

17 de marzo de 2026 - 11:10 PM


Usando datos de la plataforma de inteligencia inmobiliaria Red Atlas, el joven de escuela superior Brandon Rosario explicó ante la audiencia del Puerto Rico Real Estate Summit por qué la falta de acceso a vivienda obliga a sus contemporáneos a preguntarse: “¿Me podré quedar en Puerto Rico?”.
En concreto, Rosario presentó que, en su natal Aguas Buenas, el inventario mayoritario de viviendas en venta era de $583,000 en adelante, con 20 propiedades disponibles. En segundo lugar, identificó unas 15 entre $350,000 y $467,000. Para $116,700 o menos encontró una decena, sin saber si estaban o no en condiciones habitables o financiables.
Pero Rosario recalcó que, aun así, había cero unidades al alcance del ingreso típico de la población joven de Aguas Buenas, que va de $13,000 a $22,000 anuales.
Tras presentar el abismo entre precios, disponibilidad y salario medio, el participante de Boys & Girls Club lanzó un reto a la audiencia compuesta por inversionistas, desarrolladores, funcionarios y profesionales ligados a los bienes raíces: “¿Vamos a hacer algo al respecto o vamos a seguir viendo cómo los barrios se vacían?”.
Rosario no abandonó el podio del hotel Condado Vanderbilt sin sugerir soluciones.
Además de proponer programas hipotecarios con tasas reducidas para la juventud, como funciona Vivienda Joven, urgió a “redirigir beneficios fiscales hacia el desarrollo, no sólo para inversionistas externos”.
Con esa recomendación se alineó la presidenta de la Asociación de Constructores (ACPR), Pinsy Rivera, al participar de un panel enfocado en por qué se dificulta la construcción de unidades nuevas para el mercado privado.
“Para vivienda asequible el gobierno debe dar un incentivo o un crédito contributivo a los desarrolladores como hace con los proyectos turísticos”, sentenció la también directora de Empresas Rivera Siaca.
Con el Código de Incentivos, condohoteles y mansiones en proyectos turísticos puede recibir hasta 60% en créditos contributivos, así como otras exenciones de hasta 100% en impuestos municipales.
En contraste, los proyectos residenciales prepagan arbitrios de construcción municipales que años atrás eran 3% del costo de la obra y hoy llegan hasta 10%, según informó Agustín Rojo, pasado presidente de la ACPR.
“La vivienda no es un lujo. Es una necesidad, como tener comida en la mesa y un techo sobre tu cabeza. No debería ser un privilegio”, acotó la presidenta de la ACPR.
A su vez, Rojo reiteró que más allá del beneficio individual de las familias que logran tener un hogar propio, “para tener desarrollo económico, es necesario traer gente productiva y necesitamos proveer vivienda para esas personas”.
Por ello, mientras se adelantan iniciativas mucho más complejas, como lograr nuevos incentivos o una reforma de permisos que realmente reduzca los tiempos de espera, los panelistas aprovecharon para levantar nuevamente un reclamo que parece factible: reducir los costos gubernamentales.
“Es insostenible que 30% a 35% del precio final de una casa nueva sean gastos gubernamentales”, denunció Rivera.
Sobre la demanda de unidades nuevas, Rojo estimó que Puerto Rico debe estar en “4,000 unidades al año”, no en las 800 anuales que se han agregado en tiempos recientes.
“¿De dónde viene esa demanda? 60% de nuestro inventario de vivienda es informal. Se ha construido sin permisos y se debe ir reemplazando; 50% de nuestro inventario de vivienda tiene 45 años o más, y se crean nuevas familias por matrimonios y divorcios”, detalló el socio de la experimentada desarrolladora VRM.
Puntualizó que la brecha de disponibilidad y asequibilidad ya pasó de ser un problema de mercado para convertirse en un problema social, un factor que decide la estabilidad económica de Puerto Rico y su competitividad para atraer y retener gente productiva.
“Tenemos mucha presión para resolver el problema”, aseveró Rojo.
Tan palpable es la necesidad que Roberto Ruiz, socio de Three Rules Capital, la proponente del enclave de lujo Esencia, en Cabo Rojo, reveló su intención de “involucrarnos en vivienda asequible”.
Durante un panel en el que compartió con Rafael Cedeño y Rolando Padua, líderes de Paulson Puerto Rico, Ruiz explicó que Esencia contemplaba sólo construir hospedajes para los trabajadores del proyecto, un concepto que en la industria se conoce como “workforce housing”.
“Pero viendo ahora que es un tema caliente en la comunidad y una necesidad real por falta de acceso, estamos activamente en busca de desarrollos de vivienda asequible”, anunció.
Por su parte, Cedeño aseguró que Puerto Rico tiene todavía “espacio para crecer” en el sector turístico de lujo.
“Estamos muy contentos por proyectos como Esencia, Moncayo (en Fajardo) y otros (...) No son nuestros competidores… Necesitamos mucho más de esto en Puerto Rico”, expresó Padua.
Por ello estimó “en $500 millones” la inversión que Paulson Puerto Rico desplegará en Bahía Beach, en Río Grande, lo cual incluye la construcción de las etapas 7 y 8 del condohotel costero Ocean Drive.
Además del proyecto de ultralujo Vanderbilt Residences, mencionó que la firma planifica un proyecto nuevo en Condado.
“Hay muchas otras cosas en las que estamos trabajando”, acotó sin ofrecer más detalles.
Por su parte, Ruiz celebró que “los incentivos son grandiosos porque nos permiten reducir el costo de hacer negocio en Puerto Rico, esa es la intención, ser más competitivo. Pero donde Puerto Rico excede y da la milla extra es en el talento”.
Puerto Rico Real Estate Summit, un evento convocado por la plataforma de inteligencia inmobiliaria Red Atlas, incluyó también paneles sobre fuentes de financiamiento, el segmento de centros comerciales y los retos de la infraestructura.
La editora de Negocios Joanisabel González explica los temas económicos más importantes a nivel local e internacional.

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