En 2017 se llevó a cabo una exposición retrospectiva del artista en el Museo de San Juan. (ANDRE KANG)

Bernardo Hogan, maestro ceramista que realizó grandes aportaciones a este arte en Puerto Rico, falleció ayer a los 99 años a causa de un cáncer.

El artista argentino, radicado en la isla desde 1968, se distinguió, entre otras cosas, por haber sido cofundador de Casa Candina, una escuela de cerámica que estableció en 1980, junto a los ceramistas Jaime Suárez, Toni Hambleton y Susana Espinosa, quien además fue su esposa.

La pareja, ella también de Argentina, se mudó a Puerto Rico cuando Hogan era gerente de líneas aéreas de su país en el Caribe. Mientras trabajaba en su carrera, con una mezcla de curiosidad y fascinación, empezó a prestar atención al trabajo de Espinosa. De ahí surgió la motivación para estudiar la manera de ayudarla a resolver los problemas en sus piezas, como por ejemplo, evitar que se quebraran.

“Se convirtió en un especialista en mezcla de esmaltes que le dan color a la cerámica. Esa se volvió su especialidad y empezó a trabajar”, contó el arquitecto Suárez.

En principio, se limitó a ser ayudante de su esposa. Luego empezó a trabajar en el torno y era su pareja quien pintaba sus creaciones. Así más o menos transcurrió su relación con el arte hasta que en 1982 llevó a cabo su primera exposición en Casa Candina y ya no hubo vuelta atrás. Fue aumentando su capacidad de encontrar cómo expresarse creativamente mientras aportaba una sensibilidad muy suya al arte.

“En ese momento muchos de los que trabajábamos en cerámica tendíamos a trabajar la cosa escultórica, que siempre fue una preocupación, pero él recupera la tradición del torno y la vasija y la eleva a un nivel estético impresionante”, explicó Suárez. “Eso queda probado en la retrospectiva de él (2017). Cuando yo entré a esa sala se me salieron las lágrimas. Eran unas vasijas tan extraordinarias. Era algo impactante”, agregó el ceramista.

Sus compañeros de oficio en Casa Candina relatan una relación similar con el trabajo del maestro.

“La obra de Bernardo inspira paz y serenidad. Es meditativa”, comentó Aileen Castañeda.

La ternura en su expresión artística, a juicio de sus amigos, estuvo relacionada a su crianza en La Pampa argentina, rodeado de animales en el campo, observando la naturaleza, escuchando a su padre hablar sobre la tierra.

“Cuando comenzamos en Casa Candina él empezó a trabajar barro con una fórmula hecha por él. Era un investigador incansable de todo lo que sucedía con el barro. Tomó clases de meteorolgoía también. Él estaba enamordao de la tierra”, relató Hambleton.

El Instituto de Cultura Puertorriqueña (ICP) lamentó el fallecimiento con una publicación en sus redes sociales.

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Posted by Instituto de Cultura Puertorriqueña on Wednesday, August 12, 2020

Mientras, el Museo de Arte de Puerto Rico también expresó su pésame por la partida de Hogan.

“Gracias maestro por la sensibilidad, por dirigirnos la mirada al trabajo del barro, a su estética, a la belleza de la vasija: “que es un constante lenguaje de todos los tiempos”. Descanse en paz”, lee parte del mensaje publicado en Facebook.

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Posted by Museo de Arte de Puerto Rico on Thursday, August 13, 2020

Hogan trabajó en el taller de cerámica de la Liga de Estudiantes de Arte de San Juan. Junto a Espinosa, realizó los murales del Hotel Caribe Hilton y la destilería Bacardí. Obtuvo varios galardones, entre ellos, la medalla de oro en el Concurso Internacional de la Cerámica en Faenza, Italia.

A pesar su edad avanzada, Hogan se mantuvo creando piezas hasta finales del año pasado. La última exposición que presentó fue Bernardo Hogan: una retrospectiva el 16 de junio de 2017 en el Museo de San Juan en el Viejo San Juan.

Sobre la permanencia de su legado, Suárez destacó la identidad que logró darle a sus piezas, en especial la vasija, creando a través de ellas casi un autorretrato suyo.

“Hay una transparencia que lo deja ver a él. Son elengantes, sencillas, espirituales. Todas las características de él las tradujo a las vasijas que creó”, dijo el ceramista.