Olivia Sizer Grant, Luis Alexander Rivera Ayala y Camila Albelo Cortés, integrantes del Steel Band.
Olivia Sizer Grant, Luis Alexander Rivera Ayala y Camila Albelo Cortés, integrantes del Steel Band. (XAVIER GARCIA)

Quizás su entorno parezca perfecto pues viven en un paraíso donde los demás vacacionan, pero más allá de las bellezas naturales de Culebra, los menores residentes en esta hermosa isla carecían de un programa de música que les permitiera dar rienda suelta a su talento. No obstante, sus vidas cambiaron a partir de la creación del proyecto Música Pa’ Culebra.

La iniciativa se materializó hace siete años, por el esfuerzo de la organización Fundación de Culebra que movió cielo y tierra para levantar el programa que, inicialmente, estaba dirigido a formar una banda de drones integrada por niños y adolescentes, pero el alto costo de estos instrumentos ocasionó que dieran un giro a la meta para enfocarse en la enseñanza de instrumentos convencionales como el piano, guitarra y percusión.

De acuerdo con la presidenta de la Fundación de Culebra, Luz Rivera Cantwell, “Música Pa’ Culebra es un programa que le da mucha destreza a los estudiantes entre 7 a 18 años, mientras desarrollan trabajo en equipo, superación y tolerancia”.

“Es un proyecto donde la labor que hacemos el equipo de trabajo administrativo es voluntaria, y nada más les pagamos a los maestros que es el esfuerzo gigantesco y del que estamos superagradecidos porque viajan. Pero en Culebra nada dura porque la gente se agota, así que el reto más grande es traer a la gente aquí y lo más difícil es continuarlo”, confesó.

Agregó que la pandemia dificultó aún más el proceso de reclutamiento de maestros de música, pues la realidad es que solo un puñado de virtuosos acepta el reto de viajar a la “Cuna del Sol Borincano’ para dar clases a tiempo parcial.

Uno de los pocos que acogió la misión es Dajhan Vargas, un maestro de 27 años que reside en la Ciudad Señorial y se traslada los domingos a Fajardo para estar más cerca del terminal de lanchas de Ceiba y así poder llegar a la antigua escuela pública para impartir clases de percusión, lunes y martes de 3:00 a 6:00 p.m.

“Ha sido algo bien nuevo para mí porque nunca había dado clases individuales, aunque había ayudado a dar clases, pero es mi primera experiencia como maestro. Ellos me dieron la oportunidad y estoy bien agradecido… estoy creciendo y renovando mis ideas de qué cosas puedo hacer. El reto es que ellos aprendan, se entretengan y se animen a venir a la clase”, destacó el educador egresado de la Universidad Interamericana de San Germán.

Uno de sus estudiantes, Mauro Benjamín Jiménez Pérez, llegó al programa cuando tenía tres años y, aunque no contaba con la edad mínima requerida, demostró que el talento musical corría por sus venas.

“Siempre me ha gustado la música y es algo que hacía falta porque Culebra es muy divertido, pero no hay muchas cosas que hacer para los niños. La batería es mi especialidad, toco toda percusión excepto los timbales que me gustaría aprender a tocarlos. Esto es bien divertido porque no solo es un lugar para aprender sino para tener diversión”, expresó Mauro, quien ya tiene 10 años.

Mientras que Alexander Ayala Munet -de 12 años- dijo que, “aquí me siento más libre de las cosas tecnológicas como el celular y eso. Aquí puedo tocar instrumentos, irme con el ritmo de la música. Hacía falta”, subrayó.

Nace la ‘steel band’

A pesar de las dificultades que enfrentaron, el grupo no dejó caer el sueño de crear la banda de drones y, gracias a donaciones de entidades, se formaron en verano del 2021.

“El único instrumento que teníamos el primer día para ese campamento de verano (en 2021) eran 20 pailas de pinturas vacías y palitos de tambor. Empezamos con tres maestros que hicieron un trabajo fabuloso, pero poco a poco en el transcurso del verano nos regalaron el piano. Mira lo que tenemos ya”, señaló Joey Sala, un publicista natural de Ponce que colabora con el programa tras resaltar el progreso de Olivia, Camila y Luis Alexander, integrantes de la banda de acero.

“Tenemos los residentes de Puerto Rico que tienen segundas casas en Culebra, los hemos ido llamando y trayendo para acá. También la Fundación Luis A. Ferré, Fundación del Banco Popular y Fundación Ángel Ramos nos han dado instrumentos. Lin- Manuel Miranda se enteró de lo que estamos haciendo y nos dio una aportación financiera por tres años”, agregó.

¿Por qué una ‘steel band’?

De acuerdo con Sala, “hubo mucho intercambio de familias y de relaciones entre culebrenses, santomeños y de Saint Croix, y la música de esas dos islas, el carnaval, todo es música de calipso”.

“Culebra en su historia siempre ha tenido el sonido de ‘steel drums’. Aquí estaba la ‘Sonora Culebrense’ que era una banda de acero con algo de percusión latina. Se cayó por varios años y nosotros estamos tratando de levantarlo ahora, pero nos tomó años conseguir los instrumentos. De hecho, los americanos que tienen casa en Culebra nos ayudan mucho y ven el progreso de los niños y preguntan cómo pueden ayudar”, sostuvo Sala, quien trabajó por más de 20 años con el Heineken Jazz Festival.

Música Pa’ Culebra necesita maestros que estén dispuestos a aceptar el reto, expuso Cantwell, al puntualizar que “estamos trabajando con la Casa de la Música que es un proyecto que viene por ahí, nos donaron una propiedad, pero hay que arreglarla y hay que construir para que los maestros se puedan quedar”.

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