El ingeniero Noel Zamot relató que el gobierno puso  obstáculos al intentar implementar el Título V de Promesa. (GFR Media) (semisquare-x3)
El ingeniero Noel Zamot relató que el gobierno puso obstáculos al intentar implementar el Título V de Promesa. (GFR Media)

El deseo de control del gobierno sobre el capital privado que llega a la isla y situaciones como la de un inversionista que presentó un proyecto para luego descubrir que personas vinculadas a la administración de Ricardo Rosselló Nevares compartieron su idea con terceros para que fueran desarrolladas por estos, son algunas de las razones que contribuyeron al fracaso del programa de proyectos críticos que debió implementar la Junta de Supervisión Fiscal (JSF), reveló el saliente coordinador de Revitalización, Noel Zamot.

“No estoy enojado con ninguna persona del gobierno, estoy frustrado”, expresó Zamot en una conferencia con inversionistas celebrada recientemente, en la que reconoció que los relatos que compartía con la audiencia podrían significar su despido.

Zamot presentó su renuncia al cargo que ocupa en la JSF el pasado 13 de febrero. Cuando cese sus funciones en esta semana, dejará un proceso definido para evaluar y aprobar proyectos que -por su impacto económico o beneficio a la infraestructura- podrían ser catalogados como “críticos”, según el Título V de Promesa.

Pero según Zamot, haber desarrollado ese proceso “transparente” y con participación ciudadana pudo haber sido una de las razones para el fracaso de la única iniciativa de fomento a la economía de Puerto Rico contenida en Promesa. El Título V de Promesa da acceso a un proceso expedito de permisos en aquellos proyectos de desarrollo que la JSF designe como “críticos”.

“Termino mis labores el 15 de marzo”, dijo el coronel retirado de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos con un tono que casi sonaba a alivio. Sus expresiones se dieron durante “La búsqueda del 8%”, un evento de Consultiva Internacional, que aspira a educar a los clientes de la firma de consultoría financiera en temas financieros, económicos y oportunidades de inversión.

Gobierno bajo investigación

Zamot habló de su experiencia como coordinador de Revitalización en la JSF justo el mismo día en que el Departamento de la Vivienda federal (HUD, en inglés) informó que autorizaba el uso de unos $8,200 millones en fondos para la recuperación tras el paso del huracán María.

Ese día, cuando El Nuevo Día reveló mediante una alerta la aprobación de la asignación federal, la audiencia congregada en el San Juan Marriott Resort & Stellaris Casino rompió en aplausos.

Allí, el ingeniero explicó por qué, al cabo de unos 20 meses en el cargo, deja el puesto tras conseguir apenas la designación de un proyecto crítico bajo el Título V de Promesa, el complejo residencial View Point en Hato Rey, que conlleva una inversión de $25 millones.

“Seamos francos, coordinar con un gobierno que está en medio de una crisis masiva, en quiebra y al que todo el mundo está investigando es una cosa muy retante”, dijo Zamot al relatar la plétora de escollos que encaró.

El primero de los retos para implementar el Título V fue el propio texto de la ley federal, pues según Zamot, la sección incluye lenguaje que parece contradecirse.

El segundo aspecto que afectó el programa fue el poco conocimiento de la gente, la comunidad inversionista y la prensa acerca del alcance de la disposición federal.

Zamot pareció bromear al indicar que muchos pensaban que su trabajo consistía en manejar y repartir millones de dólares junto a amigos cuando, en realidad, su rol consistía en despertar el interés de la comunidad inversionista para que el capital privado contribuyera a restaurar la infraestructura de la isla, dado que Puerto Rico no tenía el dinero ni el acceso a los mercados financieros para llevar a cabo tales proyectos.

Como el mito de Sísifo

Para el verano del 2017, el veterano de la primera guerra del Golfo Pérsico aceptó el puesto de coordinador de Revitalización, uno de solo tres cargos ejecutivos que se crearon con Promesa.

Los otros dos cargos son la dirección ejecutiva de la JSF, que ocupa Natalie Jaresko, y el asesor legal, cargo que desempeña Jaime El Koury.

