Anthony Ramos protagoniza la película "In the Heights" en el papel de "Usnavi". (Warner Bros. vía AP)
Anthony Ramos protagoniza la película "In the Heights" en el papel de "Usnavi". (Warner Bros. vía AP) (The Associated Press)

La adaptación de In the Heights”, la primera creación de Lin-Manuel Miranda en merecerle un premio Tony, es un evento cinematográfico que tiene que ser visto en la pantalla grande y un choque maravilloso de sensibilidades nuevas y tradicionales dentro del género del musical.

Lo nuevo está ligado a tener una historia de hispanos en la voz de descendientes caribeños y no bajo el filtro de estereotipos y prejuicios de alguien que no sabe nada sobre muestra cultura.

Tanto Miranda como la guionista Quiara Alegría Hudes han enfrentado los conflictos que son el motor dramático de este musical. Ambos han estado en el precipicio de ver el límite de sus sueños y optar por vivirlos desde el barrio de Washington Heights donde están sus raíces culturales que a la misma vez están atadas firmemente a la patria de sus padres.

Dascha Polanco, Daphne Rubin-Vega y Stephanie Beatriz en una escena de "In the Heights". (Warner Bros. vía AP)
Dascha Polanco, Daphne Rubin-Vega y Stephanie Beatriz en una escena de "In the Heights". (Warner Bros. vía AP)

El que esto sea algo personal para el equipo de producción es algo que se vuelve tangible en pantalla desde el primer encuadre. A esto se le suma la magia creada por la dirección de Jon M. Chu, quien ambiciosamente evoca la escala gigantesca de los mejores musicales de la era dorada de Hollywood. El numero “98 Thousand” parece una producción acuática de Esther Williams en esteroides, con una picardía latina genuina y contagiosa, mientras que “When the Sun Goes Down” cuenta con un momento de romance y realismo mágico que pondría al mismo Gene Kelly verde de envidia.

Afiche de la película "In the Heights" que muestra la secuencia realizada en una piscina.
Afiche de la película "In the Heights" que muestra la secuencia realizada en una piscina.

Lo que sí vale la pena aclarar es que el filme no se apoya de una historia que es propulsada por una trama. La película intenta darle un reloj dramático a los eventos contando las horas que faltan para un apagón y las horas que pasan después. Pero la realidad es que el musical es una serie de episodios que examinan cómo un grupo de los personajes de este barrio de Nueva York tienen que tomar decisiones que podrían alterar el destino de sus vidas para siempre. Entre ellos esta “Usnavi” (Anthony Ramos) quien vive enchulado de “Vanessa” (Melissa Barrera) pero también añora revivir la nostalgia de su infancia y mudarse a la República Dominicana a continuar el legado de su padre. Por su parte Vanessa quiere mudarse a Manhattan para perseguir su sueño de ser diseñadora de modas, mientras que su amiga de infancia Nina (“Leslie Grace”) está considerando abandonar una universidad prestigiosa al no poder lidiar con la presión y los prejuicios de ser la “única boricua del campus”.

Corey Hawkins como "Benny" y Leslie Grace como "Nina" en una escena de la película "In the Heights".
Corey Hawkins como "Benny" y Leslie Grace como "Nina" en una escena de la película "In the Heights".

El cumplido más grande que se le puede dar a esta adaptación de “In the Heights” es que ni un solo número musical registra como un relleno innecesario. Cada uno es una celebración de los personajes y una expresión de sus conflictos internos. Aún así, el mejor número de la película le pertenece a Olga Merediz, quien interpreta a la “abuela Claudia”. Ella, al igual que el resto del talentoso elenco del filme, vierte una dignidad dramática inesperada que logra elevar lo que podría ser una celebración escapista a una catarsis emocional victoriosa.

Olga Merediz  como la "Abuela Claudia" en una escena de "In the Heights." (Warner Bros. vía AP)
Olga Merediz como la "Abuela Claudia" en una escena de "In the Heights." (Warner Bros. vía AP)
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