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Uno de los retos actorales más grandes que puede enfrentar cualquier intérprete es encarnar a un personaje completamente desconocido. Pero mayor es el reto cuando se trata de un personaje hartamente conocido y que pertenece a la cultura popular de todos aquellos que hablan una misma lengua, que tienen herramientas similares para nombrar el mundo.

Ese será el gran molino de viento al cual el actor Julio Ramos se enfrentará este fin de semana cuando dé vida al Ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha en la puesta en escena del ballet “Don Quijote” que Ballet Concierto de Puerto Rico presenta como inicio de su temporada de primavera.

Bajo la dirección artística de Carlos Cabrera, la pieza sube a escena hoy viernes a las 10:00 a.m. en función estudiantil, y se presentará mañana a las 8:00 p.m. y domingo a las 4:00 p.m. ,en la Sala de Festivales Antonio Paoli del Centro de Bellas Artes Luis A. Ferré.

Este ballet se inspira en un episodio célebre de la llamada primera novela moderna de Miguel de Cervantes. Se trata del relato que cuenta la historia del noble y adinerado Camacho quien desea casarse con la bella Quiteria, quien a su vez delira de amor por Basilio, un barbero plebeyo. Don Quijote, en sus andanzas, se encuentra con esta situación y logra ayudar -muy a su manera- a los enamorados a que su amor, marcado por la desigualdad social, tenga un final feliz.

El ballet “Don Quijote” en su versión original, fue desarrollado en el 1869, por el coreógrafo francés Marius Petipa, maestro del Ballet Mariinsky de San Petersburgo. Él fue quien le propuso al profesor del Conservatorio de Moscú, Ludwig Minkus, que compusiera la música basada en este episodio. Para Ballet Concierto, Cabrera dirige una adaptación de la coreografía del maestro Nicolás Beriozoff. La escenografía es obra de David Higgins y en el vestuario han colaborado el propio Higgins y Tom Seitz.

“Hay mucha tensión en el País y este es un ballet con un libreto en el que se logra una comedia de situación sin perder el romanticismo, lo soñador, la nobleza, la lealtad. Se observa la dignidad de tú ganarte algo. Es un ballet elegante, de una gran brillantez técnica y a su vez muy jovial”, comentó Cabrera quien con relación a la coreografía detalló que si bien es cierto que ha habido algunos acentos que responden a la identidad del grupo de bailarines, se mantiene la esencia de la coreografía original.

Algunos de esos acentos han surgido del intercambio creativo con figuras como el propio Julio Ramos quien con su formación actoral y como mimo, ha servido de inspiración para los bailarines. No es la primera vez que esto sucede, de hecho hace cinco años, fue el propio Ramos quien encarnó a don Quijote en este ballet. Esto además de los años que lleva el actor colaborando en la parte técnica con otras compañías de danza.

“A nivel actoral para mí es un sueño. Incluso puedo sacarle provecho a mi flaquencia”, dice sonreído.

“Ningún personaje habla. Todo es pantomima. Primero físicamente tengo esa cosa del imaginario típico de Don Quijote, un tipo de figura alargada y también incluyo elementos que voy recogiendo de fotos, pinturas buscando hacer una interpretación. Lo trabajo desde un punto de vista realista”, expone el actor quien admite que “no soy bailarín, pero doy mis pasitos”.

Para este montaje se integran invitados especiales. Para interpretar los personajes principales Quiteria y Basilio, vienen a Puerto Rico dos grandes figuras internacionales y bailarines principales de Boston Ballet: el cubano Nelson Madrigal y en su primera visita a los escenarios puertorriqueños, de Argentina, Erica Cornejo. A ellos se unen los reconocidos bailarines del País: Tania Muñiz, Omar Nieves, Betina Ojeda y Ana Victoria Fridman, junto al cuerpo de baile de la Compañía. Se añade a este elenco la participación especial de otra importante figura el cubano Osmay Molina. En la dirección de ensayos ha estado la primera figura del ballet cubano, Victor Gilí.

Más información: (787) 620-4444 o (787) 724-7032.