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Lizbeth Román irrumpió en la escena musical independiente en el 2010 con la agrupación musical Ella, en la que  era la vocalista principal y compositora.
Lizbeth Román irrumpió en la escena musical independiente en el 2010 con la agrupación musical Ella, en la que era la vocalista principal y compositora. (Gerald López Cepero)

Hay voces que no le pertenecen a los cuerpos, que parecen salir de otros recovecos que trascienden la piel. Una de esas voces es la de la cantautora puertorriqueña Lizbeth Román, una joven de 28 años de edad, quien carga magia en su garganta. Basta escucharla una vez, para quedar hechizados con la voz de esta artista, a la que sencillamente no se le puede ignorar.

Lizbeth Román irrumpió en la escena musical independiente en el 2010 con la agrupación musical Ella, en la que  era la vocalista principal y compositora. Luego de que este concepto se disolvió, la artista tuvo un periodo de silencio, hasta que finalmente armó su propia propuesta a la que tituló Lizbeth Román y los duendes invisibles. Con este proyecto, la artista  se expuso a la audiencia con su distintiva voz, su guitarra, su poesía y, sobre todo, con sus duendes invisibles, como le llama a la musa que la acompaña.

“Es una vuelta a mi nombre, a quien soy yo, pero con un batallón visible de músicos que apelan a ese mundo imaginario que yo visito y que siento que me protege a nivel creativo, a nivel espiritual”, expresó sobre su propuesta itinerante, donde a veces toca sola y en otras ocasiones, acompañada por varios colegas. La cantautora narró que  lanzar su primer proyecto como solista no estuvo exento de temores e inseguridades porque “a veces los monstruos más intensos los carga uno adentro”. 

Sobre ese proceso habla en su primer sencillo en promoción, “La Bruja”, que ya salió al mercado y que cuenta con un vídeo musical. Esta canción sirve de carta de presentación y de antesala a lo que será su primera producción discográfica para la que llevará a cabo una campaña de “crowdfunding”.

“Es una canción que habla de los miedos, pero a la vez hay muchos subtextos y temas transversales”, explicó Lizbeth Román, quien no dejó que “la chupara la bruja” y salió a la calle para cantar sus canciones, esas que están cargadas de estampas cotidianas y  de pura poesía.

En sus melodías, la cantautora logra fusionar una diversidad de ritmos, en lo que describe  como un “sancocho caribeño”. Esa mezcla es la que compartirá con el público en la  gira musical “La vuelta insular”, que llevará  por los 78 municipios del país. Este proyecto, que es autogestado por la compositora, tiene el propósito de apelar a la solidaridad y crear lazos de colaboración entre los artistas de la Isla.

“Es otra manera de mirarnos y de mirarme remirando el espacio en el que habito, revisitándolo, reconociéndolo y conociéndolo, porque estoy yendo a pueblos y a lugares que nunca he ido. Es una gira que habla mucho del momento en el que estamos, donde hay que apelar a la solidaridad”, compartió la intérprete sobre esta gira en la que presentará un concepto bohemio, acompañada por su guitarra y  por “duendi”, el pequeño muñeco que lleva a todas partes.

Se puede decir que Lizbeth Román, quien estudió música, teatro y ahora realiza una maestría en literatura en la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras, finalmente lo logró. Espantó sus miedos con la fuerza de su voz y con la ayuda de sus duendes invisibles, que la acompañan en su nuevo camino.

Lizbeth Román y los duendes invisibles

“La Vuelta Insular,” gira musical que llevará a cabo la cantautora por los 78 municipios del país. Hasta el momento la artista ha visitado Mayagüez, Cayey, Carolina, Aguadilla, Naranjito y Vieques. Para saber sus próximas paradas, visite sus redes sociales en Twitter (@lizromanv), Facebook e Instagram (@lizromanv).