Siembras de plátano en Yauco se inundan tras las fuertes lluvias de la tormenta tropical Isaías.
Re-Grow no es solo para las operaciones agrícolas que hayan sufrido daños por los huracanes María e Irma, también pueden solicitar las agroempresas emergentes o que busquen expandir o diversificarse. (Ramón “Tonito” Zayas)

Agroempresas nuevas, existentes o en vías de retomar operaciones tienen la oportunidad de solicitar de $25,000 a $150,000 en subvenciones para mejorar su infraestructura, adquirir equipo crítico como vehículos o conseguir terrenos, como parte del programa Re-Grow Puerto Rico, dotado con $92.5 millones en fondos de recuperación CDBG-DR.

El Departamento de la Vivienda (DV), como agencia local a cargo de los fondos CDBG-DR, escogió al Fideicomiso de Ciencia, Tecnología e Investigación para la implementación del proyecto, por entender que cuenta con “la agilidad y la experiencia para que los fondos se distribuyan lo antes posible”, según indicó el secretario del DV, Luis Fernández Trinchet.

“Es una cantidad significativa y lo que deseamos es que vayan a donde se supone que vayan”, expresó el funcionario durante una sesión informativa en la que tanto la agencia como el Fideicomiso instaron a los agricultores y las agroempresas a animarse a solicitar, para adelantar los objetivos de reforzar la seguridad alimentaria y expandir el agro de forma sostenible.

“Hemos establecido una infraestructura y procesos para facilitar sobre todo el acceso, ayudar a todo el que sienta que lo necesita y que nos puedan contactar para darles el apoyo técnico”, expuso Lucy Crespo, directora ejecutiva del Fideicomiso.

Crespo celebró que el programa Re-Grow, que lidera Bárbara Rivera, aborde el agro de manera integral pues incorpora diversos componentes de la cadena, abre espacios para operaciones emergentes y también para aquellas que incorporen agrotecnología y métodos no tradicionales como la agricultura vertical.

Según se explicó, pueden solicitar prácticamente todas las operaciones de cultivo, crianza de animales, fincas, ganadería, pescadería, acuaponía y apicultura, además de distribuidores y elaboradores de productos de valor agregado, si sus ingresos brutos anuales no exceden los $350,000. Este límite responde a que el proyecto está destinado para negocios pequeños y medianos, según lo definen los criterios federales.

“Todo lo que es capital operacional no está atendido. Sí lo que es infraestructura, que es lo que nos va a garantizar la expansión sostenible del sector agrícola mirando hacia el futuro”, aclaró Rivera. Esto incluye insumo, semillas, sistemas de riego, construcción y expansión de estructuras como invernaderos, compra de vehículos de trabajo o para transporte de cosechas, botes de pesca, sistemas de resiliencia y autonomía de agua y electricidad como tanques y generadores, soluciones de almacenamiento y de conservación como frigoríficos.

También se permite solicitar fondos para comprar terrenos agrícolas o para completar arrendamientos a largo plazo, con 15 años como mínimo.

Las ayudas, según detalló Rivera, se brindan en tres niveles: el 1 es para entidades con ingreso bruto establecido o proyectado de hasta $50,000 y reciben subvenciones e $25,000 a $50,000; el 2 es para las que ingresan hasta $150,000 y reciben hasta $100,000; mientras que el 3 es para las que ingresan hasta $350,000 y reciben hasta $150,000.

Si una agroempresa es una sombrilla con varias identidades corporativas, cada una puede solicitar por separado, si cumple con el límite de los $350,000 en ingresos brutos anuales.

El programa también cuenta con un componente de asistencia técnica que puede traducirse en acceder a certificaciones y otros beneficios disponibles, servicios de apoyo, mentoría o desarrollo de negocio, y talleres educativos sobre métodos y técnicas.

Los criterios y la solicitud (en español e inglés) están disponibles en la página regrowpr.org. Se informó que el programa ofrece asistencia gratuita en caso de tener alguna duda o problema con el proceso de llenarla por la vía digital.