Desde la izquierda, Stephanie Monserrate y Marissa Reyes, agricultoras y socias en el proyecto agroecológico finca Güakiá, en Dorado.
Desde la izquierda, Stephanie Monserrate y Marissa Reyes, agricultoras y socias en el proyecto agroecológico finca Güakiá, en Dorado. (David Villafañe Ramos)

A cinco años del paso del huracán María, poco o nada se ha adelantado en materia de seguridad alimentaria en Puerto Rico. El país sigue dependiendo, casi en su totalidad, de la importación de comestibles y pareciera que el gobierno no tiene oídos para los pequeños agricultores o prefiere invisibilizarlos.

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