Elías Sánchez: “Es hora de comenzar un nuevo ciclo” (horizontal-x3)
El abogado Elías Sánchez Sifonte sostiene que la Ley PROMESA le da autoridad absoluta a la Junta de Supervisión Fiscal, pero destaca que ese ente “no tiene facultad legislativa”. (Jorge Ramirez Portela)

Elías Sánchez Sifonte, el hombre que por espacio de cuatro años fue la mano derecha del gobernador Ricardo Rosselló Nevares en la contienda electoral y quien durante los pasados seis meses ayudó al mandatario a diagnosticar la magnitud de la crisis fiscal y armar un nuevo gobierno, ha dejado el cargo de representante de Puerto Rico ante la Junta de Supervisión Fiscal (JSF).

La renuncia fue efectiva ayer.

“Estos seis meses han parecido 10 años”, dijo Sánchez Sifonte al revelar sus razones para dejar la encomienda que, aunque sin paga, representa la posición de mayor influencia entre el gobierno territorial y el Congreso estadounidense. Ello, ante la estructura del gobierno que surgió con la ley federal PROMESA, con poderes por encima de  la Constitución de Puerto Rico.

Al cierre de la edición, El Nuevo Día no pudo confirmar a quién designará el mandatario como sucesor de Sánchez Sifonte.

De acuerdo con Sánchez Sifonte, hace unas dos semanas, conversó con Rosselló Nevares acerca de su deseo de dejar el cargo. A su juicio, es hora de “un pase de batón”.

“Esta es una función que no paga y que consume mucho tiempo. Aunque es muy gratificante, tiene unas exigencias. Lo peor en términos de la elaboración del plan ya pasó y ahora la ejecución del plan recae en los funcionarios”, indicó Sánchez Sifonte, quien no descartó prestar servicios al Gobierno en lo sucesivo.

Para el abogado, sus encomiendas  en la campaña política y luego, como la principal voz a cargo del mensaje de transformación de una nueva administración culminaron con la certificación del Plan Fiscal para Puerto Rico (PFPR) y la aprobación del presupuesto.

“Cuando miras el plan fiscal, establece unos objetivos numéricos para ciertos años y que se tienen que lograr para el año 2019-20, pero cuando vas a las medidas específicas, esas medidas salieron del Plan para Puerto Rico”, dijo Sánchez Sifonte.

Según el abogado, lo hecho en el plano político y ahora, desde una posición que le concede voz pero no voto en la JSF, es fruto de un interés genuino por ayudar a Puerto Rico en lugar de sumarse a la estadística de profesionales que abandonan la isla.

“El haber estado preparados con una oferta, nos permitió, en 58 días, certificar un plan, cosa que no hizo la pasada administración en meses”, dijo Sánchez Sifonte, haciendo referencia al cúmulo de estrategias que Rosselló Nevares articuló en el proceso primarista.

Para el abogado, la certificación del plan fiscal -que emula al plan de RossellóNevares- es un punto de quiebre entre un Puerto Rico rezagado y un Puerto Rico en ruta a la recuperación. Esto, aunque esa nueva ruta supone dos años de contracción económica anual que no tendrían comparable con la serie histórica que mide la producción de la Isla en función del producto bruto.

Sánchez Sifonte reconoció que entablar una relación de trabajo con la JSF no fue cosa fácil.

“Las diferencias son naturales”, dijo Sánchez Sifonte al asegurar que existe una relación de “respeto mutuo” entre las partes.

En los pasados seis meses, Sánchez Sifonte ha protagonizado diversas controversias con la JSF, siendo la más reciente, la advertencia al organismo de que no tiene autoridad en ley para exigir una reducción de la jornada laboral.

¿Antes de dejar el cargo, recomendará al gobernador demandar a la Junta si solicita la reducción de jornada laboral?

—La diferencia está estipulada. Me reafirmo en mi planteamiento... PROMESA da una facultad a la Junta que es casi absoluta en lo que se refiere a la certificación de un plan fiscal y un presupuesto.  La Junta no tiene facultad legislativa.

De acuerdo con Sánchez Sifonte, a medida que progrese la implementación del plan, quedará demostrado que no hay necesidad de mayor austeridad.

“Hubo, lo que yo llamo, unos problemas de crecimiento (growing pains) trabajando con la Junta. El hecho de que no hubiese un director en propiedad fue un poco problemático porque la interacción era con asesores y los mensajes no llegaban”.

