La actriz Michelle Williams forma parte del elenco de la película  "The Fabelmans".
La actriz Michelle Williams forma parte del elenco de la película "The Fabelmans". (Suministrada)

En varias ocasiones en su carrera como director, Steven Spielberg ha sido criticado por ser demasiado sentimental en su enfoque para contar ciertas historias. Esto claramente fue una de sus preocupaciones principales al decidir dramatizar historias de su infancia y juventud en “The Fabelemans”, largometraje de Universal Pictures que ya se está exhibiendo en las salas de Fine Arts Cafe. El filme claramente es una carta de amor a sus padres, pero lo otro que es evidente el reto que fue para Spielberg no caer en la trampa de idealizarlos a la misma vez que le hace justicia a las memorias claves de su infancia y adolescencia.

En ningún momento en pantalla se expresa que la trama de “The Fabelmans” es inspirada en eventos de la vida real. El que solo conoce la filmografía de Spielberg, probablemente quede sorprendido que el director haya decidido contar una historia en una escala tan pequeña e íntima.

Desde la primera escena, el guión de Spielberg y Tony Kushner (”West Side Story”, “Lincoln”) establecen que la crianza de Sammy Fableman, un niño introvertido y soñador que carga con mucha ansiedad, va a fluctuar entre dos polos opuestos. Su padre Burt Fableman (Paul Dano), un hombre de ciencia que valora todo lo que tenga que ver con lógica y disciplina, y su madre Mitzi Fabelman (Michelle Williams), un espíritu libre que abandonó la oportunidad de ser una pianista destacada para criar a sus cuatro hijos.

La trama del filme fluctúa entre las secciones que muestran como desde una temprana edad Sammy queda apasionadamente enamorado del séptimo arte y va tomando los pasos para ser director; y como el deterioro del matrimonio de sus padres deja una marca permanente en el desarrollo emocional de el y sus tres hermanas.

Son muchas las películas de Spielberg que han incorporado algunos elementos de disfunción familiar. En el caso de ‘”The Fabelmans” ese es el tema principal, lo cual obliga al director a asumir una táctica mucho más tentativa y delicada. Aquí, Spielberg sigue demostrando el manejo indiscutible que tiene del medio. Sin embargo, en muchas ocasiones el director crea una distancia entre el espectador y el núcleo emocional de la historia.

Uno de los momentos claves para entender la dirección del filme sucede cuando Mitzi y Burt se sientan a decirle a sus hijos que han decidido divorciarse. Mientras sus hermanas le dan rienda suelta a sus emociones y reclamos, Sammy se imagina como el filmaría esa escena si fuera una de sus películas. Resulta difícil determinar si Spielberg se siente culpable de exponer detalles íntimos de la vida de sus padres como la trama de uno de sus filmes, pero la película entera muestra una vulnerabilidad tangible que indica su miedo a explotarlos o trivializar lo que definitivamente fue un momento crucial en su familia.

El tributo más grande en “The Fabelmans” a los padres del director llega a través de las maravillosas interpretaciones de Michelle Williams y Paul Dano. Ambos tienen la oportunidad de explorar las virtudes y las faltas de sus roles. La forma en que estos actores trazan la complicada relación que hay entre estas dos personas es la razón principal para ver este filme. Es por esto que una vez el conflicto entre ellos llega a su final, los veinte minutos adicionales del filme, que muestran cómo el protagonista tiene que lidiar con ataques antisemitas en su escuela superior y lo difícil que fue el final de su adolescencia, no tienen el mismo impacto. El tono es diferente y se siente que aquí había suficiente material para otra película.

Queda por ver si algún otro momento Spielberg optará por volver a estar así de vulnerable en su trabajo lo cual convertiría a “The Fabelmans” en una interesante anomalía en su destacada y exitosa filmografía.

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