La estrepitosa caída del mercado digital FTX, el tercero más grande del mundo, arrastró consigo el valor de casi todas las criptomonedas disponibles, incluyendo Bitcoin.
La estrepitosa caída del mercado digital FTX, el tercero más grande del mundo, arrastró consigo el valor de casi todas las criptomonedas disponibles, incluyendo Bitcoin. (Kin Cheung)

El 2022 pasará a la historia como un año particularmente nefasto para la industria de las criptomonedas.

La primera mitad del año comenzó con un descenso generalizado en el valor de divisas digitales como Bitcoin, Ether, Tether y Dogecoin, entre muchas otras. Luego, el mercado recibió un rudo golpe mediante el colapso de Terra y su stablecoin TerraUSD (una divisa cuyo valor se mantenía lo más cerca posible al valor del dólar estadounidense).

En poco más de una semana del mes de mayo, el colapso de Terra, TerraUSD y su criptomoneda de reserva asociada, Luna, eliminó casi $45 mil millones de capitalización bursátil.

Este “enfriamiento generalizado” en la industria de las divisas digitales recibió el término de “criptoinvierno”, y el resto del año preparaba aún más sorpresas: criminales robaron sobre $800 millones en criptomonedas durante el mes de octubre, y el 2022 ya perfila como el año más lucrativo en crímenes electrónicos al reportarse pérdidas por intrusiones de sobre $3,000 millones, casi duplicando los $1.5 mil millones hurtados en el 2021.

Cabe resaltar que el último “criptoinvierno” que la industria experimentó ocurrió en el 2018, cuando el valor de Bitcoin descendió casi en un 50 por ciento, de un máximo de sobre $65,000.

Como si fuera poco, el mercado digital FTX, valorado a principios de noviembre en $32 mil millones, implosionó espectacularmente y arrastró consigo el valor de casi todas las criptomonedas. Su director ejecutivo, Sam Bankman-Fried, renunció al cargo, la empresa inició un proceso de quiebra y reestructuración mediante el Capítulo 11 y, al día de hoy, luce poco probable que sus clientes, que rondaban el millar, puedan recuperar lo invertido.

El colapso de FTX dejó a cerca de un millar de clientes con pérdidas catastróficas.
El colapso de FTX dejó a cerca de un millar de clientes con pérdidas catastróficas. (The Associated Press)

En fin, se podría pensar que todos estos sucesos, que son solo los más importantes en un año en que ocurrieron muchas otras situaciones, apuntan al fin de la industria de las divisas digitales, pero a juicio del economista y catedrático de la Universidad Interamericana de Puerto Rico (UIPR), Antonio J. Fernós Sagebién, todos estos sucesos tendrán el efecto de acelerar la regulación gubernamental, pero no desembocarán en la desaparición o “muerte” de la industria.

Que las cripto van a desaparecer, pues claro que no, pues las cripto tienen su función social, sobretodo en economías en vías de desarrollo, donde el nivel de bancarización es muy alto, donde la gente no tiene acceso a una cuenta bancaria, a comprar remesas para enviar dinero y no puede hacer transferencias. Pero en Puerto Rico y en otros países industrializados, esto es como jugar Monopolio, esto es para jugar, y el fenómeno de las criptomonedas no se va a ir, llegó para quedarse”, resaltó Fernós Sagebién en entrevista con El Nuevo Día.

Del mismo modo, Fernós Sagebién enfatizó en que las controversias ocurridas este año acelerarán aún más la entrada de los gobiernos al sector para regular y establecer mecanismos de protección para los consumidores.

“Uno tiene que comenzar a considerar si las cripto son monedas de verdad. Pueden ser monedas porque se autodenominan monedas, pero la gente está empezando a verlas como activos financieros a la hora de invertir, y la verdad es que ese mercado de cripto pudiese aspirar a convertirse en lo que es el mercado de tasas de cambio, lo que se llaman foreign exchanges (el mercado global para la compra/venta de divisas tradicionales, como el dólar estadounidense). Pero las cripto no tienen lo que, generalmente, da valor en los mercados monetarios, y es el respaldo de un ente, de un gobierno o de una jurisdicción”, resaltó el economista y experto en finanzas.

El espectacular fin de FTX decapitó el valor de las criptomonedas

Precisamente, la estrepitosa caída de FTX, que era el tercer mercado de divisas digitales más grande del mundo, dejó ver, nuevamente, que la industria adolece de regulación efectiva. El Congreso estadounidense ya anunció que investigará el colapso de la empresa de la que se conocen nuevos escándalos casi a diario.

