Por los pasados siete años, el programa Música pa’ Culebra ha permitido que una gran cantidad de jóvenes, entre las edades de 7 a 18 años residentes de la isla municipio.

Por los pasados siete años, el programa Música pa’ Culebra ha permitido que una gran cantidad de jóvenes, entre las edades de 7 a 18 años residentes de la isla municipio, hayan podido distraerse fuera de horas de escuela aprendiendo a tocar una variedad de instrumentos. Esto ha servido también para encaminar positivamente a esta población que no tiene muchas opciones de entretenimiento durante todo el año.

“Música pa’ Culebra es un programa muy querido que empezó hace siete años donde la música es la excusa para atraer a estos niños y jóvenes, para enseñarle muchas destrezas necesarias en la vida como trabajo en equipo, buenas relaciones humanas, además de exponerlos a que los vea tocar el público”, indicó Luz Rivera Cantwell, presidenta de la Fundación de Culebra, organización que está encargada Música pa’ Culebra. “En realidad es un récord en Culebra que algo dure tanto tiempo. Pero ya podemos ver el fruto del trabajo de todos estos jóvenes, los cuales muchos llevan con nosotros desde el comienzo del programa”.

Como parte del esfuerzo de recaudación de fondos y de brindarle exposición ante un público diferente al que los ve tocar en la isla municipio, la semana pasada se llevó a cabo un evento en el Club Náutico de San Juan, donde músicos de la banda de drones de aluminio, conocida en el resto del Caribe como “steel band”, interpretaron varios temas frente a un grupo de invitados.

Potenciales donantes de la institución pudieron apreciar la interpretación de temas como “Jump for Joy”, “Despacito”, “Calma”, “Matilda” y “Pan in A Minor”, por parte de la banda de 11 jóvenes, con edades entre los 14 y 16 años, quienes se trasladaron hasta la capital de Puerto Rico para este espectáculo.

Gracias a su proximidad geográfica con Saint Thomas y Saint Croix, Culebra tuvo en la década de 1950 y 1960 una gran influencia de ambas islas en aspectos culturales y sociales, incluyendo el arte y la música. Esto provocó que agrupaciones de “steel band” y calipso fueran muy populares, sobre todo gracias a la presencia de músicos como Víctor Félix “Cucuito” Munet y la orquesta la Sonora Culebrense.

Es por eso que todavía permea en el ambiente de la isla, sobre todo entre los mayores, ese recuerdo por el sonido metálico y cadencioso que provoca alegría y da ganas de bailar ra todo aquel que la escucha. “Esta música levanta el espíritu de la comunidad. Muchas veces, la gente me busca y me preguntan que cuándo van a tocar los nenes. A ellos les encanta, porque es volver al Culebra que había antes cuando estaba ‘Cucuito’, que era el monstruo del “steel band”, añadió Cantwell.

Además de los drones de aluminio, en Música pa’ Culebra también se enseña guitarra, piano y percusión, entre otros. Por otro lado, terminaron recientemente un estudio donde han podido realizar grabaciones, incluyendo el tema “Culebra es un paraíso”, cuya letra y música fue compuesta por el cantautor Alberto Carrión. Este acompañó a los jóvenes en el estudio durante todo el proceso de grabación de esta canción dedicada a la protección de la Reserva Marina en el Canal Luis Peña.

Profesores de música y el futuro

Una singularidad que tiene este proyecto es que los maestros de música que utilizan para dar los talleres, tienen que venir desde la isla grande, ya que en Culebra no vive ningún maestro con esta especialidad. Eso conlleva un reto para los organizadores, ya que tienen que buscar maestros que estén dispuestos a viajar semanalmente o, en algunos casos, cada dos semanas. De hecho, los fondos que recaudaron durante la actividad en el Club Náutico serán destinado al pago de los maestros.

“Nosotros siempre necesitamos maestros, así que cualquier maestro que esté interesado, se puede comunicar con la Fundación. No tiene que vivir en Culebra, ya que puede ir y venir, recibiendo una paga”, añadió Cantwell, aclarando que los servicios para los estudiantes son gratis, tanto para el semestre, como para los campamentos de verano, que acogió el año pasado a 71 niños y jóvenes.

A pesar de esto, cada uno de los maestros que participa en Música pa’ Culebra queda marcado gracias a la experiencia tan positiva que tienen y a los estudiantes tan motivados a los que enseñan. “Dar clase a estos muchachos representa mucho para mí, porque actualmente soy el único que da clases de drones de aluminio y siento que estoy aportando mi granito de arena en difundir este instrumento y que renazca la tradición. Aunque se conoce, porque antes ya había músicos que adoraban las bandas, pero se perdió esa tradición”, explicó el percusionista José Fabián Rosa Santos, quien funge como maestro de “steel drums”. “Aunque podría ser un sacrificio ir hasta Culebra para enseñar música, la realidad es que vale la pena porque trato con jóvenes que tienen la disposición de aprender, de seguir instrucciones y de mejorar cada día. Eso me llena de mucha satisfacción”.

 José Fabián Rosa Santos, a la izquierda, es el maestro de ‘steel drums’ y director musical de Música pa' Culebra.
José Fabián Rosa Santos, a la izquierda, es el maestro de ‘steel drums’ y director musical de Música pa' Culebra. (David Villafane/Staff)

A fin de cuentas, todo el trabajo que se lleva a cabo en el proyecto Música pa’ Culebra se hace con el principal objetivo de crear mejores seres humanos para la sociedad. “Se puede hablar muchísimo de qué se puede hacer con los jóvenes o los podemos criticar por lo que están haciendo. Pero si nosotros no invertimos en dinero, en tiempo, en darles un aplauso o en una palmadita, no sirve de nada hablar tanto”, mencionó Cantwell. “Estamos invirtiendo en que estos jóvenes sean adultos responsables en lo que escojan hacer en la vida. Porque a lo mejor alguno se dedica a la música, a lo mejor otro jamás toca nada y otro a lo mejor lo usa como segundo trabajo, pero por lo menos sabemos que los estamos impactando de una manera positiva”.

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