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(GFR Media)
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“Nada es más hermoso que abrazar una cintura al calor de una canción que hable de amor o desamor”. Así lo proclamó en una entrevista reciente con este medio el bolerista por excelencia, Armando Manzanero, para resaltar que se trata de un género musical que nunca pasará de moda, que nunca morirá.

Y es que, como también dijo nuestro cantante Danny Rivera, “mientras el ser humano tenga sentimientos y haya expresión de amor entre las parejas, el bolero seguirá existiendo”. Se trata, de hecho, de un género musical con una larga historia de más de 100 años, con altas y bajas y que, en el camino, se ha reinventado y adaptado a las diferentes corrientes musicales.

“En esencia somos un pueblo romántico. El tema universal en la música es el amor y en el bolero, que se impuso en sus distintas vertientes -el más tradicional, el de cuerdas, el bolero moruno (de influencia gitana), entre otras-, siempre está presente y ha calado mucho en el público”, dijo el periodista Javier Santiago, director de la Fundación Nacional para la Cultura Popular.

Para el estudioso de la cultura, esto pasa porque hay una afinidad entre el pueblo y este género. Además, destacó que se trata de un fenómeno común en toda la cuenca del Caribe -Cuba, Puerto Rico y República Dominicana, Venezuela, Colombia y Yucatán, en México. De hecho, se estima que el primer bolero, compuesto en Santiago de Cuba, fue “Tristezas”, escrito por el cubano José “Pepe” Sánchez en 1883, aunque algunos difieren de la fecha. Pero se cree que fue la que dio origen formal al género clásico, acompañado de guitarra y percusión y que, eventualmente, floreció en México, Latinoamérica y el Caribe.

Música que trasciende

La realidad es que el bolero es el género que mejor describe el romanticismo, el amor en todas sus acepciones y, también, el desamor. Hoy, cuando muchos celebran el Día del Amor y la Amistad, es seguro que en algún restaurante, café u hotel, el bolero sea protagonista en las vidas de muchos boricuas que festejan la fecha.

No es para menos. Es el medio perfecto que sirve para expresar los sentimientos, opinó el cantante puertorriqueño Juan Vélez, ganador de la cuarta edición de Objetivo Fama, quien dijo que el bolero fue lo primero que cantó cuando aprendió a tocar guitarra temprano en su vida.

“Mi primer ingreso económico fue haciendo bohemias y cantando boleros de Sylvia Rexach, de Bobby Capó, que es compueblano de Coamo; Rafael Hernández, Pedro Flores y de la mexicana María Grever”, agregó el cantante de 36 años, quien cree que el género “siempre va a tener espacio en el corazón y la mente de la gente, lo que hay es que proporcionárselo”.

“El público más joven lo desconoce un poco porque lo que le están dando es otra cosa. Y aunque comercialmente no suene tanto, siempre vas a escuchar uno en cualquier esquina, es un género que se mantiene vivo”, aseguró el cantante, quien recordó que en sus espectáculos siempre recurre a los boleros cuando una pareja se le acerca y le dice que están celebrando un aniversario. Y dijo que les canta boleros como “Alma con alma”, de Juanito Márquez, hasta la famosa y nostálgica “Esta tarde vi llover”, de Armando Manzanero, además de las canciones del compositor puertorriqueño Edmundo Disdier.

Cabe resaltar que el bolero ha tenido una rica trayectoria en la que también se ha nutrido de otros géneros en diferentes momentos. Un ejemplo, contó Javier Santiago, es que en Puerto Rico muchos tangos se convirtieron en boleros.

“Es un fenómeno que se dio en la década del 40 y 50 a raíz del impacto del cantante argentino Carlos Gardel. Una de las figuras clave en eso fue Felipe “La voz” Rodríguez y cuando analizas su estilo, apasionado y despechado, eso es lo que tiene el tango, así que el tango y él iban a la perfección”, recordó Santiago, tras mencionar que ese también fue un momento en que muchos boricuas emigraron a Nueva York y hubo un surgimiento de tríos y cuartetos famosos, como Los Panchos, que interpretaban boleros.

