Se debe identificar cuándo la otra persona está perdiendo la paciencia y dejarle saber que es tiempo de parar la comunicación. (Shutterstock)

Estar con tu pareja encerrados por un largo periodo en el hogar como medida de prevención para evitar el contagio del coronavirus COVID-19, con toda probabilidad ha traído episodios en los que se te haya agotado la paciencia.

Perder ese estado de paz y confort a veces resulta inevitable. Cuando entendemos que ya estamos irritables o enojados, según la consejera profesional licenciada María Berríos, del Hospital Menonita CIMA, la recomendación de todos los manuales científicos es que necesitamos ese “time out”, bien conocido por los niños.

¿A qué señales debes prestar atención? Si ves que estás utilizando un tono de voz más alto, tu vocabulario está hostil, sientes palpitaciones y presiones en el pecho, si estás enrojecido, si cuando en vez de poner las cosas las tiras o las halas, debes reconocer que esas son las señales cognitivas, conductuales, fisiológicas y emocionales del enojo. Al identificarlas, se recomienda decir: “No me siento bien, necesito un tiempo fuera”.

El tiempo fuera básicamente, según explica Berríos, se utiliza para la modificación de conducta, que tiene un minuto por edad en el caso de los niños. No obstante, en los adultos ese tiempo debe ser utilizado para regularnos.

“Te dará la oportunidad de bajar las señales, pensar y medir consecuencias para no salir corriendo. Es bien importante estar con nosotros mismos, así que requerimos nuestro tiempo para poder monitorearnos en cómo estamos en términos de ese suceso. Si bien es correcto reconocer que no nos sentimos bien, que la tolerancia se ha perdido, que estoy irritable y que estoy tenso, ese malestar debe informarse a todas las partes involucradas. También es importante reconocer en mí si aún me estoy sintiendo mal y si estoy perdiendo la paciencia”, explicó.

No obstante, de igual forma indicó que se debe identificar cuándo la otra persona está perdiendo la paciencia y dejarle saber que es tiempo de parar la comunicación, detener lo que están haciendo y refrescarse antes de retomar el tema o lo que se estaba haciendo de una forma más calmada y buscar una alternativa o una solución.

“En el time out voy a bajar las señales que estoy experimentando para estar en condición de poder sentarme de buena manera, poder intercambiar lo que es la información, que es la comunicación. Dentro de ese revolú que tenemos de ajuste, podemos poner como personaje principal la comunicación porque es la única forma que tenemos de compartir los pensamientos. No hay de otra”, recalcó.

De otro modo, el consejero profesional licenciado Evelio Santiago, del Hospital Menonita CIMA, trajo como ejemplo al teórico Albert Bandura y la teoría de la personalidad, que establece que “mis sentimientos y mis emociones son provocadas por la forma en que yo interpreto los eventos”. Es decir, si tengo una situación y empiezo a alimentar ese pensamiento en mi mente con ‘ya me vienen otra vez con este cuento’ o ‘ya me están fastiando’, mis emociones y sentimientos van a aumentar el coraje y la ansiedad. Por tal razón, recomienda cambiar un pensamiento por otro, pensar en otra cosa y ocuparse en otra cosa como leer, escuchar música o usar técnicas de concentración.

Ejercicios que te pueden ayudar:

- Respirar profundamente, llenar los pulmones de abajo hacia arriba, expandiendo el abdomen y exhalando por la boca lentamente. Puedes repetirte en tu mente: ‘inhala y exhala lentamente’. De esta forma se pueden bloquear o evitar los pensamientos que pueden provocar más coraje y ansiedad.

- Utiliza el “tiempo afuera” para canalizar esos pensamientos negativos que te llegan y sustitúyelos por otros. La música como terapia te puede ayudar.

- Si hay que retomar el tema, presta atención sobre todo a lo que te están diciendo. Antes de contestar, presta atención en escuchar lo que te están diciendo y en lo que te quieren decir.

- El pensamiento se transmite a través de la comunicación. Desarrolla y refuerza esta destreza con la que de repente tienes dificultades para comunicarte y sigue insistiendo hasta que veas que efectivamente puedes tener la capacidad de desarrollarlo.

- Empieza a presentar tus solicitudes hablando siempre en primera persona, sobre todo cuando hay tensión en alguna relación, ya sea con los hijos, los vecinos, la pareja, la familia. Tan pronto escuchamos un “tú”, nos vamos a sentir atacados. Considera la posibilidad y crea la costumbre de hablar siempre en primera persona. Ejemplo, comienza con: “Me gustaría”, “Quisiera”, “En mi opinión”, “Propongo”, “Yo creo”, en un tono pausado. Así te pueden entender y es un “no me grites”.

- Sigue el principio básico de mediación de conflicto y meditación y es que cuando te vayas a dirigir a la otra persona, si hay algún señalamiento o crítica, habla del acto y no de la persona. De lo contrario, la persona se va a sentir literalmente atacada. Si vas a hablar de la división de los roles, puedes decir “he observado” o “he notado” que necesitamos redistribuir o reevaluar ciertas tareas.

- Habla en plural, incluye a ambos, porque de esa manera no se interpreta como que estás dando una instrucción, sino dando recomendaciones, para tomarlas en cuenta. El mensaje es que la otra persona también vale, es tomada en cuenta y se sienta considerada.

- Cuando presentes solicitudes, deben ser concretas y evitar los conceptos abstractos en la comunicación. Por ejemplo, decir “sé más responsable” es un término abstracto que no dice nada. Sustitúyelo por “puedes colaborar en la casa con esta tarea específica”. En vez de “me guastaría que llegues a tal hora”, decir “quiero que seas puntual”.


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