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Oscar Hernández: El debut de un veterano en la música (horizontal-x3)
Oscar Hernández ha ganado dos de sus Grammy con la Spanish Harlem Orchestra. (Suministrada)

A sus 63 años –que parecen menos por la vitalidad con la que se expresa- Oscar Hernández asegura que está en el mejor momento de su carrera musical. Cumplió el sueño de grabar su primer disco de jazz latino a su nombre, “The Art of Latin Jazz”, uno de los mejores álbumes del género en lo que va de año. Y está preparando la nueva grabación de la Spanish Harlem Orchestra, con la que ha ganado dos de los tres premios Grammy en su resumé y con la que ha recorrido el planeta, desde Rusia hasta Australia, desde Israel hasta Hong Kong. 

Él, humildemente, agradece las bendiciones que Dios le ha dado, que incluyen ser hoy por hoy uno de los pianistas y arreglistas más destacados de la salsa y el jazz latino, habiendo tocado con Tito Puente, Celia Cruz, Juan Luis Guerra, Julio Iglesias y muchas otras estrellas. Fue el director musical de las afamadas obras “The Capeman”, de Paul Simon y “Quién mató a Héctor Lavoe” y, más recientemente, la exitosa “On Your Feet”, de Gloria Estefan, que lleva dos años presentándose en Broadway.

“Tengo la misión de seguir llevando adelante el legado de la bella música de la que he sido parte”, manifiesta Hernández en entrevista con este medio. “Muchos (grandes músicos) ya no están aquí y por lo tanto es mi turno de sostener bien alta la bandera de la mejor calidad de nuestra música”.

El pianista reafirma con orgullo sus raíces puertorriqueñas. Aunque nació en el sur del Bronx, de madre orocoveña y padre arecibeño, dice sentirse 100% boricua. “Siempre lo he llevado en mi alma, en mis gustos y mis costumbres”, expresa.

Del mismo modo, la música siempre ha sido parte integral de su vida. Era su destino, asegura.

“Mi familia era pobre, éramos 11 hermanos y no teníamos la posibilidad de comprar un piano. Pero me regalaron uno y ahí empecé a practicar la música que se escuchaba en el Barrio, la salsa”. 

Educado mayormente “en la escuela de la vida”, según sus palabras, ya a los 18 años estaba tocando con la Orquesta Revelación de Ismael Miranda, la más popular de su época. Tocaban cinco, seis, siete días a la semana. “Me tiraron al fuego, pero pude aprender de muchos otros músicos, que eran todos mayores que yo”.

Fueron muchos los pianistas que le sirvieron de ejemplo, empezando por los hermanos Eddie y Charlie Palmieri e incluyendo músicos de Nueva York, como Sonny Bravo y Eddie Martínez; de Puerto Rico, como Papo Lucca, Ricardo Ray y Noro Morales; y de Cuba, como Lilí Martínez y los pianistas de las orquestas Aragón y Arcaño y sus Maravillas.

Hernández describe los seis años que tocó con Ray Barretto como “una bendición y una oportunidad tremenda”. Empezó a tocar con el legendario conguero cuando tenía apenas 25 años de edad, llegando a convertirse en el director musical de su orquesta, con la que grabó seis discos.

“Fue una escuela para mí, él sabía de todo tipo de música. Podías hablar con él de jazz, de música clásica. Con él me desarrollé como arreglista, porque antes no había hecho muchos arreglos”. 

Inmediatamente después, se convirtió en el director musical de Seis de Solar, la banda que lideraba Rubén Blades. “Éramos amigos, me invitó y le dije que sí, pues quería probar algo nuevo. Esa fue otra bendición. Estuve 13 años con él, desde 1983 a 1996”, recuerda.

Para el pianista, haber llevado la Spanish Harlem Orchestra a la cima del éxito y haber grabado “The Art of Latin Jazz”, son las culminaciones de su carrera hasta la fecha. 

“Esos son los reflejos de todo lo que soy musicalmente, todo lo que he aprendido. La Spanish Harlem Orchestra es hoy una de las mejores orquestas del mundo, y no lo digo yo, lo ha dicho gente mucho más importante que yo. Me siento sumamente orgulloso, porque esa orquesta es parte de mi imagen y de lo que brota de mi corazón”. 

Curiosamente, la idea de crear la orquesta no fue suya, sino que se la sugirió un productor. “No fue algo que yo planifiqué, sino que estaba destinado para mí”, afirma Hernández. “Dios me la puso en el camino”.

Todo a su momento

La grabación de “Art of Latin Jazz” también ocurrió en el momento en que tenía que ocurrir. Al preguntársele por qué, con toda su experiencia, nunca había liderado un disco de jazz latino, responde con sinceridad, “son cosas que me vienen en el camino cuando tienen que venir. Llevo ya 11 años viviendo en Los Angeles y seis años con el quinteto Alma Libre. Me dije, ‘tengo los músicos, tengo el material, vamos a estudio’. Pasó cuando tenía que pasar. Estoy muy alegre con el resultado. No soy persona de egos, me interesa el aspecto del trabajo en grupo”.

“Es un logro especial, de toda una vida”, dice el pianista con genuina satisfacción. “Siempre echaba de menos hacer un disco de jazz latino y ahora Dios me ha dado la bendición. Son todas composiciones originales mías, mi concepto y musicalidad. Es el reflejo de muchos años de experiencia. Sé que tiene su valor”.

El álbum no solo transmite al escucharlo la buena técnica, swing y empatía de los músicos, sino también un sentimiento de alegría profunda. “La música no es fácil”, comenta el pianista. 

“No siempre los músicos dan todo lo que tienen al concepto del grupo, sin agendas propias. Aquí la agenda es apoyarnos unos a otros. Buscar más allá”. De hecho, uno de los músicos participantes en el álbum, el saxofonista Justo Almario –quien ya lleva varios años tocando con Hernández- lo llamó luego de concluida la grabación para felicitarlo por el resultado.

No es para menos. “The Art of Latin Jazz” es un disco hecho con el buen gusto que viene con la veteranía, con gracia, honestidad y afecto hacia los mejores valores que definen el jazz latino. Varias de las composiciones son homenajes a personas y lugares fundamentales para Hernández, como, por ejemplo, el “Danzón para las seis”, con el cual agradece el apoyo que siempre le han dado sus seis hermanas, y “Como te amo”, dedicada a su madre, “la persona más importante de mi vida”.

Aunque no hay planes concretos de presentar el álbum en Puerto Rico, Hernández dice que le agradaría “inmensamente”. 

“A estas alturas de mi vida quiero mostrarle a la gente que estoy contento de poder hacer lo que amo”, concluye.


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