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El grupo artístico multidisciplinario Y no había luz ha visitado varios pueblos de la isla, incluyendo Guánica, Guayanilla, Yauco, Ponce y Jayuya. (Suministrada / Pedro Iván Bonilla)
El grupo artístico multidisciplinario Y no había luz ha visitado varios pueblos de la isla, incluyendo Guánica, Guayanilla, Yauco, Ponce y Jayuya. (Suministrada / Pedro Iván Bonilla)

Tres días después del terremoto del pasado siete de enero la teatrera y cuenta cuentos puertorriqueña Tere Marichal agarró su caja de materiales y llegó hasta Peñuelas para de forma voluntaria comenzar a ofrecer talleres de expresión creativa para niños, jóvenes, adultos y envejecientes.

Con la certeza de que el arte es sanador, se dedicó a tratar de aliviar el temor y la desesperanza que percibió sobre todo en aquellos primeros días después del sismo. Desde entonces, Marichal no ha parado de visitar diversas comunidades del suroeste de la isla con el apoyo del Instituto de Cultura Puertorriqueña y la entidad Agitarte.

Como ella, una diversidad de artistas de diversas disciplinas, se han trasladado hasta los municipios más afectados para a través del arte brindar alivio emocional, provocar reflexión y crear comunidad. Desde el grupo de teatro multidisciplinario Y no había luz hasta los cantautores Joe Louis y Sie7e, por solo mencionar algunos, los artistas han demostrado nuevamente su compromiso con el país, al igual que lo hicieron después del huracán María.

De estas experiencias han recogido mucha angustia, preocupación, tristeza, rabia, pero también han visto de primera mano la solidaridad y el compromiso que existe en las comunidades, donde las personas están dispuestas a ayudarse las unas a las otras. Del mismo modo, han sido testigos de la fuerza sanadora del arte y lo que es capaz de lograr. Las carcajadas de los niños y niñas al jugar, la emoción de los envejecientes al cantar, la imaginación que aflora con cada taller creativo, le han servido de recordatorio.

Tere Marichal ha ofrecido en este periodo una diversidad de talleres creativos y ha leído cuentos para niños y niñas en diversos pueblos. Además, ha entregado a 25 comunidades lo que llama “bibliotecas solidarias”, una caja plástica llena de libros para el disfrute y aprendizaje de grandes y chicos. Para Marichal, el arte es fundamental en momentos de crisis como los que vive el país, pues ayuda a que la gente se exprese, desahogue y sane. Además, sirve para “transformar tu realidad si sabes hacerlo” y crear comunidad.

Un ejemplo ha sido el esfuerzo “Cartas solidarias” que desarrolló junto a las maestras de escuelas públicas y privadas, con el propósito de que niños y niñas del norte del país le escriban mensajes de aliento a los del suroeste que, tras el sismo, se encuentran en campamentos y refugios. Con este proyecto, los niños no solo aprenden a escribir una carta y cómo funciona, sino que también reflexionan sobre la empatía, la solidaridad y el compromiso, dijo.

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Estas cualidades las vivió Marichal en la comunidad Calle Acueducto, en Ponce, donde viven personas encamadas y varios niños con autismo. Allí, dijo, los vecinos se han organizado en carpas para ayudarse entre sí, demostrando no solo lo que significa la solidaridad, sino el compromiso. “Así es como nosotros debemos funcionar siempre”, compartió.

Marichal destacó que, si bien los artistas dicen presente en momentos de crisis, todo aquel que tenga compromiso puede enseñar algo en esta situación. A su vez, recordó la importancia de que el Departamento de Educación vuelva a incluir cursos de arte, música y educación física en las escuelas y desarrolle un currículo artístico y de educación ambiental. “La creatividad nos ayuda a todos. No es que todos los niños sean artistas, sino que puedan vivir de forma artística para crear empatía”, recordó.

El joven cantautor Joe Louis ha vivido una experiencia similar en su andar por diversas comunidades de Guánica, San Germán y Ponce, las cuales ha visitado con la plataforma artística y cultural Mezcolanza, organizado por la artista y gestora cultural Helen Ceballos.

Mediante esta iniciativa, que cuenta con el apoyo la organización hispana/puertorriqueña Acacia Network, el cantautor ha podido compartir canciones con algunas de las personas afectadas por el terremoto. “Ellos están muy asustados, tienen mucho miedo, pero a la vez agradecen todo este esfuerzo que se hace para mantenerlos despejados, más tranquilos y con esperanza. Y de eso se trata el arte, de sacar un poco esa tormenta de ansiedades que llevamos”, dijo el intérprete, quien intenta con cada una de sus intervenciones ayudar a establecer empatía y diálogos que sirvan para reflexionar sobre lo esencial de la vida.

La actriz Yari Helfeld, integrante del colectivo Y no había luz, también ha visitado junto a sus compañeros de grupo los pueblos de Guánica, Guayanilla, Yauco, Ponce y Jayuya, donde han ofrecido talleres, juegos teatrales y han presentado su obra/cuento “El centinela de mangó”, donde se aborda el tema de la solidaridad y la resiliencia.  Helfeld dijo que han trabajado con un público mixto con el que primero establecen un diálogo y luego realizan las actividades, según las necesidades. A pesar de la tristeza y preocupación que han visto, algo impresionante, según la artista, es ver la capacidad que tienen los niños y niñas de siempre estar dispuestos a ver el lado bueno de las cosas. “Es increíble ver a un niño que perdió su casa, que su caseta de campaña donde duerme está mojada, de repente reírse a carcajadas con un juego que hacemos. Es increíblemente inspirador”, sostuvo Helfeld, quien entiende que el arte es simplemente “algo esencial en la vida”.

“El arte ayuda a crear una intimidad que es difícil lograr por otro medio. Mediante esa cercanía, ese componente humano, uno aprende a que nos escuchen, a que nos abracen, nos entiendan, a sentir ese apoyo que es tan necesario”, agregó laactriz, quien recordó que luego del huracán María muchas entidades nacionales e internacionales comprendieron lo importante que era brindar ayuda a los artistas para que puedan continuar con esta labor.

El cantautor David Rodríguez, mejor conocido como Sie7e, ha sido otra figura que ha estado en diversos puntos del sur del país brindando su ayuda. Recientemente, se unió al proyecto “Ruteando mi isla”, de su amigo Maed Torres, donde llevó un poco de música y alegría al barrio Indio de Guayanilla, donde compartió varios de sus éxitos musicales. El intérprete dijo que con cada visita pretende que las personas se olviden, aunque sean cinco minutos, del “infierno que están viviendo”.

“El norte es un país y el sur es otro. Hasta que no hagamos una conexión emocional no lo vamos a entender. Menos mal que ya estamos despertando”, sostuvo el músico, quien al igual que lo hizo en el Verano del 2019, no ha dudado en levantar su voz para denunciar la pobre respuesta del gobierno ante esta emergencia. “La gente no está pasándola bien y hay varios miedos que se suman, el miedo a los desastres naturales y el miedo al saber que estamos desprovistos de ayuda real por parte de los que su única labora es esa”, agregó.

Por eso Sie7e -al igual que muchos otros artistas- continuará ofreciendo su apoyo a todas esos puertorriqueños y puertorriqueñas que lo necesitan, compartiendo con ellos la herramienta más poderosa y transformadora que conocen: el arte.