcción como clavos, hablan de la intervención humana en el paisaje. (semisquare-x3)
La integración en las piezas de Ávalo de elementos como trozos de madera, metal e incluso, materiales de construcción como clavos, hablan de la intervención humana en el paisaje. (Juan Luis Martínez)

Cemento, arena, resinas, madera, metal, esmaltes, acrílicos, brea y crayón de óleo, son algunos de los materiales que resaltan en las 25 obras que comprenden la nueva exposición del artista puertorriqueño Ricardo Ávalo, titulada “Entornos Matéricos”.

Esta exhibición inauguró ayer en el Museo y Centro de Estudios Humanísticos Dra. Josefina Camacho de la Nuez de la Universidad del Turabo, en Gurabo y está abierta al público general.

En esta ocasión, Ávalo presenta una muestra de pintura contemporánea donde explora, a través del uso de elementos extra pictóricos, la transformación de la luz, la sombra y el espacio. Trabaja el medio de la pintura desde una perspectiva contemporánea, con una estética nutrida por el expresionismo abstracto, pero fundamentalmente comprometida con la experimentación.

“Mi trabajo se basa en la condición humana y su relación con el espacio. En ésta, utilizo múltiples capas superpuestas de diversos materiales de origen industrial, construyo mi propio discurso estético, alimentado por varios estilos y movimientos de arte como el expresionismo abstracto y el informalismo”, reitera.

Explica el artista que su nueva propuesta corresponde, principalmente, a una corriente pictórica, llamada “Matérica”, en donde se enfatiza en el uso de la materia física sobre el lienzo. “Su característica principal es ser una pintura abstracta que se realiza con materias no tradicionales en el arte, como cemento y la madera, entre otros materiales”, dice.

Cuenta Ricardo Ávalo que su interés por esta nueva manera de pintar, surgió cuando trabajó como asistente de Carlos Cruz Diez –artista venezolano, considerado uno de los grandes artistas innovadores del silo XX y XXI- en el Simposio de Escultura del Jardín Botánico de la Universidad de Puerto Rico, en Río Piedras, hace unos años. “Me llamó la atención cómo empleaba esos materiales industriales como parte de su obra”, señala.

“También trabajé de cerca con los escultores Pablo Rubio y Carlos Guzmán, y en sus obras hay ese deleite por el acero, el hierro y el cemento, que me inspiran a traer algo de esto a mis pinturas recientes. Además, me siento con la libertad de experimentar con medios mixtos de óleos, acrílicos, brea y creyón de óleo”, comenta Ávalo.

Por su parte, la doctora Carmen T. Ruiz de Fischler, directora del museo de la Universidad del Turabo y recipiente del Premio Humanista 2017 de la Fundación Puertorriqueña de las Humanidades, destaca que en esta nueva exhibición de Ávalo, se ve en su obra mucho control y espontaneidad.

“Es una nueva etapa de la obra madura de Ávalo. Estábamos acostumbrados a su obra abstracta expresionista, en donde usaba muchos colores. Y ahora, vemos una sobriedad, en donde usa el blanco o el negro y dentro de estos, vemos unos reflejos profundos de otras tonalidades. Es una obra nueva”, observa.

El artista trabajó con mucha textura, con impasto, cemento y polvo de arena. También utiliza clavos, arandela, madera y metales.

“La textura que se observa no es a base de una ilusión óptica, sino que sobresale realmente”, agrega.

“Cuando vi la muestra, se reafirmó en mí la apreciación de que Ávalo es uno de nuestros grandes coloristas, porque dentro de esa gama de oscuros o claros, cuando uno se fija, siente que se abre la pupila a la luz y uno empieza a ver esos colores, entre estos el naranja y el ocre, que están en el fondo. Se ve que él se siente libre para experimentar con colores, materiales y formas”, apunta.

Plantea la doctora Ruiz de Fischler, que la pintura puertorriqueña tuvo en Julio Rosado del Valle su primer gran exponente de la abstracción, desde la década de los 50 en adelante. “En la obra de Ávalo hay esa capacidad similar a la de Julio Rosado del Valle y a la de Luis Hernández Cruz, de trabajar la abstracción dentro de una riqueza expresiva que no los limita a una forma o estilo determinante, sino que transforman la abstracción en su gran riqueza de expresiones cromáticas”, detalla la doctora.

La exposición “Entornos matéricos” permanecerá abierta al público hasta el 31 enero de 2019. El museo abre de lunes a viernes, en horario de 9:00 a.m. a 4:00 p.m. La entrada es libre de costo. Para más información puede llamar al (787) 743-7979 Ext 4135.


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