“Puerto Rico tuvo muchísimos tríos y muchos se originaron en Nueva York en distintas épocas, como Los Condes y, en un momento dado, tenemos esa influencia en los boleros”, agregó, tras indicar que fue la época de las famosas composiciones escritas por Rafael Hernández y Pedro Flores. También resaltó que luego ese género musical se insertó en el boom de las orquestas de salón, como la de Rafael Muñoz, con José Luis Moneró, César Concepción y Joe Valle.

“Hay un resurgir a lo que se le pone la etiqueta de salsa que, básicamente, es la mezcla del guaguancó, el son y de todos los ritmos caribeños que pasan por el famoso ‘melting pot’ de Nueva York y se crea mucha música cadenciosa”, comentó el estudioso de la cultura, para luego indicar que, dentro de eso, el bolero hizo una transición que lo llevó a incorporarse a dentro de esa corriente musical.

De esa época mencionó la canción “A mi manera”, una versión que hizo Richie Ray y “Te equivocaste”, de Raphy Leavitt y la Selecta, interpretado por Sammy Marrero. También recordó a Tempo 70, que irrumpió en las ondas radiales con el bolero “Tú y yo”, mientras que Richie Ray y Bobby Cruz pegaron “Cuando me digas sí” y “Yo sé que te amo”. “Se ve que en todos los buenos discos de salsa había uno o dos boleros que pegaban muchísimo”, agregó.

La nueva ola

Con los años 60 y 70 también se dio en Puerto Rico -y Latinoamérica-, lo que se conoció como la “Nueva Ola” con nuevos ritmos, aunquela popularidad de los tríos y las orquesta se mantuvieron.

Es también el momento de la balada -la respuesta al bolero- que tenía influencia musical del rock and roll suave de Estados Unidos y de los patrones musicales de la cultura pop de Europa, sobre todo de Italia. Según Santiago, la primera balada latina que se conoce es “La novia”, de Antonio Prieto, que aquí la pegaron Los Hispanos. “Y la primera balada escrita por un puertorriqueño fue ‘Llorando me dormí’, de Bobby Capó que pegó muy fuerte en Argentina con Violeta Rivas, pero en Puerto Rico la regrabó con Rina de Toledo”.

Pero hubo intérpretes, como Chucho Avellanet, Lucecita y Danny Rivera que, aunque eran del movimiento de la Nueva Ola, también grabaron boleros en los años 80. Santiago recordó que Chucho grabó muchos, como “Mil violines” y todos con mucho éxito. De la misma forma, Lucecita sacó “Romántica luz”, que era un popurrí de boleros, mientras que Danny Rivera grabó “Madrigal” y “Olas y arenas”, entre muchas otras.

Pero de todos ellos, señaló Santiago, el que más éxito tuvo en esa época fue Julio Ángel “quien probó que los artistas podían hacer discos propios, venderlos, ser exitosos sin necesidad de tener casas disqueras”.

“En la década de los 80, el bolero comenzó a tener un nuevo aire. Lucecita grabó ‘Nostalgia’ y muchos artistas norteamericanos grabaron boleros y todos los baladistas, en uno u otro momento comenzaron a abordar el bolero nuevamente”, indicó Santiago.

Cabe resaltar que, internacionalmente, para esta época, el bolero también adquirió mucha popularidad gracias a cantantes como Luis Miguel, Cristian Castro y Alejandro Fernández y a compositores como Armando Manzanero.

En Puerto Rico, dijo Santiago, en esa époa Carmita Jiménez tuvo mucho éxito con su producción “Carmita interpreta a Los Panchos”, que pegó la canción “Espinita” (Suave que me está matando) y “Que me castigue Dios”. Mientras que Charityn sacó dos discos, producidos por Julio Ángel, con canciones como “Voy” (Voy a lavarme los labios con agua bendita), “Que se quede el infinito sin estrellas” y “Piel canela”.

Ciertamente, ha habido muchos cambios en el ambiente musical y discográfico desde entonces. Pero de lo que Santiago sí está seguro es que el bolero se mantendrá como un género clásico que siempre tendrá su espacio. “No hay maneras de que el bolero pase de moda. Eso no va a pasar jamás”, aseguró.