El baterista de jazz puertorriqueño Gonchi Sifre lanza su primera producción discográfica. (ELNUEVODIA.COM)

Grabó en “La máquina del tiempo”, el legendario disco vanguardista de Rafael Cortijo. Tocó en el no menos legendario festival Mar y Sol, algo así como el Woodstock boricua. Y formó parte de bandas míticas, como Raíces, en Puerto Rico, y la orquesta de Ray Barretto, en Nueva York, entre otros logros.

Pero Gonchi Sifre, baterista y figura clave de la música creativa en Puerto Rico desde hace décadas, nunca había grabado un álbum a su propio nombre. Fue necesaria la paciente labor de convencimiento de Elías Santos-Celpa, bajista, educador y colega de Sifre, para que finalmente decidiera hacerlo. Con humildad excesiva, Sifre se preguntaba si el mundo necesitaba otro disco más de jazz.

La feliz respuesta es un contundente sí. Y el resultado es “Ser”, una grabación independiente de jazz accesible pero no superficial. Un disco inteligente, hecho con honestidad, amplio conocimiento, genuino amor a la música y magistral creación colectiva. Un álbum en el que cuatro grandes músicos puertorriqueños -Santos-Celpa en bajo, Ángel David Mattos en piano, Norberto “Tiko” Ortiz en saxofones y Sifre en la batería- nos dicen, “esta es nuestra versión de estos temas. Así lo hacemos nosotros”. Así de sencillo y profundo a la vez.

El título, “Ser”, tiene un doble significado, de acuerdo con el músico. “En primer lugar, es un ‘snapshot’ de quien yo soy musicalmente. Además, alude a la creencia budista, según la cual tú simplemente eres, contrario a lo que se piensa en la sociedad occidental, en la que tú eres lo que tú haces. Este soy yo”.

El álbum da cuenta de los variados gustos musicales de Sifre. Es jazz, pero va más allá del jazz y cualquiera que guste de la buena música, en general, lo disfrutará. El primer tema, “Aung San Suu Kyi” (una composición de Wayne Shorter para la líder democrática birmana) lo indica así de inmediato. Es una pieza “cool”, elegante, reposada y con múltiples ideas musicales, a cargo sobre todo de Mattos y Ortiz.

Un “Fascinating Rhythm” (de George Gerswin) ligeramente “sambao” revela cuán anchas son las raíces y referencias del jazz actual, mientras que “Overnight Flight” (del saxofonista francés Alex Terrier, a quien Sifre conoció personalmente) presenta un sabroso swing moderno. La prominencia de la batería en la “paleta sónica” recuerda algunas de las grabaciones clásicas del ingeniero Rudy Van Gelder para Blue Note. El saxo tenor de Ortiz acentúa el “blues feeling” de la interpretación, pero Sifre es el líder indiscutible, “swingueando”, matizando e impulsando la creación colectiva.

La recreación de “Qué te pedí” (popularizada por La Lupe) en contexto de blues es un acierto. Ortiz se muestra lleno de sentimiento y con un fino control del sonido de su saxo tenor, en la onda de los tenoristas clásicos (viene a la mente Don Byas). El solo de piano es breve pero exquisito. Lo mismo puede decirse de la improvisación del bajo, que va cantando y creando coherentes melodías.

Las brisas brasileras reaparecen en “The Red Blouse”, de Antonio Carlos Jobim. El Fender Rhodes y el saxo soprano aportan nuevos colores, y sus ejecutantes navegan con habilidad los vericuetos de esta agradable composición. Una combinación de “straight-eights” y swing anima “Song for Bob”, dedicada a Bob Mintzer y puntualizada por el impulso rítmico de Sifre.

Una brillante recreación jazzística del “Villancico yaucano”, respetuosa del original pero rica en nuevas melodías, marca el tema más puertorriqueño del disco. Tanto Mattos como Santos-Celpa improvisan con imaginación y delicadeza. Para concluir el álbum, Sifre y compañía utilizan el arreglo de Joshua Redman para el clásico “Yesterdays”, con abundantes ideas, agilidad y un buen toque de funk.

“Definitivamente, aquí no hay una nota que no sea honesta”, dice Sifre. “No hice este disco para vender. Escogí cosas que me gustaba tocar, canciones o estilos. Todos son ‘one take’, menos uno o dos temas. No tenía intención de grabar el ‘Villancico yaucano’, pero me enamoré del arreglo de Angel David Mattos. Mis motivaciones son tan sencillas como lo es el disco”.

Sin levantar grandes olas ni mostrar ambiciones excesivas, “Ser” es, no obstante, un documento importante: revela cómo se sitúa un destacado músico puertorriqueño en el 2020 ante varias de las tradiciones que dan vida al jazz, haciéndolas suyas y aportando también su parte. Un documento de referencia obligada para futuras generaciones -y un disco que se disfruta de principio a fin.

“Ser” está disponible en copias físicas, directamente con el artista vía Facebook, así como en ITunes y otras plataformas musicales.