El director de cine manchego Pedro Almodóvar. (David Fernandez)

La pandemia del coronavirus ha golpeado duramente a la industria del entretenimiento, qué duda cabe. En gran parte del mundo, la producción de series y películas se mantiene paralizada y los cines continúan cerrados. Pero hay un área a la que la actual crisis parece estar fortaleciendo: el relativamente nuevo negocio de los servicios de streaming.

Estudios demuestran que, en Estados Unidos, el promedio de horas que una persona pasa viendo estas plataformas aumentó al doble, a un total de ocho horas diarias. En países como España y Austria creció en 40% respecto de lo que se consumía antes del confinamiento; y en 32% en Alemania.

Precisamente en Europa, un grupo de cineastas está tomando acciones para cautelar a las autoridades sobre estos servicios, en cuanto a su influencia cultural y poniendo atención a sus franquicias impositivas. Recientemente, trece prestigiosos realizadores enviaron una carta al Comisario de Mercado Interior de la Unión Europea, Thierry Breton, donde advierten que el Viejo Continente podría verse "reducido a una colonia de los Estados Unidos o China si la cultura no es protegida de gigantes digitales no europeos".

Los firmantes de la carta incluyen al español Pedro Almodóvar ("Dolor y gloria"), la italiana Cristina Comencini ("El día más bello de nuestras vidas"), el belga Luc Dardenne ("El niño"), el griego Costa-Gavras ("Desaparecido"), el francés Claude Lelouch ("Un hombre y una mujer") y los rumanos Radu Mihaileanu ("El concierto") y Cristian Mungiu ("4 meses, 3 semanas, 2 días").

Bajo la lupa de estos directores están compañías como Google, Amazon, Facebook, Apple y Netflix que, a su juicio, "se han hecho mil veces más poderosas. Y el confinamiento les permitió enriquecerse cada vez más".

La carta continúa: “Abandonar esta lucha significa abrir el camino a los “Grandes Hermanos”, significa aceptar que nuestra cultura europea desaparezca insidiosamente en una distracción permanente, reduciendo a los ciudadanos a consumidores para siempre. Los campeones digitales, ya sean chinos o estadounidenses, podrán entonces desarrollarse en otros campos porque habrán colonizado las mentes europeas”.

A comienzos de junio último, la Unión Europea lanzó una consulta para revisar las reglas para regular a los gigantes tecnológicos. La idea es tener una nueva legislación al respecto a finales de año.

Este enfrentamiento, en todo caso, no es nuevo. Incluso se ha librado en Estados Unidos, donde Steven Spielberg encabezó una iniciativa dirigida a limitar el impacto de las plataformas en la Academia, con miras a los premios Oscar, defendiendo la llamada "experiencia cinematográfica".

Recientemente trascendieron reportes de que el cineasta expresó su frustración por haber sido malinterpretado en cuanto a sus declaraciones. Luego, habría dicho: “Quiero que las personas busquen su entretenimiento en cualquier forma que les acomode”.