Los más jóvenes, esos primeros compradores que buscan cómo ahorrar en una economía cada vez más complicada, son el grupo que más se afecta con la falta de vivienda y la ausencia de nuevas construcciones, según entrevistados.
El economista y abogado Graham Castillo Pagán, presidente y principal oficial de operaciones de la firma Estudios Técnicos, explicó, por su parte, que los números validan la percepción de que Puerto Rico se ha transformado en un mercado inmobiliario espinoso para quienes buscan casa por primera vez, o aquellos que viven en propiedades alquiladas y no encuentran casa para comprar.
Quienes interesan convertirse en propietarios recorren comunidades enteras o escarban en los clasificados y redes sociales buscando una vivienda que esté disponible y puedan pagar.
Al ofrecer una mirada a los números que cuentan la historia, Castillo Pagán tomó en cuenta otro factor importante: los lugares donde la gente quiere vivir, los centros urbanos que cuentan con trabajos, escuelas, hospitales. Esas viviendas, afirmó, son todavía más difíciles de conseguir.
Los factores para la crisis de vivienda que encara Puerto Rico son múltiples: los costos de construcción, la baja poblacional, la reducción en matrimonios -que limita los ingresos de los potenciales compradores- y el hecho de que simplemente no se están construyendo las viviendas que se necesitan.
Uno de esos casos es el de Alexandra Rodríguez, de 32 años, quien luego de casi 10 años fuera de Puerto Rico encontró a mediados del 2025 el trabajo ideal para regresar a su tierra, pero no así vivienda. Para estos relatos se utilizaron seudónimos debido a que los entrevitados prefirieron no identificarse.
“No pensé que se me haría tan difícil conseguir donde vivir”, confesó la profesional de la industria informática. Relató que, a principios del 2026, tocaba mudarse con su pareja, de 35 años, y su hijo, pero la relocalización fue a una vivienda de alquiler, no a un hogar propio.
“Todo lo que estaba turnkey (listo para usarse) era demasiado caro o lejos del área metro. Conseguimos que un familiar nos vendiera su casa, pero lleva vacía varios años y los arreglos tomarán bastante tiempo”, explicó sobre la situación que les requiere pagar por dos casas a la vez, mientras completan el proyecto. “Comoquiera, es mejor que pagar un montón por vivir lejos de todo”.
Otro de los casos es el de Fernando José Ortiz, de 31 años y profesional de las comunicaciones, quien lleva alrededor de tres años intentando identificar su primera propiedad.
“En el área que me interesa, que es Cupey, de un año a otro el costo de los apartamentos tipo walk-ups, aumentó brutalmente. De $140,000 a $160,000 ahora están en $200,000 y cuidado si más. Eso para una persona soltera como yo, con ingresos que no cualifican para ayudas del gobierno, hace todo más difícil”, relató.
“Mi búsqueda lleva como tres años y he decidido continuar viviendo con una amiga en lo que el mercado se regula, si es que se regula. No quiero comprar por comprar, pero si la cosa no cambia tendré que hacer primera inversión en otra área que no es en la que me he visualizado”, dijo resignado.
El salario como primera barrera
Según Castillo Pagán “una persona que viene a comprar tiene que tener un salario alto para los precios actuales”.
“Los jóvenes que salen al mercado de vivienda por primera vez, si en el hogar el ingreso no es de $75,000 o más, va a depender de la casa que consigan. Si no tienen subsidio y van al mercado de vivienda nueva, es bien difícil”, expuso. “La persona promedio tiene que estar ganando $75,000 o más y, en Puerto Rico, ¿cuántos hogares tienen $70,000 o más?”.
De acuerdo con los números del Censo de Estados Unidos, según evaluados por Castillo Pagán, apenas un 15% de la población gana $75,000 o más, el segmento que podría cualificar para el costo promedio de vivienda usada en Puerto Rico, que en 2025 se colocó en $223,725.
Datos censales muestran que entre los años 2015 y 2025, la mediana de ingreso anual por hogar en Puerto Rico fue de $18,948 a $26,297, lo que supondría un avance de 38%.
Datos de la Oficina del Comisionado de Instituciones Financieras (OCIF) muestran que en igual período, el precio promedio de una vivienda nueva en Puerto Rico aumentó 142%.
Con números así, es natural que quienes entran ahora al mercado laboral y buscan una vivienda, tengan escollos en el camino.
Ayudaría, comentó el economista, un hogar donde cada uno de los integrantes gane $35,000, pero los números dicen que los matrimonios van en picada.
