El cantante se encuentra feliz de regresar a la isla y nos cuenta las preguntas que le hacen los latinoamericanos sobre la lírica de su éxito.

El cantautor puertorriqueño Pedro Capó todavía se sorprende del éxito que ha tenido su tema “Calma”, cuyo remix junto al vocalista urbano Farruko ha acaparado los primeros lugares en la radio a nivel nacional e internacional.

Aún le cuesta creer que una canción que tiene que ver principalmente con Puerto Rico y que contiene tanta jerga boricua haya calado en el corazón de la gente no solo aquí, sino también en Estados Unidos, Europa y Latinoamérica. Precisamente por los regionalismos que contiene el tema, su discográfica Sony Music la descartó en un inicio como sencillo en promoción. No fue hasta que un amigo suyo, Joy Santiago -ya fallecido-, le presentó el tema a la marca de cerveza Medalla que la canción comenzó a tomar otro rumbo. Lo demás es historia.

La canción salió en verano de 2018, y en octubre, Capó hizo el “Calma Remix” junto a Farruko que hizo despegar el tema llevándolo a diversas partes del mundo. En abril de este año, la estadounidense Alicia Keys se unió a la dupla para hacer otra versión, cuyo vídeo musical suma más de 27 millones de visualizaciones en la plataforma de You Tube.

Pedro Capó lleva diez meses prácticamente montado en un avión. Ha visitado desde Madrid, Francia y Rumanía, pasando por Brasil, donde estuvo a cargo de la ceremonia de clausura de la Copa América 2019 junto a la cantante brasileña Annita. Cuando relata lo que ha sido el último año, todavía le cuesta creerlo.

“Nunca esperé que pasara esto con una canción que jamás imaginé que iba a ser ni sencillo. Una canción donde estamos hablando de chinchorro y Medalla y buscabulla. Pero conectó y qué bonito que una canción que representa bienestar y que habla sobre nuestra identidad caribeña y nuestra jerga boricua, le está dando la vuelta al mundo”, expresó esta mañana en un encuentro con El Nuevo Día.

¿Por qué dices que jamás pensaste que iba a ser sencillo?

“Cuando escribí la canción fue hasta con cierta inocencia, de manera divertida, pasándola bien en el estudio. Recuerdo que, cuando salí de grabarla, llamé bien emocionado a mi mánager para decirle que era la canción más especial de mi vida. Él me escuchó y me dijo, pero tú has escrito “Vivo” y “Disparo al corazón”, y le dije sí, sí, no creo que sea un éxito, pero algo mágico tiene; la honestidad, lo sencillo y lo simple de cómo contamos la historia. La cosa es que se la presentamos a Sony, pero no lo vio y lo entendí. Y gracias a mi amigo, que en paz descanse, Joy Santiago, él estaba tomándose una Medalla y alguien se le acerca de la agencia de publicidad que estaba corriendo la marca. Una cosa lleva a la otra, él le enseña la canción, y la persona le dice ‘nos gustaría trabajar con esto’. Ahí Sony dice, pues si van a apoyar la canción, suelta el tema a ver qué pasa”.

¿Por qué crees que este tema ha conectado con la gente?

“Creo que son muchos factores. Creo que hay algo melódico. Es como una canción de niños, como un juego de niños. Yo creo que la letra es bien alegre, pero creo que es algo también del ‘vibe’. Es una canción donde rompí con lo que estaba pasando porque es una canción mucho más lenta que el sonido urbano. Creo que tiene mucho que ver con la honestidad con la que se hizo, con la diversión con la que se hizo. Creo que cuando una la pasa tan bien en el escenario, como en el estudio, se crea un nivel de conexión”.

¿Qué es lo más que te preguntan sobre el tema a nivel internacional?

“En Latinoamérica, generalmente es qué es eso de ‘abre la Medalla’. Piensan que es algo o súper grosero o como una virtud de abrir la medalla. Les digo, no, es tan simple como abrir una cerveza en la playa. También me preguntan qué es buscabulla. En Europa, me pregunta qué es lo que estoy diciendo (porque la canción es completamente en español). Pero chulísimo, jamás imaginé esto y qué bonito llevar por el mundo como el diccionario de la jerga popular de Puerto Rico”.