El catedrático de Economía y Finanzas, Antonio Fernós Sagebién, espera finalmente que hoy se sepa qué rumbo tomarán las finanzas del País. (Archivo)
Para el catedrático en economía y finanzas Antonio J. Fernós Sagebién, la industria de criptomonedas no desaparecerá pese a lo catastrófico que ha sido el 2022, pero los gobiernos acelerarán su paso para regularlo.

El fenómeno de las criptomonedas llegó para quedarse porque lo que ha acelerado la innovación financiera no son las divisas digitales, sino el concepto de la descentralización, sacar de la línea de producción a tantos intermediarios que no hacen absolutamente nada, sino estar ahí en el papel de un peaje. Si tengo que hacer algo a través de mi banco, pues el banco me cobra cada vez que entra o sale dinero. Pero, ¿por qué me van a cobrar si ustedes no hacen nada? ¿Qué te importa si tengo que enviarle dinero a alguien? La innovación de todo esto es cómo funciona el blockchain, y dentro de poco tiempo, vendrá una tecnología superior, o vendrán otros blockchains”, recalcó Fernós Sagebién.

Si bien es cierto que el blockchain ha jugado un rol protagónico en la descentralización del mundo financiero, no es menos cierto que los escándalos (todos ocurridos este año) que han sacudido a FTX, Terra, Celsius (que operaba, en esencia, como un banco), Three Arrows Capital (empresa de inversión con fondos especulativos), Voyager Digital (casa de corretaje) y BlockFi (un mercado digital que tenía inversiones significativas en FTX, empresa que declaró su intención de adquirir a BlockFi) han hecho mucho para minar la confianza de la ciudadanía en estos sistemas, en especial al no contar con regulaciones, leyes o mecanismos a los que clientes puedan recurrir para recuperar sus inversiones.

“Cuando un sistema de precios se desploma, ¿cuál es la equivalencia? La persona podrá decir ‘yo compré a tanto’, pero es que eso ya no existe. Usted compró a tanto, pero ese valor es para usted, ese valor no tiene equivalencia y, hoy por hoy, vale cero. ‘Ah, pues lo perdí’, ¡pues lo perdiste! Es que no hay ninguna garantía de nada, y la gente no entiende eso, que esto es una cuestión altamente especulativa. Si la persona con la que abrió una cartera cripto para guardar sus monedas decide apagar el servidor, por la razón que sea, y que usted no sabe dónde está (el servidor), usted no tiene mecanismos para hacer un reclamo ante la Policía de Puerto Rico o el sistema judicial. No pueden llamar al FBI (Negociado Federal de Investigaciones) porque no tienen jurisdicción de algo que solo existe en un servidor. Ni siquiera puede querellarse con el Interpol”, dijo Fernós Sagebién.

“Es tan absurdo como gastar de su dinero para comprar una casa en el Metaverso (el nuevo mundo virtual que impulsa Meta, la empresa matriz de Facebook). Mientras la opinión de los que participan en el mercado sea que esto tiene valor, pues no hay problema, pero en la medida en que ese valor se va aguando, se va desinflando, pues tienes el efecto de cuando desenchufas una casa de brinco”, añadió el economista y catedrático.

Fernós Sagebién comparó las criptomonedas con un concepto extremadamente similar y en uso en Puerto Rico por décadas: los puntos Premia del Banco Popular, las millas que se acumulan al viajar en avión y los puntos de lealtad que ofrecen la mayoría de las tarjetas de crédito.

“Banco Popular tiene algo que se parece mucho a las criptomonedas, que son los puntos Premia. Los puedes utilizar para comprar productos como televisores, pasajes de avión, estadías... hay un catálogo, pero solo puedes comprar de ese catálogo. Del mismo modo, los sistemas de millas en las líneas aéreas también operan de forma similar a una divisa digital, pues los puedes usar para obtener un mejor asiento, comprar pasajes, e, inclusive, utilizar las millas para comprar en Amazon. Es lo mismo, lo que pasa es que ellos nunca lo llamaron criptomonedas. Tan pronto los puntos de membresía de American Express (o de los servicios antes mencionados) diga que eso es una criptomoneda, la gente va a entender que es lo mismo”, enfatizó Fernós Sagebién.

