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Hasta a quienes sí tuvieron tiempo de hartarse junto a sus familias, luego de varias horas en fila, el estómago comienza a protestar. (Ángel M. Rivera Fontánez)

Para muchos puertorriqueños, la Venta del madrugador es un evento esperado y algunos hasta sacrifican su cena de gracias para ocupar los primeros lugares en las filas. Por eso, las largas horas podrían despertar el hambre de muchos amanecidos.


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