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Los Cidrines (horizontal-x3)
Manuel Cidre, presidente de la junta de directores de Los Cidrines. (Teresa Canino)

A eso  de las 8:30 de la mañana, ya Manuel Cidre se ha tomado tres tazas cargadas de café. Pegado a una pequeña tableta, texteaba y luego hablaba a través del teléfono móvil sobre  un virus que afectaba en ese momento sus correos electrónicos.

Así, con varias interrupciones, se inició la entrevista con el polifacético empresario, presidente de la junta de directores de Los Cidrines.

El expresidente de la Asociación de Productos de Puerto Rico no solo comienza temprano su día de labor, sino que hace malabares con sus múltiples roles, como empresario, hombre de familia y portavoz de la comunidad empresarial de la Isla.

Los Cidrines, desde su creación en 1978, se ha reinventado continuamente para mantenerse a la vanguardia en la industria del pan.  Tras abrir varios locales, y conceder franquicias en diferentes ciudades,  Cidre dejó el modelo de panadería al detal y transformó la fórmula del negocio para promover el concepto de panaderías y reposterías dentro de cadenas de tiendas de alimentos, incursionar en la  venta a pequeños negocios como farmacias  y abrazar  la exportación.  Aun con la transformación, mantiene el corazón del negocio en  Arecibo: su panificadora fundada en 1985.

La perseverancia que exude Cidre, se palpa  también en los resultados de su empresa. En un local donde habían fracasado 3 panaderías previamente, Los Cidrines  mantiene -desde 1982- la exitosa tienda en la Avenida De Diego, en el sector San Francisco, de San Juan. Dicho local es utilizado como laboratorio para capacitar a los clientes comerciales que adquieren sus productos; mantener presencia en el área metropolitana y para relanzar su concepto, dijo Cidre.    

Pero en entre los obstáculos y las oportunidades que ha vivido Cidre en su trayectoria profesional, siempre ha tenido como constante a la familia, que ha sido parte integral de su vida empresarial.

¿Cómo se ha integrado la familia al negocio?

El negocio lo empezamos mi hermano Guillermo y yo en 1978 cuando nace la primera Panadería y Repostería Los Cidrines. En el 2000 Guillermo se retiró. Yo tengo cuatro hijos: Juan Mateo, Manuel Jesús, Guillermo José, y Pedro Andrés. Una de las responsabilidades más grandes de un empresario es cómo organizas a tu familia para que la permanencia del negocio trascienda más allá de su fundador.

¿Cómo ha logrado esa transición del negocio hacia las nuevas generaciones?

Para lograr la transición ordenada no puede esperar a que el fundador se muera, sino que se tiene que iniciar desde que el fundador está activo en el negocio. Para ello se tiene que recurrir a consultorías especializadas que nos ayuden en esa gesta. En esa iniciativa, el primer punto fue crear un Concilio de Familia, el Concilio de Los Cidrines lo componen mis cuatro hijos, mi esposa, Anabelle Colón y yo. El primer trabajo del Concilio fue constituir el reglamento del Concilio, que se ha convertido en la biblia operacional de la familia. Incluso se define las capacidades necesarias para trabajar en el negocio. El Concilio tiene como meta que Los Cidrines trascienda más allá de Manuel Cidre como fundador.

¿Cómo terminó laborando en la industria de panaderías y reposterías?

Me gradué en Finanzas de la Pontificia Universidad Católica en Ponce. Ya a los 16 años había entrado a la Universidad, y no por mi inteligencia sino porque  por mi conducta las monjas del Colegio San Felipe en Arecibo me matriculaban en todos los cursos de verano parece que para salir rápido de mí. Y a los 20 años había terminado mi bachillerato, y comencé a trabajar como propagandista médico para la farmacéutica Upjohn. Mi papá tenía el restaurante El Farol en Arecibo. En un momento dado, mi papá estuvo enfermo y por dos años yo administré el negocio. Pero a su regreso el negocio no daba para dos. Y junto con mi hermano, Guillermo, nos dimos a la tarea,  sin conocimiento y sin capital,  de montar la primera panadería los Cidrines, en el Barrio San Daniel, en la carretera PR-2. ¿Por qué panadería y no restaurant?, Porque entonces la Isla no tenía el hábito, como hoy día, de comer fuera. Montamos la panadería sustentado en cuatro pilares, que todavía hoy día nos mueven, que son: variedad, calidad, servicio e higiene. Bajo esos cuatro pilares nace la primera panadería, que es aceptada por Arecibo y pueblos limítrofes convirtiéndose en la parada obligada entre San Juan y Mayagüez. 

¿Por qué decide trabajar en la Asociación de Productos de Puerto Rico?

Compartir los éxitos y los fracasos es una responsabilidad  fiduciaria de cualquier empresario. Desde temprana edad me inserté en instituciones sociales y de negocios con la intención de devolverle a mi país lo que tanto me ha dado mi país. En 1996 presidí la junta de SBTDC (Small Business Training Development Center), en el 1997; estuve en el comité de auditoría de la Cruz Roja; en 1998 presidí el Comité de Industrias de la Asociación de Industriales de Puerto Rico (AIPR); en 2003 presido AIPR, y en 2005 fundé la Alianza para Desarrollo de Puerto Rico; en 2010 entro a la junta de la Asociación de Productos de Puerto Rico; en 2011 asumo la vicepresidencia de la Cámara de Comercio; y en 2012 pasé a presidir la Asociación de Productos de Puerto Rico. Creo fervientemente que la única solución del país a largo plazo es fortalecer la base empresarial local y concienciar el consumo de los productos y servicios hechos en Puerto Rico, porque esto crea la estructura de desarrollo económico que en el pasado estuvo en mano de la industria foránea.

¿Se han resentido los miembros de su familia por sus múltiples empresas?

Todo el proceso familiar tiene un elemento muy importante. Todo proceso familiar tienen que tener un elemento de comunicación muy fuerte que la familia entienda el por qué. Y mi familia sabe que aparte de que nunca me ha gustado ser espectador y siempre he querido ser jugador sabe que este momento no estoy dispuesto a destruir con el silencio y a no herir con la verdad. Cuando las metas están claras y definidas desde el punto de vista personal, de negocios, de país, y así lo comunicas no hay razón por la que levantes resentimientos que no puedan ser atendidos. Gracias a Dios al día de hoy mis hijos, mis nietos y mi esposa me han dado todo el espacio para yo atender lo que es mi responsabilidad como padre, como esposo, como abuelo y como ciudadano.     

¿Cuál es su énfasis actual en la empresa Los Cidrines?

Un punto muy importante en cualquier negocio es cómo tú trasciendes. Una vez, yo despedí el duelo de una señora que fue mi maestra, cuando lo hice empecé a hablar de esa palabra –trascender-,  que es dejar  huella y que esa huella que tu dejas, se mantenga. Porque hay mucha gente que ha dejado huellas que no existen porque eran en arena y se las llevó el viento y las olas. Hay que dejar huellas sólidas para que pasen lo difícil de la vida.  Hace unos días le hablaba a estudiantes, y les decía cojan un papel para que anoten la receta del éxito. Todos tomaron rápidamente el papel, y les dije que la receta del éxito comienza por entender el fracaso. En convertir el fracaso en una oportunidad. En cómo conviertes la actual situación de Puerto Rico en un nuevo país.


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