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Denise Quiñones y Carlos Marchand protagonizan la cinta de humor negro y  absurdo. (Suministrada)
Denise Quiñones y Carlos Marchand protagonizan la cinta de humor negro y absurdo. (Suministrada)

Una de las cosas más gratificantes que ha sucedido durante la última década en el cine puertorriqueño ha sido presenciar cómo la oferta cinematográfica nacional ha explorado todo tipo de géneros. Habiendo dicho eso, “Prótesis” es una película puertorriqueña como ninguna otra.

El que la producción, que comienza a exhibirse hoy, no sea fácil de clasificar quizás ses un impedimento para sus prospectos comerciales, pero el despliegue consistente de inteligencia y originalidad de esta película resulta emocionante.

Este es el tipo de filme que mientras menos se sepa de él antes de verlo mayor fuerza le da a todas sus sorpresas y desvíos inesperados. La ópera prima de Ariel Annexy Labault es una fusión de comedia de humor negro absurdo con psicodrama y parodia cotidiana.

El guion se enreda, se desenreda y en varios momentos opta por regodearse un poco, pero la dirección certera y la inventiva constante del elenco principal, que incluye a Carlos Marchand, Denise Quiñones, Sunshine Logroño, Yamil Collazo e Israel Lugo, sostienen la chispa de esta película de principio a fin.

La trama de “Prótesis” salta de mostrar que “Marcos” (Marchand) tuvo una infancia peculiar que fue marcada por la muerte accidental de su padre a verlo como un adulto con pocas destrezas sociales que se ha encerrado detrás de su rutina cotidiana y su trabajo. A pesar de tener una obsesión con los insectos exóticos, a nivel profesional Marcos se ha dedicado a crear prótesis de primera calidad. La agenda de trabajo del protagonista es puesta patas arriba cuando la filmación de una película de zombis al frente de su laboratorio coincide con una muerte accidental que lo obliga a enfrentar los fantasmas de su pasado.

Aunque la película sufre de un tono esquizofrénico, la propuesta audiovisual sólida de la dirección sostiene la atención del público y le da la unidad dramática que el filme necesita sin forzar que el desarrollo de la trama sea predecible.

El guion sufre de un final precipitado y de no enredar más la crisis de Marcos con la filmación de la película de zombis. Aun así el director y su elenco no fallan en sacarle provecho a todo lo que es peculiar de esta historia y logran que todo lo que pueda ser descartado como “raro” no deje de resultar fascinante y entretenido.