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(Suministrada)
(Suministrada)

Ahora que hemos sobrevivido uno de los peores huracanes en azotar nuestra isla y que hemos tenido que enfrentarnos a condiciones que no pensábamos que nos afectarían (falta prolongada de agua, de luz, de comunicaciones), podemos apreciar mejor los efectos de un desastre que altera nuestras vidas y que amenaza nuestra existencia. Adiós al confort, a la rutina, sobre todo a la seguridad de que abriremos la pluma y saldrá agua y pulsaremos el interruptor y se hará la luz.

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