La combinación de diversas texturas y sabores es esencial al crear una tabla de quesos. Es casi imposible no dar con un favoritos de tus invitados. Añade, galletas, frutas y hasta miel para ampliar la experiencia gustativa.
La combinación de diversas texturas y sabores es esencial al crear una tabla de quesos. Es casi imposible no dar con un favoritos de tus invitados. Añade, galletas, frutas y hasta miel para ampliar la experiencia gustativa. (Shutterstock)

En Italia la tabla de quesos se presenta como una opción de postre, aunque generalmente todos los quesos tienen la potencia suficiente para competir con el plato fuerte que se acaba de consumir. Pero en muchos otros países, este es uno de los entrantes más versátiles y favoritos cuando se tienen invitados en casa o simplemente cuando de compartir un rato agradable en familia se trata.

Son muchas las preguntas que surgen al momento de preparar una tabla de quesos en casa, por ejemplo, qué variedad escoger, con qué aderezos acompañarlo, cómo disponerlo en la tabla y con qué bebida acompañarlo.

Una buena tabla de quesos va bien en prácticamente cualquier ocasión, esta es una de las alternativas preferidas por muchos para las reuniones sociales, así lo asegura Orlando Rodríguez Argáez, chef ejecutivo e investigador gastronómico, puesto que se ajustan perfectamente al presupuesto, siendo la calidad de los quesos y sus acompañantes el diferencial indiscutible versus su valor comercial.

“Para denominarse tabla de quesos en su mínima expresión, debe llevar tres tipos de quesos, primordialmente semi curados, como lo son el gouda; semi duros, como el queso manchego; y frescos secos como el mozzarella”, comenta Rodríguez. Explica además, que los quesos manchegos, ibéricos y castellanos así como los denominados azules, entran en lo que se conoce como la alta gama de los derivados lácteos.

“Esto se debe a su complejidad de manufactura ingredientes o diferentes cambios de temperatura que se deben someter para dar el punto perfecto”.

Por su misma variedad es casi imposible que haya algún comensal que no logre encontrar algo en la tabla que le guste, y eso le quita mucho estrés a la planeación del menú. En la mayoría de países, la tabla funciona como entrada y lo mejor es que invita a la gente a que se sirva sola, lo que también disminuye la carga de trabajo, liberando tiempo para la cocinada del plato fuerte.

A seducir paladares

Ahora bien, dentro de la lista de los quesos que más se utilizan para estas entradas, se encuentran, el gouda, mozzarella en bloque, muenster, holandés. También stán los cremosos franceses como el brie, camembert, azul. Los españoles también entran en la lista, los de cabra o de oveja maduros donde el más característico es el manchego, y los más inusuales como pepperjack en cubos y el parmigiano reggiano, muy italianos. Los quesos crema no se quedan por fuera, pues son ideales para untar sobre galletas.

Junto a los quesos como aderezos se pueden servir mieles específicas como la millefiori o la de lavanda, que maridan muy bien. El queso Castelmagno, muy seco y arenoso, marida muy bien con una especie de mermelada que hacen con el mosto de la uva Nebbiolo que queda una vez que se ha macerado para hacer el vino.

Para quienes prefieren los sabores más contundentes, el queso azul no puede faltar, gracias a su textura única la percepción en boca es excelente acompañado de un oporto, prosecco o malbec.

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