Se decía de la administración anterior que sus asesores gobernaban. ¿Son los asesores de la Junta y el Gobierno los que gobiernan ahora?

—No. Eso es una gran diferencia... Los asesores siguen una política pública y su función es validar y es bueno porque traen mucho valor a la mesa, pero lo que se sigue es la política pública del gobernador.

Sánchez Sifonte destacó como un acierto la llegada de la directora ejecutiva de la JSF, Natalie Jaresko.

El abogado describió a la exministra de Finanzas de Ucrania como “una mujer fuerte y determinada”, pero a la vez “justa”, que escucha los planteamientos de los distintos asesores y pone las cosas en una balanza.

“Creo que es una mujer brillante, está bien capacitada para entender la situación”, señaló.

¿Y eso vale $625,000 al año?

—Esa es una decisión que le compete a la Junta en función de cómo se juzga el desempeño... Yo puedo hablarte de sus cualidades, y tiene liderato, pero el pueblo es el que va a pasar juicio.

A preguntas de El Nuevo Día en torno a las movidas legales de la JSF en temas como la controversia entre los bonistas de Obligación General y aquellos de la Corporación del Fondo de Interés Apremiante (Cofina), Sánchez Sifonte reconoció que puede haber acuerdos o desacuerdos con el Gobierno. Pero, a la larga, la Junta determina la estrategia a seguir.

¿Y qué pasaría si la estrategia legal falla y el gobierno tiene que pagar   más a los bonistas que lo consignado en el plan?

—La administración entiende claramente que cualquier plan de ajuste tiene que ser consistente con el plan fiscal. No esperamos una determinación como esa y estaríamos argumentando ante el tribunal lo que dice la Ley.

¿Por qué irse ahora cuando se complica la cosa?

—El gobernador cuenta con un equipo muy bueno y competente que ha ido madurando y ha ido entendiendo y que cada día está corriendo con el yugo, agregó.

Si bien Sánchez Sifonte dice ha cumplido su encomienda, el abogado deja la JSF en medio de diversos cuestionamientos.

La semana pasada, cuando los directivos de la JSF actualizaron sus informes financieros, se indicó que el abogado cumplió con su responsabilidad desde febrero pasado. Empero, el fundador de Veritas Consulting y quien mantiene una relación profesional con el bufete Wolf Popper, entregó un informe que no tiene una sola cifra  de lo que devenga o quiénes son sus clientes o los de su esposa.

La situación fue señalada por Espacios Abiertos, a través de su directora ejecutiva, Cecille Blondet.

“A mi juicio, el planteamiento es político”, ripostó Sánchez Sifonte al señalar que Blondet fue antes directora ejecutiva de la Corporación para la Difusión Pública bajo la pasada administración.

De acuerdo con el abogado, el propósito de los informes requeridos bajo PROMESA es detectar la existencia de conflictos de interés y no “aspectos personales”.

El directivo de la JSF y también exjuez Arthur González detalló en su informe todos los clientes a los que prestó servicios en 2016.

“Nadie en estas posiciones está inmune a esos ataques”, prosiguió Sánchez Sifonte.

A preguntas de El Nuevo Día acerca de que se vea involucrado en la pesquisa federal del municipio de Toa Baja por haber trabajado allí, Sánchez Sifonte respondió en la negativa.

De igual forma, Sánchez Sifonte negó que recibiera paga alguna por parte de grupos de bonistas, como se ha dicho. “De paso, no creo que estén muy contentos al día de hoy”, dijo Sánchez Sifonte.

Explicó que Wolf Popper sí presta servicios a bonistas, pero las encomiendas que recibe del estudio legal no están relacionadas.

“Yo, en mi carácter personal no rendí servicios particularmente para ningún grupo de estos”, dijo Sánchez Sifonte.

Figuras como usted siempre son señaladas. ¿El nombre de Elías Sánchez estará involucrado en algún escándalo de venta de influencias o de otro tipo?

—Inequívocamente no. ¿Por qué? Porque si fuese así, pues ni estaría saliendo de la Junta. Te puedo decir que no es lo  que me motiva a mí ni es lo que me mueve... Soy un abogado, me aplican los cánones de ética, quiero desarrollar mi práctica, quiero desarrollar quien soy en términos profesionales.

He podido demostrar al pueblo de Puerto Rico mi capacidad y espero poder girar sobre eso, en un futuro para crecer.


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