El año pasado, según datos del Registro Demográfico, adscrito al Departamento de Salud, se registró el número de matrimonios más bajo que se haya visto en Puerto Rico en 50 años.
| Año | <b>Matrimonios registrados </b><br/> <b>en Puerto Rico</b> |
|---|---|
| 2015 | 17,012 |
| 2016 | 15,906 |
| 2017 | 12,854 |
| 2018 | 14,093 |
| 2019 | 12,556 |
| 2020 | 8,600 |
| 2021 | 13,572 |
| 2022 | 12,652 |
| 2023 | 11,813 |
| 2024 | 11,886 |
| 2025 | 8,368 |
Fuente: Departamento de Salud, Registro Demográfico
Además, en tres décadas, la tasa de natalidad en Puerto Rico se ha desplomado, de un 18.9% en 1990 a 5.8% en el 2023, según datos del Departamento de Salud.
¿Qué es vivienda asequible?
Castillo Pagán definió vivienda asequible como una en la que se toma en cuenta el costo de la vivienda versus los ingresos mensuales del hogar. En esa ecuación, el costo de la vivienda no debe superar el 30% de los ingresos mensuales del hogar. La interpretación de estos números apunta a que una familia que utilice más del 50% de su ingreso en la vivienda, sacrifica otros renglones como la comida y la salud.
Pero en Puerto Rico sobre 270,000 personas gastan en vivienda más del 30% del ingreso, advirtió.
“El mercado de renta comienza a tener mayor relevancia como mecanismo para suplir las necesidades de la vivienda, hogares de una sola persona, jóvenes. Aunque en Puerto Rico el homeownership está cerca de 70%, entre los jóvenes es mucho más reducido”, explicó.
“El reto mayor es encontrar la propiedad”
En términos de la demanda, el mercado hipotecario confirma que la masa de solicitantes está en la clase media y es dura la competencia por unidades existentes porque, “en este momento, no hay construcciones nuevas”, indicó Natalie Barnecett, vicepresidenta de procesamiento hipotecario en FirstBank.
Con las tasas de interés actuales, Barnecett indicó que, con frecuencia, ve cualificaciones de hasta $230,000. Pero incluso, ese límite está por debajo del precio promedio del 2025.
Con un entorno alcista de tasas de interés que ha reducido el margen prestatario de los clientes, Barnecett calificó de “crucial” el programa gubernamental que aporta hasta $60,000 a los gastos de cierre y pronto de compradores de ingresos bajos a moderados. Se refería al programa que el gobierno ahora ha denominado “Pronto pa’ tu casa”.
“En un momento dado, nuestro pipeline fue 50% relacionado con la ayuda”, coincidió Yazmín Reyes, principal oficial de Operaciones de Fembi Mortgage, sobre la iniciativa que el Departamento de la Vivienda rebautizó en enero de este año como “Pronto pa’ tu casa”.
Para Barnecett, “el reto mayor es encontrar la propiedad”, pues aun cuando identifican una que cuadre en precio y otros factores, “más de 50% de las propiedades requieren de una reparación”.
Ahí entran las hipotecas que incluyen un presupuesto para ejecutar mejoras, como la FHA 203 (k) y la Fannie Mae Homestyle.
Sin embargo, es un proceso extenso, que requiere conseguir a un contratista con experiencia, hábil para cumplir con lo que el banco exige y manejar el día a día del proyecto, advirtió Reyes: “No es para todo el mundo”.
Un mercado de vendedores
Entonces, con la escasez de inventario habitable, los vendedores mantienen los precios porque, sencillamente, tienen compradores para escoger, reconoció Ricardo Negrón, director ejecutivo de la Asociación de Banqueros Hipotecarios (MBA, en inglés) y corredor de bienes raíces. “Todavía son pocos los que quieren vender a precio de tasación”.
“Es un mercado de vendedores”, acotó la ejecutiva de Fembi Mortgage.
De acuerdo con Castillo Pagán, la disponibilidad de viviendas en Puerto Rico –a base de los números del Departamento de la Vivienda y Desarrollo Urbano federal (HUD, en inglés)– está en 1%. Su estimado es que el número de disponibilidad ronda el 3%.
“Para alquiler (el inventario) es mucho mayor, pero para comprar, la tasa de vacantes del Censo reporta 9,000 unidades de vivienda para la venta en el mercado”, dijo. “Mucha gente habla de que hay 35,000 unidades de vivienda en Puerto Rico, pero la realidad es que los números son mucho más bajos”.
Afirmó que el resto de las unidades en apariencia disponibles tienen asterisco, pues se trata de estructuras vacías, atadas a pugnas por herencia, necesitadas de rehabilitación o en proceso de ser declaradas estorbos públicos. Según Castillo Pagán, los estorbos públicos y las unidades vacantes podrían sumar 70,000.
“Si vas por la carretera vas a ver mucha casa vacía que no está en el mercado, están abandonadas. En los centros urbanos, hay muchas propiedades vacías, algunas en temas de sucesión. Hay que entender las barreras y promover programas que muevan eso y algunas de esas medidas no son simpáticas, porque van a los derechos de los titulares”, aseveró el economista.


