

29 de agosto de 2025 - 11:10 PM
No solo la inteligencia artificial consume millones de agua al día; la industria textil también acapara gran parte de este recurso natural durante el proceso de producción de la ropa.
Desde el cultivo de los materiales hasta las texturas que se le dan a las telas, todos los pasos que implica fabricar una camisa, unos mahones o un suéter dejan una huella hídrica con consecuencias fatales para el medio ambiente.
La industria textil es una de las que más agua consume y también de las que mayores consecuencias tiene para el medio ambiente.
De acuerdo con datos de la Fundación Aquae, durante 2022, en el primer lugar de las más dañinas se encontraba la industria química con el 27%, luego la industria agroalimentaria y ganadera con un 17%, la producción de metales con el 13%, la industria minera con un 7%, la de combustión con el 5% y la de gestión de residuos con el 1%.
Sin embargo, en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio de 2023 se informó que la industria de la moda era la segunda más contaminante del mundo.
En aquel año, se estimó un gasto de 93 mil millones de metros cúbicos de agua de manera anual, “volumen suficiente para satisfacer las necesidades de cinco millones de personas”, indicó Rogelio Omar Corona Núñez, académico de la Facultad de Ciencias de la UNAM.
En promedio, esto cuesta hacer la ropa que llevas:
Un artículo de la Fundación Canal, con sede en España, afirma “en el caso de tejidos como el poliéster o el nylon -procedentes del petróleo- aunque necesitan menos agua, las fibras se descomponen en ella pasando a formar parte de esta como microplásticos".
Así que no solo se gasta este recurso natural en la fabricación de la ropa, sino que la mayoría de las prendas “fast fashion” contaminan el medio ambiente con pigmentos, plásticos y otros desperdicios.
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