Hablando del país, ¿cómo viviste las manifestaciones del “Verano de 2019” que provocaron la renuncia de Ricardo Rosselló y que apoyaste?

“Increíble. Una montaña rusa de veinte mil emociones. En el rollo del momento, pues como todo el mundo, sentí frustración, rabia, traición, pero también esperanza al ver al pueblo moverse. Me siento orgulloso del pueblo y agradecido de los artistas que fueron punta de lanza, que fueron Ricky (Martin), Benito (Bad Bunny), René (Residente). Fue bonito ver que la música sirve, más allá de para vender taquillas y de alegrarle tres minutos la vida de las personas, para inspirar parte de un movimiento que ha sido histórico. Creo que después del nacimiento de mi hijo Salvador -que lo recibí en mi hogar y en mis brazos- esto es lo más grande que he vivido. Fue un movimiento de amor, más allá de la rabia, y se sentía el poder de esa unión. Es increíble que a donde quiera que viajo me preguntan y me dicen qué ejemplo grande dio Puerto Rico al mundo”. 

El 28 de septiembre, regresas a tu casa para presentarse en concierto en el Coliseo de Puerto Rico. ¿Qué nos puedes adelantar?

“Será una celebración. He tenido el privilegio de darle la vuelta al mundo con algo bien nuestro, con una canción que nos representa de manera bien bonita y sencilla, que es parte de nuestras cualidades, y es para celebrar todo esto. Vienen muchas sorpresas, viene un nivel de producción que nunca he tenido en mi vida, es un concierto masivo a nivel de producción, así que (estoy) loco ya de compartirlo porque sé que será impresionante y bien bonito”.

¿Invitados especiales?

“Hay algunos que ya la gente se imagina, pero me tengo que guardar el elemento sorpresa debajo de la manga. Pero vienen algunos que se dan por hecho”.

Supongo que Farruko no puede faltar.

“Esperemos, esperemos que pueda”.

¿Qué es lo próximo para Pedro Capó?

 “Cuando salió ‘Calma’ yo estuve pasando por un momento casi maníaco donde tuve como esta revolución creativa que nunca había vivido y estuve encerrado en el estudio tres meses. De ahí, salió ‘Calma’ y salieron muchísimas otras canciones que tengo ahí en repertorio. Estamos pendientes a ver si antes del concierto sacamos algo, pero no queremos apurar las cosas por llegar antes. Quiero que lo que salga se le de el cuidado artesanal que se merece, pero sin duda, en los próximos meses estaremos sacando música nueva”.

¿Te gustaría quedarte en el género urbano?

“No. Yo no siento quedarme en ningún lado, ni en mi casa. Me he mudado 20 veces junto a mis hijos y mi esposa, y así soy con la creatividad también. Creo que es parte de mi personalidad. Me gusta el reto y creo que el reto del artista popular es aceptar el cambio y encontrarse en ese cambio. Digo que el pop cambió y hay un nuevo pop que está fusionado con la música urbana. Es un momento de pensar cómo yo encuentro mi esquina en ese lugar, cómo contribuyo a ese lugar y cómo mantengo mi integridad y mi identidad dentro de eso. No quiero ni limitarme a decir soy un baladista ni limitarme a decir ahora todo lo que haré es urbano. Es un balance”.

Hablando de balance, ¿cómo has hecho este año para balancear familia y trabajo, especialmente con tres hijos pequeños?

“Cuento con el apoyo de mi esposa (Jessica Rodríguez) que siempre está explicándoles y gracias a la tecnología nos podemos ver. Este es mi sueño personal y es mi vocación, pero también es la manera de proveer, y ellos lo saben. Pero es duro, es duro. Jahví, el de 14 años, es un chamaco bien maduro y lo entiende. Él está gravitando a encontrarse él, y nos vemos, hacemos bonding y está en paz. El del medio, Bobby Sol, que tiene 8 años, tiene un corazón de marshmallow. Salvador (que tiene 6 años) es bien de papá y reclama mucho, me pelea y se me ha metido hasta en la maleta. Ese me desgarra el corazón. Pero, pues, tratando de hacer un balance. Me anclo en el ejemplo bonito de que uno puede perseguir sus sueños y que uno puede hacer lo que uno ama en esta vida, que conlleva unos sacrificios, pero que eventualmente esto nos dará la oportunidad de vivir experiencias privilegiadas juntos”.


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