La pareja de músicos planifica presentar este año su espectáculo en la isla.

Antes de conocerse hace más de 30 años, los cariocas Rose Max y Ramatis Moraes comenzaron a gestar, por separado, la base de un proyecto musical de bossa nova con el cual han contagiado de sabor brasileño muchos rincones del mundo. 

De pequeña, Rose cantaba mientras hacía la tarea. Cantaba mientras paseaba. Cantaba tan a menudo que una de las frases que más recuerda haber escuchado durante la infancia es: ¡cállate la boca!, recordó entre risas. 

Cantaba en todos sitos, a todas las horas, en las clases... La maestra se me quedaba mirando. Nunca lo vi como algo serio hasta que un día una maestra me dijo: 'tú cantas bien. Quieres tomar clases de guitarra?”, relató. Entonces al poco tiempo de conocer las cuerdas notó el placer que le provocaba acompañarse a sí misma con un instrumento.

Mientras tanto, también en Río de Janeiro, Ramatis crecía en el ambiente del teatro donde su padre producía obras y su madre actuaba. Muy temprano en la niñez se interesó por el aspecto musical de las piezas y eso motivó a sus padres a matricularlo en un curso de guitarra clásica. 

A los 13 ya tocaba en bandas de rock. No me acuerdo un momento de mi vida en el que no haya estado tocando. Fui a la universidad, pero toda mi vida ha sido así. He estado tocando”, recordó. 

Su trayectoria incluye haber tocado con varios de los más importantes cantantes de música popular brasilera. Entre ellos: Johnny Alf, María Creuza, Roberto Ribeiro, Moreira da Silva y Roberto Menescal. Además de guitarrista, Moraes es arreglista, productor y compositor. Durante años trabajó para Warner Chappel Publising. 

La pareja de músicos, que planifica presentar este año su espectáculo en la isla, llevó a cabo recientemente en San Juan una presentación privada de su más reciente disco “Bossa Nova Sinfónico”.

En una entrevista realizada luego de este recital fue que compartieron detalles de su trayectoria. Para Ramatis, esta fue su primera visita a Puerto Rico. Mientras, Rose había realizado una única visita en la década de los años 90.

Unidos por la música

Con sus respectivos intereses musicales ya encaminados, un día Ramatis llegó a la plaza donde Rose cantaba, por diversión, junto a sus amistades. Al escucharla, el guitarrista le propuso asistir a la audición de un grupo en el que él tocaba, pues estaban en busca de una cantante. Aunque hasta aquel momento Rose no había vislumbrado la posibilidad de hacer una carrera cantando, decidió llegar a la cita y fue seleccionada. 

Su primera presentación fue en una empresa, ante un público de unas 1,000 personas. Aquella cantidad de gente parada frente a ella, cantando y bailando al son de su voz, no la intimidó. Por el contrario, la satisfizo totalmente. 

“Fue maravilloso, pero también vi que para ser una cantante y trabajar cuatro veces por semana sin estar ronca todo el tiempo tenía que prepararme. Entonces me fui a tomar clases de técnica vocal mientras estudiaba en la facultad literatura portuguesa”, indicó.

Rose es descendiente del gran director Cupertino de Menezes y del guitarrista Manuel de Menezes. Ambos son considerados como leyendas de la música brasileña. 

“Cuando nací ellos habían muerto pero los tengo en mi sangre”, afirmó la cantante, cuyo talento le ha ganado 20 nominaciones al “Brazilian Press Award” a la mejor cantante brasilera viviendo y cantando en Estados Unidos. 

La pareja de Rose y Ramatis decidió mudarse a Miami tras recibir, con poco tiempo de diferencia, una oferta de empleo para trabajar en un restaurante ofreciendo su espectáculo. Posteriormente, hace ya 25 años, decidieron lanzar su proyecto propio. 

“Tenemos una simbiosis muy importante porque tuvimos las mismas experiencias en Río,las mismas experiencias. Cuando nos unimos todo eso salió hacia afuera”, precisó Rose.

Mientas, Ramatis identifica como la mayor fortaleza de cantar junto a su esposa el hecho de que ambos solo desean hacer música honesta, de buena calidad.

“Todo está adentro de nosotros. No ensayamos nunca”, comentó Ramatis.

Recientemente, los músicos realizaron el proyecto Bossa Nova Sinfónico que presentaron con la Orquesta Sinfónica Nacional de Costa Rica en dicho país y luego llevarotn a México y Estados Unidos y Centroamérica. Rose y Ramatis se unieron posteriormente a la Orquesta Sinfónica Nacional de Cuba, consiguiendo una nominación al Grammy Latino. 

Presentarse en Puerto Rico junto a la Orquesta Sinfónica de Puerto Rico es una asignatura pendiente para los cariocas.

“Venir aquí es algo importante que completa nuestra lista de países en los que nos hemos presentado. Esta es una isla con muchísimo talento musical, y con una audiencia que ha estado expuesta a la música de todo el mundo, por su posición única entre las Américas y el Caribe”, expresó Ramatis aunque aún no tienen fecha concreta para su presentación.


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