La propagación del coronavirus ha ocasionado algunas conductas irracionales que pueden poder en peligro las relaciones. (Pixels)

La pandemia de COVID-19 que ha arropado al mundo ha provocado un torbellino de sentimientos que van desde el temor, la preocupación y la ansiedad, hasta la rabia y la desconfianza. Es evidente que, ante la incertidumbre que trae consigo el coronavirus novel y que esté afectando ya a más de 200 países, la vida de todos se ha visto impactada.

A través de los medios, hemos visto el desarrollo de la pandemia y cada día nos llegan noticias -muchas noticias- sobre celebridades y personalidades mundiales que se han contagiado con la enfermedad causada por el virus denominado SAR-Con-2. Incluso, hemos visto cómo hacen un rastreo minucioso de estas personalidades, dónde estuvieron, con quienes estuvieron y si abrazaron, fueron besados o dieron la mano… ahora, más que nunca, todos desean conocer cómo se contagiaron e identificar quién pudo haberlos contagiado.

Por un lado, al inicio del brote, los medios también reportaron que, en algunos estados de Estados Unidos, personas de origen asiático fueron atacadas física o verbalmente por personas que les acusaban de estar enfermos de COVID-19 solo por el hecho de su origen étnico. El miedo al contagio -entre otras razones, como la xenofobia- movieron a algunos a mostrar una conducta agresiva.

Otro ejemplo, menos dramático, pero igualmente llamativo se dio cuando, en días recientes, el actor británico Idris Elba anunció que se había contagiado con el COVID-19.

Elba compartió la noticia en las redes sociales y, de inmediato, los medios se dieron a la tarea de rastrear los pasos del actor, quien, el 4 de marzo, había compartido con Sophie Grégoire Trudeau, la esposa del primer ministro canadiense, Justin Trudeau, en un evento en Londres. Grégoire Trudeau también dio positivo a COVID-19 luego de una semana de actividades en el país europeo y los medios siguieron su recorrido en Londres y reportaron que abrazó a la cantante Leona Lewis y besó a la ex primera ministra australiana Julia Gillard, entre otras personalidades.

Es un hecho que contestar la pregunta de quién contagió a quién no es tan sencillo como parece y, aunque el ejercicio de rastrear los contactos de cada persona infectada con COVID-19 es válido y se hace como parte de un cernimiento epidemiológico para identificar la cadena de posibles contagios, llegar a todos los posibles casos, tratarlos y cortar esa cadena de contagio, esta es una función que debe realizar el personal de salud adiestrado para ello y siguiendo las medidas de protección de información de salud, conocidas en conjunto como Ley HIPAA. Esto evita la histeria y los malentendidos entre personas particulares.

Ahora bien, en circunstancias como las que estamos viviendo, en las que esta enfermedad puede contagiar aún sin tener síntomas, si te contagias, ¿es responsable decir que alguien en particular te lo pegó? ¿Por qué deberías evitar hacer esto?

“Si no hay una certeza absoluta, nunca debemos acusar a nadie, pues la realidad es que no se sabe. Sin tener pruebas contundentes, no es responsable”, reitera María Elena “Manena” González Arsuaga, consejera y terapeuta licenciada con consulta en Santurce, quien agrega que, del ejercicio de rastrear la cadena de contagio, lo importante es identificar de la manera más certera el origen de la enfermedad para ayudarnos a prevenir.

Para González Arsuaga, adjudicar culpas genera una gran carga emocional y sentimientos de ira y coraje, no solo para quien culpa, sino también para quien recibe la culpa. Añade que “eso no vale de nada en este momento, a menos que sea para aprender que esa ira o ese coraje pueden causar que la comunicación entre las personas se afecte”, recalca la también instructora de yoga y facilitadora de mindfulness.

Lejos de acusar a alguien por un posible contagio o de ponerte a riesgo solo porque se siente mucha ansiedad ante la situación actual, “ahora es momento de apoyar y de aprender, para poder prevenir", enfatiza González Arsuaga, quien considera que la respuesta ante la crisis por el COVID-19 en la isla ha sido bastante rápida y que la mayoría de los ciudadanos han tomado muy en serio las medidas de prevención.

“Me parece algo bien bonito porque veo cómo nos hemos responsabilizado, no solo por nuestra salud, sino también por la de quienes nos importan y de las personas con quienes convivimos en el país”, señala, mientras comenta que, a su juicio, la experiencia del huracán María y todo lo que ha venido pasando el pueblo de Puerto Rico en los últimos años ha ocasionado que nuestra respuesta o aprendizajes antes las crisis sea rápida y responsable hacia los demás.

“Aunque en este momento, por prevención, desafortunadamente no nos podemos abrazar, hemos aprendido ciertas cosas”, subraya González Arsuaga, al recordar que nadie se enferma a propósito y que, mucho menos tiene intención de contagiar a otros en una situación como la actual. Tener esta conciencia evitará que caigas en el deseo de responsabilizar a alguien por una posible enfermedad.

Recomendaciones para bajar revoluciones y evitar sobrerreaccionar

Para disminuir los niveles de ansiedad y estrés causados por el coronavirus, González Arsuaga explica que todos los días tenemos que realizar un avalúo de cómo nos estamos sintiendo y qué queremos traer a la mesa para nuestra vida y la de los que nos rodean. Para ello, ofrece las siguientes recomendaciones:

* Sé tu propio curador. Como si tu cuerpo y tu mente fueran un museo con piezas de incalculable valor, planifica tu día y escoge actividades que te fortalezcan. Todo comienza con el autocuidado.

* Analiza cómo estás emocionalmente al comenzar el día. En una escala del 0 al 5, ¿cómo te sientes en cuanto ansiedad? ¿Estás esperanzado o al contrario no ves una salida?

* Crea una intención para tu día. Piensa en lo que quieres proyectar y proponte hacerlo a pesar de las circunstancias.

* Maneja el estrés. Esta es una acción que siempre ha sido importante y que ahora es imprescindible. “No podemos arriesgar nuestras mentas ahora mismo. Tenemos que mantener la calma por nosotros mismos, por nuestros seres queridos y por la población en general. Esto va a tomar mucho esfuerzo, pero es posible”, dice la terapeuta psicológica.

* Pon en práctica estrategias que te ayuden a manejar la ansiedad y el estrés:

  • Baila.
  • Haz una resaca de artículos en tu casa.
  • Haz yoga.

  • Lee ese libro que no había podido leer.
  • Pinta (las uñas, un cuadro, ¡lo que sea!)
  • Dibuja.
  • Medita.
  • Haz tu "vission board".
  • Haz ejercicios.
  • Crea una cita virtual con tus amigos o familia.
  • Cuida tus plantas.
  • Juega.
  • Escribe.
  • Crea una lista de música para toda ocasión.
  • Aprende una destreza nueva.

* Comprende que vamos a tener días más duros que otros y que esto es algo nuevo para todos y que todos estamos aprendiendo a integrar esta nueva realidad para nosotros y para nuestras familias.

“El aislamiento físico no es igual a aislamiento social. Hay muchos recursos, no solo locales, sino también mundiales, para conectar con tus seres queridos virtualmente, aprender cosas nueva y crecer más”, finaliza diciendo, González Arsuaga, al recordar que la calma, es el nuevo superpoder.


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