Con la llegada del coronavirus a la isla, Valentín decidió expandir su proyecto a las redes sociales. (Shutterstock)

La escasez de información sobre recursos que la ayudaran en el proceso de enfermedad de su padre, despertó en Glamaris Valentín el interés de crear un directorio de servicios para personas de la tercera edad y sus cuidadores. Así surgió “Mi gente grande”, una plataforma que desde el año pasado comenzó a tocar las puertas de instituciones sin fines de lucro y gubernamentales para atender los asuntos de este sector que, según contó la comunicadora, para el 2030 supondrá el 39% de la población en Puerto Rico.

Este año, con la emergencia ocasionada por la pandemia del COVID-19, Valentín decidió expandir su proyecto a las redes sociales para lograr un mayor alcance y acceso hacia todo el que pueda beneficiarse.

“Para el huracán María (2017), mis padres estaban bien de salud. Mi papá era el gestor de la familia y no tenía ningún problema que se lo impidiera. En el 2018, se enfermó y tardamos 12 médicos para encontrar lo que le estaba sucediendo. Luego, pasaron cinco meses en conseguir información, direcciones y teléfonos de lugares para darle seguimiento a su condición”, relató la comunicadora.

La también productora de televisión contó que una vez el coronavirus llegó a la isla, la situación se comenzó a intensificar. Es ahí cuando optó por llevar sus experiencias y consejos a Facebook.

Hoy en “Mis experiencias cuidando a papi” de el reto de un cuidador cuando le tiene que dar una mala noticia a @Mi Gente Grande.

Publicado por Mi Gente Grande en Jueves, 21 de mayo de 2020

“Por ejemplo, la primera compra ‘to go’ que hice en mi vida fue durante este período y para mis papás. Fue un éxito. Como esto me funcionó, rápido recurrí a la red para detallar el proceso y explicar cómo otros pueden hacerlo”, continuó Valentín, mientras añadió que en estos tiempos de crisis es importante que continúen surgiendo herramientas para el cuidador.

De hecho, la bloguera reveló que cuando se es cuidador, uno de los mayores temores es desconocer si lo que estás haciendo con tu familiar es lo correcto. Esto -a su vez- causa graves problemas de inestabilidad emocional y física.

Según un estudio presentado por la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico, la carga de cuidar a un adulto mayor impacta la salud física y emocional de los cuidadores informales. Los resultados arrojaron que el 66.3% entiende que su salud física se puede ver afectada.

Sobre la salud psicológica, el 70.3% dijo sentir que su salud emocional se puede ver afectada. El 60.5% de los encuestados asegura que su vida social pudiera verse afectada, y el 50.4% prevé efectos negativos en su vida familiar. Mientras, el 36% asegura que también su vida de pareja pudiera enfrentar dificultades. El 49.8% de los cuidadores dijo tener menos energía que antes, y el 38% ha visto cambios en sus patrones de sueño. El 42.8% se cansa o fatiga más que de costumbre, pero solo el 2% aseguró que ha perdido la capacidad total para concentrarse. El 41.7% de los cuidadores experimentó falta de interés en el sexo en algún nivel, el 22.9% siente menos interés en el sexo y el 11.3% perdió todo interés en la intimidad con su pareja.

“Por eso y muchas otras razones proyectos como el mío son vitales”, precisó Valentín. “Creo que el tema de cuidar a un adulto mayor es algo que culturalmente no nos gusta hablar. Pero estos resultados son muy alarmantes y es momento de comenzar a tomar cartas en el asunto”, apuntó.

El directorio de “Mi gente grande” cuenta con contactos de médicos y profesionales de la salud, servicios en el hogar, centros de imágenes y MRI, terapistas por especialidad, servicios municipales, abogados de familia y testamentos, entre otros.


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