Otro aspecto que mina la confianza de la ciudadanía en las criptomonedas es la facilidad con la que ciberpiratas han hurtado sobre $5 mil millones en los últimos dos años.
Otro aspecto que mina la confianza de la ciudadanía en las criptomonedas es la facilidad con la que ciberpiratas han hurtado sobre $5 mil millones en los últimos dos años. (The Associated Press)

2022: año récord en hurtos de criptomonedas mediante ciberataques

Como si la naturaleza especulativa de las criptomonedas no fuese suficiente, la industria carece de estándares de seguridad que minimicen los ataques de hackers quienes, al mes de noviembre, han robado sobre $3,000 millones en divisas. Esto es sin contar el capital que ha desaparecido, de la noche a la mañana, con el colapso de empresas como FTX, Terra y BlockFi, entre muchos otros.

“Esa es la parte mala de todo esto. Hay una ley en economía que se llama la ley Gresham que, en esencia, dice que el dinero malo empuja el dinero bueno. Lo que significa es que cuando pasan este tipo de cosas, el mercado reacciona y hay gente que vende, pero para que vendan alguien tiene que comprar. Todo esto ha sido un experimento, pero ya mismo lo primero, que es eje central de lo que empuja y sostiene lo maravilloso de las criptomonedas, la descentralización y que ningún gobierno puede hacerse cargo, eso ya mismo se les cae. Tan pronto quieras usar una criptomoneda para llevar a cabo una transacción en la economía real, automáticamente estás tomando ese dinero y metiéndolo en la economía real. Pero, ¿qué pasa en la economía real? Pues hay un gobierno que dice lo que se puede y no se puede hacer. Ah, pero lo que tú quieres es que los billetes de Monopolio te los acepten en el puesto de gasolina al lado de tu casa”, sostuvo Fernós Sagebién.

“Y es que esto (la regulación gubernamental) ya está pasando. Hace menos de un año salió una directiva del grupo financiero presidido por el Departamento de Hacienda federal y ya hay reglamentación aplicable hasta en el Servicio de Rentas Internas (IRS)”, añadió.

Yo creo que sí, que ya hace falta que haya un mínimo de control para, precisamente, sanear y mitigar un poco los riesgos que no deben existir. Lo importante del blockchain y las cripto es que ha forzado a que el sector bancario, que opera con un exceso de reglamentación, a modernizarse. Pero, hay que preguntarse por qué hay reglamentación en la banca, y es porque donde hay dinero hay ladrones. Ahora los ladrones encontraron una puerta adicional donde no hay policías. Y eso no significa que todas las transacciones que se hagan con cripto tienen que ver con fraude, pues se ha demostrado que la inmensa mayoría (estudios apuntao a más del 90 por ciento) de las transacciones mediante blockchain son legítimas”, resaltó Fernós Sagebién.

“Cuando la gente comience a ver que pueden acudir a un foro a ventilar sus agravios, y el Estado los acoja y se sientan cubiertos por las fuerzas de seguridad del Estado, ganan confianza (en las divisas digitales). Pero, a la misma vez, se diluye la idea de la descentralización, que es uno de los beneficios principales que predican. Cuando pasan estas cosas (colapsos de empresas, ciberataques) se derrota la escuela de pensamiento de que el mercado se reglamenta solo y mucha gente termina perdiendo muchísimo y se evidencia que siempre debe haber un ente gubernamental que, para bien o para mal, acoja un esquema de reglamentación prudente mínima para que existan garantías para que cuando alguien entre, no lo cojan de bobo, para evitar el fraude”, enfatizó.

El valor de Bitcoin atraviesa por uno de sus puntos más bajos en los últimos dos años, en parte, por los escándalos y colapsos de empresas de divisas digitales.
El valor de Bitcoin atraviesa por uno de sus puntos más bajos en los últimos dos años, en parte, por los escándalos y colapsos de empresas de divisas digitales. (Agencia EFE)

Fernós Sagebién exhortó a la personas interesadas en invertir en criptomonedas a hacerlo con precaución.

“Lo primero es que si usted no lo entiende, no invierta. Uno debe invertir solamente en las cosas que uno entiende, y cuando digo que lo entiende, no es que sabe cómo se corre el negocio, sino que entienda los riegos, sobretodo cuando no tiene las herramientas para mitigar cualquier riesgo en la pérdida de valor. Lo segundo es que el que quiera invertir en cripto lo puede hacer, pero sepa que por la condición que tiene, esto debe ser con dinero que sea totalmente discrecional. No utilice el dinero del colegio de los niños hacer esto; no gaste el pago mensual de su hipoteca, ni utilice su 401k, porque los puede perder”, estipuló Fernós Sagebién.

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