Entrevistamos al cofundador y CEO de Rimas Music Entertainment, compañía que produjo el álbum del Conejo Malo

Quien lo ve llegar con su ajuar deportivo, sudadera, gorra de Puerto Rico y tenis, quizás no sospeche que en ese cuerpo de 29 años habita un empresario exitoso que ha ayudado a llevar a la cima a diversos artistas, entre ellos a Benito Martínez Ocasio, mejor conocido como Bad Bunny.

Con actitud de adolescente y la timidez asomada en su sonrisa, este joven está transformando la manera en que se consume la música urbana, atrayendo la atención de diversas figuras del mundo del entretenimiento a nivel internacional. 

Su nombre es Noah Assad y es el cofundador y CEO de Rimas Music Entertainment, una compañía que surgió en el 2015 y que se dedica, entre otras cosas, a desarrollar estrategias digitales para que los artistas puedan lograr mayor alcance.

La empresa comenzó monetizando contenido en YouTube y se fue desarrollando hasta convertirse en una de las casas discográficas independientes más grandes del mercado latino, con enfoque en la música urbana.

Rimas Entertainment -que tiene alrededor de 18 empleados- cuenta hoy con más de 100 canales en la plataforma YouTube, los cuales monetiza, y que suman dos billones de visualizaciones mensualmente. Mientras eso sucede, Assad -quien está casado y tiene dos hijas pequeñas- sigue ganando reconocimiento.

Tan reciente como en noviembre, la revista Billboard lo incluyó en su lista de Latin Power Players 2018, figurando como el CEO más joven entre todos los enumerados por la reconocida publicación de música. No es de extrañar el éxito de Assad, si se toma en cuenta que se le identifica con Bad Bunny, un artista que ha producido muchas cifras en los últimos años.

Según la revista Billboard, el cantante de trap ha generado un total de 771 millones de retransmisiones (streams) en las plataformas digitales y su primer tour en Estados Unidos ha generado $17 millones en ventas de boletos.

Además, seis de sus canciones han estado entre las 100 más vendidas en Estados Unidos. Todos esos números son posible, en parte, al trabajo que Assad y su equipo hacen en Rimas Entertainment, quienes se han concentrado en trabajar con la data que se genera en las plataformas digitales para crear toda una estrategia a favor de sus artistas.

De padre libanés y madre estadounidense, Assad nació en Puerto Rico, país al que se trasladó su familia luego de que el huracán Hugo afectó el hogar donde vivían sus padres en la isla de Santa Cruz. Aquí fundó su compañía, que cuenta con sedes en Medellín y Miami. En estas ciudades tiene estudios de grabación, como los que cuenta en Argentina y México. En Puerto Rico, cuenta con tres estudios y próximamente construirá el cuarto en Mayagüez.

Pero, ¿cómo este joven ha logrado construir este imperio musical en tan solo cuatro años? ¿Cuál ha sido la clave? ¿Cómo ha ayudado en el éxito del famoso Bad Bunny? De eso y más conversó con El Nuevo Día.

Entiendo que comenzaste en esta industria haciendo fiestas durante tus años de escuela superior. Háblame un poco acerca de esos inicios.

Lo que pasa es que tuve la oportunidad de ir a muchas escuelas. En ese entonces existía MSN Messenger. Como estudié en muchas escuelas tuve acceso a mucha gente a la que le decía “comparte esta actividad en tu status”. Un día, dos amigos míos y yo hicimos un party y llegaron como 800 personas. Te diría que esa fue la introducción al mundo del entretenimiento como tal. Yo tendría como 14 o 15 años.

Dices que estudiaste en muchas escuelas, ¿por qué?

Fue que estudié en una escuela que era toda en inglés y me colgué en español en sexto grado. Como no quise coger verano, me fui a otra escuela. Después, en octavo, me fui a otra, en décimo a otra, y buscando dónde encajar, regresé a la escuela donde había empezado, que fue de donde me gradué.

Una cosa es hacer una fiesta en la escuela, otra montar una compañía, ¿cómo pasó?

En el 2008 tuve el privilegio de ser socio de un evento que se llamó Music Hall, que llevamos a Daddy Yankee al Centro de Convenciones y metimos casi 14,000 personas. Pero, situaciones pasaron que me fui en deuda. Perdí dinero sin tenerlo y poco a poco fui pagando. Dañé mi nombre y la reputación que había creado. Obviamente, era muy joven (19 años), y la repercusión no era tan grande, pero hubo proveedores de música, luces, técnicos, artistas que fueron al evento y no pude pagarles.

Entonces, un amigo, al que le debía, me dijo “vete de viaje pa’ Colombia, vigila mi socio, asegúrate que haga todo correctamente y te perdono la deuda”. Así que dije “vamos pa’ Colombia”. Se supone que me fuera por un fin de semana y me quedé un año. En ese momento allá estaba pasando toda esta segunda vida del reguetón y lo viví con mis ojos. Allá brinco de hacer “parties” de marquesina a entrar a otro mundo del entretenimiento que desconocía.

¿Cómo sobreviviste ese tiempo en Colombia?

“Bookeando” (contratando) artistas de Puerto Rico, como tenía ya los contactos de los artistas empecé a venderlos.

¿A quiénes llevaste?

En ese entonces a Nova & Jory, J Álvarez, Plan B, vendimos hasta una fecha de De La Ghetto.

¿Tuviste tiempo de estudiar un bachillerato en ese momento?

Yotraté, pero no era pa’ mí. Es muy difícilpara mucha gente entender y aceptar eso. Pero de mi clase de la high yo era el 49 de los 49.