Zamot dejó entrever a la audiencia que después de años en la diáspora, regresaba a la isla con la expectativa de contribuir a su recuperación. Llegó a la JSF cargado de energías luego de una larga trayectoria en la milicia, un mundo donde seguir los procedimientos y actuar con diligencia para lograr el éxito de una misión se considera la norma y no la excepción.

Ingeniero con dos maestrías y otros grados relacionados con aeronáutica, aceptó la encomienda casi como una misión. Señaló que cuando se le consideró para elcargo en la JSF, tuvo presente aquella cita de Winston Churchill, en la que el ex primer ministro británico decía que sería “terrible” que el destino te toque en el hombro en la hora más crítica y que te tome desprevenido.

Según Promesa, el coordinador de Revitalización es la figura autorizada para evaluar los proyectos que presenten figuras del sector privado o el gobierno a la JSF. Completado el análisis, el coordinador recomienda a la JSF si el proyecto debe recibir un tratamiento expedito en el trámite de permisos o no.

En palabras de Zamot, en menos de un año, su equipo y él “fueron de cero a héroes” al desarrollar un proceso que contaba con la participación de todas las agencias de permisos del gobierno y de entidades regulatorias como el Negociado de Energía. Ello, con todo y el azote del huracán María en septiembre de 2017. Los proyectos que llegaban a la JSF se divulgaban en una plataforma en internet creada específicamente para atender el tema.

“Venían a decirnos que estábamos imponiendo un proceso, pero no fue así, se hizo todo de la manera más transparente”, manifestó Zamot.

De acuerdo con Zamot, tan pronto él y su equipo intentaron llevar el Título V de Promesa del papel a la realidad, se encontró con múltiples obstáculos, al punto de describir su trabajo como aquel de la figura mítica griega, Sísifo: “Lo que realmente hago en mi trabajo es empujar esta roca hacia arriba, todos los días, la roca regresa y me aplasta y vuelvo a intentarlo de nuevo”.

De acuerdo con el ingeniero, una vez era claro que el proceso de evaluación de proyectos por parte de la JSF iba viento en popa, a algunos en el gobierno no les gustó la idea.

“Básicamente, el gobierno salió a decirme que estaba desplegando capital privado (en Puerto Rico) y nosotros (el gobierno) no estamos controlándolo”, relató Zamot al señalar que no podía entender la postura del gobierno, ya que Puerto Rico “no es Rusia”, y porque comprobó que otros oficiales de gobierno estaban tan decepcionados como él.

Zamot no ofreció nombres ni hizo referencia a alguna agencia de gobierno particular.

Relató, sin embargo, el caso de un proyecto que tuvo más de 50 reuniones y, luego de haber caminado un largo trecho en el proceso, la agencia informó al proponente que el proyecto no era de interés. Unas dos semanas más tarde de la notificación al inversionista, la agencia publicaba en un rotativo de la isla una solicitud de propuestas (RFP, en inglés) con lenguaje idéntico al proyecto del inversionista.

En otro caso, dijo Zamot, el proyecto era de interés para el gobierno, pero la agencia decidió tomarlo para sí, creando “un consorcio” y desarrollarlo por su cuenta. En otra instancia, hubo propuestas de inversionistas que, tras llegar a la consideración del gobierno, “alguien estaba mostrando las propuestas a otros amigos”.

Según Zamot, en otro momento, hubo un “dividirse el pastel antes deque se horneara”, cuando se trataba de contratos que se otorgarían. Dijo que a pesar de que él indicó que se necesitaba de un proceso de contratación abierto, la respuesta que recibió fue un “esta es la forma en que lo que hacemos aquí”.

“Si tú eres un inversionista, eso probablemente te dará escalofríos en la espalda”, sostuvo Zamot.

En un intento por salvar la iniciativa, Zamot comunicó a la JSF la situación y el organismo sugirió que solo se examinaran proyectos avalados por el gobierno, pero ello habría desvirtuado el fin de la ley federal. Además, según Zamot, el organismo se mostró maniatado con la situación, pues este no podría “llevar una batalla” contra el gobierno por el tema del desarrollo económico mientras también libra una puja con la administración Rosselló Nevares en temas fiscales.

$3,000 millones perdidos

A pesar de los escollos y el disloque provocado por el huracán María, