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En este periodo de rápida transformación, los nuevos servicios de “streaming”, lejos de desplazar a los medios tradicionales de televisión por paga, coexisten en diversas plataformas. (Shutterstock)

Entra a un salón de espera, ya sea en un consultorio médico, comercio o agencia de gobierno, y lo verás a simple vista: varias personas sentadas mientras disfrutan de vídeos a través de sus teléfonos móviles. Muchos están viendo alguna producción de Netflix, uno de los servicios más populares de este tipo que opera bajo el modelo de suscripción, mientras otros ven vídeos en YouTube, otra plataforma que se destaca por sus ofrecimientos gratuitos y depende mayormente de anuncios.

Es aparente el atractivo de este tipo de proveedores, los cuales en la industria se conocen como servicios OTT (“over the top”, en referencia a que el servicio “se va por encima” de la tradicional caja de cable TV) pero más comúnmente se les conoce como plataformas “streaming”. Según un estudio de la firma de análisis eMarketer, unos 182 millones de residentes en los Estados Unidos, o un 54.7% de la población, están suscritos a algún tipo de servicio OTT. Para el 2022, se espera que esta cifra aumente en 198 millones tan solo en los Estados Unidos.

“Las personas están optando por este tipo de servicio por la flexibilidad del manejo de su tiempo”, indicó Norberto Cruz, presidente del Internet Society of Puerto Rico y director de su junta, una entidad de la industria que cuenta con más de 800 miembros. Haciendo referencia al ejemplo anterior, Cruz añadió que “el ‘video streaming’ da una flexibilidad donde en cualquier lugar uno se puede conectar y disfrutar de su programa favorito”.

En cambio, otras personas en la misma sala de espera no están atentas a sus teléfonos, sino que miran con atención la programación local que se transmite en la pantalla del televisor del salón, ya sea a través de una conexión de cable TV, satélite o una antena que recoge la señal desde el aire.

Esta estampa bien sirve como representación del macrocosmo en que se encuentra este segmento. En este periodo de rápida transformación, los nuevos servicios de “streaming”, lejos de desplazar a los medios tradicionales de televisión por paga, coexisten en diversas plataformas.

Al mismo tiempo, ambas caras de la moneda se están adaptando rápidamente al terreno movedizo de la industria. Las plataformas de OTT lo están logrando a través de paquetes de canales de televisión en vivo (muchas de las cuales no están disponibles en Puerto Rico), mientras que los medios tradicionales lo hacen por medio de portales de “streaming” a teléfonos y tabletas. Estas frecuentemente se ofrecen como un valor añadido a la suscripción, como es el caso de Liberty Go, del proveedor de cable TV e internet Liberty Puerto Rico.

Antena, cable o satélite

Pero las características del mercado de Puerto Rico ofrecen un factor diferenciador en cuanto al impacto que están teniendo los servicios de OTT en la isla. Según un estudio reciente de la firma de análisis Nielsen, los servicios de cable TV tan solo tienen un 17% de penetración en el mercado total que compone unos 1.2 millones de hogares. Liberty, prácticamente el único jugador de envergadura en este renglón, ostenta unos 217,000 suscriptores de sus servicios de vídeo, según cifras provistas por la empresa.

Por otro lado, los servicios de televisión por satélite, representados mayormente por proveedores como DirecTV y Dish, tienen un 30% de penetración, mientras que un 52% de los hogares dependen de una antena para capturar señales digitales del aire (“over-the-air”). Esto se diferencia marcadamente al mercado de los Estados Unidos, donde el cable TV tiene un 54% de penetración, seguido de televisión por satélite y “over-the-air”, con 31% y 16%, respectivamente.

Aparte de las consideraciones económicas envueltas (el obtener una señal “over-the-air” es básicamente gratuito, luego de una inversión inicial en una antena), parte de este fenómeno se debe a que gran parte de la audiencia interesa tener acceso a programación del patio, según varios de los entrevistados.

“Hay un sector de la población que le interesa ver programas y noticieros locales”, dijo Cruz. Por su parte, Obed Borrero, experto en tecnología y fundador del blog virtualizate.net, hizo eco de las expresiones en una entrevista por separado. “La gente atesora el contenido local, es clave. La gente lo va a seguir dondequiera que esté”, comentó.

El estudio de Nielsen también parece sustentar esta aseveración. Según el informe, el 76% de residentes de Puerto Rico mayores de 18 años ven televisión en vivo todas las semanas, a razón de tres horas y 41 minutos al día, en promedio. Este periodo es mucho mayor al tiempo en que utilizan dispositivos de “streaming” e incluso de grabadoras digitales, conocidas como DVR.

En cuanto a la tendencia del “cord cutting”, o cortar el cable, en el cual consumidores eliminan su suscripción a servicios tradicionales de televisión por paga para limitar su consumo a plataformas de “streaming”, dicho fenómeno no ha calado particularmente hondo en el mercado de Puerto Rico, indicó Naji Khoury, principal ejecutivo de Liberty Puerto Rico.

“Estamos contentos con la situación actual de la industria y donde estamos parados”, comentó Khoury en una entrevista con Negocios. “Eso sí, debemos seguir adaptándonos a los cambios”.

Muchas otras dinámicas están en juego dentro de esta transformación, añadió el ejecutivo. Estas incluyen el comportamiento cambiante de los consumidores —quienes desean disfrutar del contenido bajo sus propios términos y a través de una diversidad de dispositivos— así como el afán de las compañías para capturar tanto el bolsillo como el tiempo de una audiencia cada vez más fragmentada.

Guerra de contenido

En el 1996, cuando el potencial de la internet cobraba auge, el cofundador de Microsoft, Bill Gates, publicó un ensayo titulado “Content is King”, que se traduce a “el contenido es el rey”, y quizás eso no sea más cierto que en el mundo de los servicios de “streaming”.

“Ha habido un movimiento a consumir contenido digital, pero no tiene que ver mucho con el medio, sino con el ofrecimiento”, indicó Borrero. “Cuando ves algo que te interesa en Netflix, es porque se encuentra allí, lo mismo que en otras plataformas. Si el contenido es de buena calidad, no importa dónde esté”.

Sin duda, el rey de los OTT es Netflix. Según el informe financiero de la empresa correspondiente al cuarto trimestre de 2018, el proveedor cuenta con 139 millones de suscriptores a nivel mundial, un aumento de 29 millones durante el pasado año. A su vez, generó $14,900 millones en ingresos para la empresa desde septiembre de 2017 a septiembre de 2018, así como $1,300 millones en ganancias.

Pero quizás la cifra más significativa es la de $12,400 millones. Esta es la cantidad que Netflix invirtió en el desarrollo de producciones originales durante el 2018. Para el 2019, varios analistas de Wall Street esperan que esa cifra aumente a $15,000 millones, según la revista Variety. Como resultado, la empresa ha invertido en un sinnúmero de producciones originales a nivel doméstico e internacional, en distintos mercados y lenguajes. Esto, combinado con algoritmos sofisticados que siguen las preferencias de cada usuario y presentan recomendaciones en la página central tan pronto se accede a la aplicación, ha convertido a Netflix en un ejemplo a seguir en este segmento.

“Netflix vio la oportunidad (que representa el tener contenido original) y se tiró de pecho”, dijo Borrero. “Compañías como Hulu y Amazon luego se dieron cuenta que habían unos nichos y empezaron a invertir. En cuanto a YouTube, ellos crecieron porque tienen un montón de contenido que jamás hubiese llegado ni a primera base en la televisión tradicional. Por ejemplo, los canales de reseñas de juguetes que cuentan con millones de seguidores, eso jamás lo hubieses visto en un canal local. Este fenómeno ha sido producto de una mezcla entre tecnología y lo que hacia falta en el mercado”.

Hasta ahora, Netflix ha adoptado la estrategia de incurrir en gastos sustanciales con miras a ganar más suscriptores a largo plazo.

Pero la competencia arrecia y Netflix se prepara para enfrentarla. La pasada semana, Apple anunció el lanzamiento este otoño de su servicio de “streaming” Apple TV+. Siguiendo un patrón en la industria, el anuncio hizo hincapié en la cantidad de contenido originalque se producirá para el servicio, con figuras de entretenimiento de la talla de Oprah Winfrey, Steven Spielberg y Jennifer Aniston.

Por otro lado, AT&T está en medio de una reorganización de WarnerMedia, la cual adquirió en una transacción de $109 mil millones a finales de 2017, y las subsidiarias de esta última, entre ellas HBO. Por años, HBO se ha dado a conocer por su estrategia de calidad sobre cantidad en lo que respecta a sus producciones originales, pero eso está próximo a cambiar, con la alta gerencia presionando a la subsidiaria a producir más contenido original para competir con Netflix.

“Necesitamos horas (de contenido original) al día, no horas cada semana o cada mes”, dijo el principal ejecutivo de WarnerMedia, John Stankey, según un artículo de The New York Times. “Estamos compitiendo con dispositivos que la gente tiene en sus manos y que capturan su atención cada 15 minutos”.

Además, Disney está próximo a lanzar su propio servicio OTT, llamado Disney+. A esos efectos, la empresa ha estado removiendo algunas de sus películas más populares del servicio de Netflix en anticipo al lanzamiento, entre ellas las de los universos cinemáticos de Marvel y Star Wars. El lanzamiento del servicio va de la mano con la reciente adquisición de 21st Century Fox por $71,300 millones, el cual trajo bajo la sombrilla de Disney varias propiedades de contenido intelectual que de gran atractivo para las audiencias.

Tiempo vs bolsillo

“Hemos hablado con ejecutivos de Netflix, les hemos preguntado cuál es su competidor más fuerte, y ellos nos dijeron ‘el tiempo’”, comentó Khoury, de Liberty. “A ellos les gusta que la gente esté suscrita a dos o más servicios. El trabajo de ellos es atraer a la audiencia a Netflix a pesar de que tienen alternativas”.

A juzgar por los más recientes informes a inversionistas, Netflix en particular tiene el ojo puesto en HBO en términos de un potencial competidor. La empresa además ha citado la popularidad de videojuegos como Fortnite como rivales poderosos por el tiempo que le dedican los consumidores.

Con la proliferación de plataformas OTT, los cuales totalizan más de 100 actualmente, y su competencia con los medios tradicionales de televisión por paga, varios analistas del segmento han planteado la posibilidad que los consumidores experimenten dentro de poco una “fatiga de contenido”, en la cual la aglutinación de opciones imponga demandas extravagantes no solo en el bolsillo del consumidor, sino en su tiempo.

“Si miras la historia de la industria y cómo trabajaban los operadores de cable, ellos eran esencialmente agregadores”, explicó Khoury. “Ellos tomaban canales en el aire, lo empacaban y cobraban una cantidad razonable, pero esas tarifas han aumentado con el tiempo. Siento que pronto volveremos a esa etapa. Tienes varios servicios, pero será necesario una plataforma que lo reúna todo. Esa es una oportunidad para una compañía como la nuestra”.

El ejecutivo ademásreconoció que las tarifas que están pagando los consumidores podrán desembocar en impactos significativos en el futuro cercano. “Nuestros costos siguen aumentando. Hemos podido absorber parte de esos costos, pero otros no, y estamos llegando a un punto de encrucijada”, indicó.

En preparación a esto, la empresa está planificando incursionar más en los llamados paquetes tipo “skinny” o flacos, con ofrecimientos que apelan a los gustos particulares de cada usuario y a un precio más razonable.

“Ya hemos empezado en esta dirección con los paquetes U-Pick (canales que se ofrecen en un estilo tipo “menú a la carta”) porque muchas personas no quieren comparar el paquete completo y pagar $150 al mes”, dijo. “El reto es determinar el precio que les haga sentido a los suscriptores para que tengan internet, telefonía y vídeo del mismo proveedor”.

Cruz, del Internet Society, coincidió que el factor económico incide grandemente, en particular cuando se trata de los diferentes paquetes de telefonía e internet de banda ancha, y la duplicidad de servicios que las ofertas de proveedores diferentes pueden brindar.

“Dependiendo de si la persona consume la mayoría del contenido en el hogar o a través de dispositivos móviles, fácilmente puede estar pagando el doble (por servicios similares)”, comentó. “De la misma manera, los consumidores tienen que educarse y saber los detalles del plan que tienen, como por ejemplo cuánta capacidad de data tiene su plan de telefonía, ya que el ‘streaming’ consume mucha información”, puntualizó.


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