¿Y cómo aprendiste del negocio?

Mi universidad fue la calle. Un amigo mío me dijo una vez que si tú le dedicas más de 10,000 horas a algo te conviertes en maestro y ya yo llevo más de 18,000 dedicadas al entretenimiento. Por eso digo que si te quieres dedicar a algo realmente tienes que dedicarle tiempo. Las aventuras que vivo dentro de la música no se aprenden en un libro.

¿Cómo surge Rimas Entertainment?

Rimas empezó porque muchos locos creyeron en mí en una época donde todavía YouTube no monetizaba su contenido y donde todavía el movimiento urbano no había entrado en la era digital.

¿A qué se dedican?

Somos un “one stop shop”. Hacemos desde la cosa más sencilla hasta la más compleja. Tenemos casa de manejo, discográfica, booking, merchandising, la parte gráfica. Rimas lo que hace es acompañar al artista en su visión.

¿En qué año surge?

En el 2015, luego de haber conocido a una persona de Google en Puerto Rico con la que empecé a hablar, y a explicarle mis ideas. Ellos me entregaron una plataforma que era como un sistema para monetizar contenido y fui el primero en el Caribe en obtenerla.

¿Cómo se llama esa plataforma?

Es un sistema dentro de YouTube que monetiza tus activos. Si tú eres una persona que crea música, entretenimiento, nosotros entramos y ponemos los mejores anuncios, los premium (a ese contenido) y cerramos negocios con paquetes de auspiciadores. Hoy eso es algo sencillo, pero en aquel entonces no era tan fácil.

Así que desde el inicio apostaste a lo digital.

Cuando entro al negocio la música ya estaba digital, pero tú regalabas la música, no la monetizabas. Se hacía así para poder cantar en vivo en un lugar. Ese era el propósito antes, pero ahora no. Ahora tú pones música en un lugar, la consumen, y se hace dinero. El dinero hoy surge de muchas ramas del negocio y esto apenas está empezando.

Uno de los artistas que está en el sello discográfico de Rimas es Bad Bunny. ¿Cómo ustedes han ayudado en su éxito?

Todo tiene que ver con el equipo de trabajo. Todos remamos hacia la misma meta. Uno aporta con su visión, con el expertise en las plataformas digitales, más ciertos socios que traemos para aportar a su carrera. Esos detalles han aportado.

Hablas de “expertise digital” y una de las cosas que sorprende de Bad Bunny es el manejo de las redes sociales, su estrategia digital.

Toda la creatividad viene de él cien por ciento. Todo lo que son las canciones, líricas, vídeos, eso viene de él. Nosotros la explotamos al mundo.

Pero, ¿cuál es ese “expertise” de ustedes en las plataformas digitales?

Manejamos la data deplataformas como Apple y Spotifiy y cruzamos contenido, matchamos (emparejamos) artistas. Vemos cómo está destacando un artista y en qué países y cómo logramos agarrar a más personas para consumir un producto. Ese tipo de estrategia la hacemos nosotros.

¿Cuánta participación tienen ustedes en la toma de decisiones de los artistas con los que trabajan?

Yo soy creyente de que el artista toma la última decisión.

¿Así que la última palabra la tiene el artista?

Soy la persona que aconseja el camino, pero no la persona que debe tomar la última decisión.

¿Cómo supiste de Bad Bunny?

Un artista que está en la compañía me pone esta canción y cuando escucho le pregunto ¿quién es ese? Me dijo Bad Bunny. Le dije que lo quería conocer y al otro día fui a un show a verlo.

¿Dónde lo viste?

En un party en Ponce y otro en Mayagüez. Poca gente sabe que en los primeros lugares donde se toca música nueva es en Mayagüez. Todo el mundo piensa que es en Carolina, San Juan o Ponce, porque de ahí es que salen la mayoría de los reguetoneros, pero donde uno mide, ese primer radar, es en Mayagüez, por los jóvenes universitarios y porque se janguea de lunes a lunes.

¿Qué te llamó la atención de Bad Bunny?

Que todo el mundo cantaba su música (sin apenas difusión) y que era único. La manera que vestía, su nombre. Con esa creatividad era bien difícil obviarlo.

El manejador de artistas como Justin Bieber y Ariana Grande, Scooter Braun, (propietario de SB Projects) que es uno de tus ídolos, te llamó hace año y medio para comprarte la compañía. ¿Cuál fue tu contestación?

Dije que sí, pero en el proceso, cuando me senté a analizar con calma, pensé que era mejor tratar de montar mi propio destino para que, en algún momento, yo también pueda ser inspiración para alguien. Fue un proceso difícil para mí entender por qué no hacerlo. Tardé mucho tiempo, pero entendí que no era el momento. Por ahora, me toca hacer mi propio camino.

¿Pudiste hacer todo esto porque tu familia tenía capital para que lo lograras?

Para nada. Mi papá es jugador de tenis profesional y mi mamá es corredora de bienes raíces. Yo empecé cogiendo tres guaguas públicas desde Carolina, donde me crié, hasta un estudio en Puerto Nuevo. Si uno es disciplinado y le dedica las horas suficientes, uno va subiendo escalones. Yo empecé poco a poco y sin darme cuenta empezaron a caer guisos, trabajos. Empecé en esto en la época en que la economía en el país estaba mala, pero en el camino me encontré con mucha gente que creyó en mí.

¿Y por cuánto tiempo más te imaginas en esto?

Día a día hasta los 35 años. Nunca me quiero ir del negocio, pero quisiera estar más tranquilo en el futuro porque aquí no hay horario.


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