El estudio sugiere que el ayuno intermitente funciona parecido al ejercicio. (Archivo)

Para muchos, la llegada de un nuevo año es un período ideal para cambiar hábitos que mejoren la salud. En muchas ocasiones, esto incluye iniciar una nueva dieta.

El problema es que muchas de las más populares no cuentan con evidencia científica que las respalde. Pero un artículo publicado hoy en la revista médica The New England Journal of Medicine sugiere que la dieta del ayuno intermitente es un caso aparte.

Se trata de un modelo que ha ido ganando adeptos recientemente y que consiste en dejar de comer por períodos o reducir las calorías de forma importante durante días.

El nuevo artículo, escrito por el neurocientífico estadounidense Mark Mattson, profesor de neurociencia en la Universidad Johns Hopkins (Estados Unidos), comprende una revisión de estudios, hechos tanto en animales como en humanos, y concluye que esta dieta puede ser parte de una vida sana.

Mattson ha publicado al menos una decena de investigaciones sobre el tema, el cual ha estudiado desde hace más de 20 años.

Similar al ejercicio

Según su texto, el ayuno intermitente tiene un amplio espectro de beneficios para mejorar muchas afecciones, como la obesidad y enfermedades cardiovasculares.

De acuerdo al documento, esta dieta no solo ayuda a la baja de peso, sino también regula el azúcar en la sangre, mejora los niveles de lípidos y reduce la inflamación, un estado a nivel celular que puede provocar problemas cardíacos e incluso cáncer.

"Nuestras investigaciones sugieren que los efectos del ayuno intermitente son similares a los del ejercicio regular", asegura Mattson a "El Mercurio".

Según el especialista, al menos cuatro estudios en animales y personas encontraron que este plan de alimentación disminuye la presión arterial y la frecuencia cardíaca en reposo, por ejemplo.

"Por otro lado, favorece la salud celular al desencadenar un antiguo proceso de adaptación humana a los períodos de escasez de alimentos, llamada cambio metabólico", explica el científico.

"Este mejora la capacidad de las células y los órganos para responder a ese estrés, lo que resulta en resistencia a enfermedades crónicas", añade Mattson, quien fue jefe del Laboratorio de Neurociencias del Instituto Nacional de Envejecimiento de Estados Unidos y ha recibido numerosos premios por sus investigaciones.

Eliana Reyes, directora de la Asociación Chilena de Nutrición Clínica, Obesidad y Metabolismo y nutrióloga de la Clínica U. de los Andes, concuerda con Mattson.

"Tanto los estudios como los pacientes muestran que la baja de peso con el ayuno es muy similar a la de una dieta tradicional, pero el ayuno ha mostrado mejores resultados para mejorar la resistencia a la insulina y los niveles de lípidos", asegura.

Reyes explica que el ayuno intermitente ha demostrado promover la lipolisis, es decir, la movilización de la grasa, lo que influiría en la mejora de los niveles de lípidos.

Verónica Irribarra, nutrióloga de la Red de Salud UC Christus, comenta que aún falta investigación para determinar los posibles efectos secundarios de mantener un ayuno intermitente por años.

"Lo importante es que durante los períodos de comer, los alimentos sean sanos y balanceados", dice la especialista.

Según los médicos, los pacientes pueden experimentar falta de concentración, mareos y fatiga las primeras dos semanas de ayuno, síntomas que, aseguran, deberían pasar después de ese período.

''La reducción de calorías es beneficiosa para adelgazar, pero el ayuno intermitente es superior en su capacidad para reducir la grasa abdominal y mejorar la regulación de la glucosa", establecieron.

No para todos Embarazadas y niños no deben realizar ningún modelo de ayuno, concuerdan las doctoras entrevistadas. Para los diabéticos tampoco es recomendable, ya que los períodos sin comer pueden empeorar el descontrol glicémico.


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