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Fernando Picó ha pasado tantas horas en el Archivo General de Puerto Rico que juntas sumarían días, semanas y meses de investigación reflejada en gran parte de su obra como historiador puertorriqueño. Hoy ese edificio que ha testificado por tanto tiempo, tantas veces, su curiosidad y deseo creativo sirvió de espacio para rendirle tributo por sus aportaciones a la documentación e interpretación histórica del país, su cátedra y por su trabajo educativo con los confinados de la Isla.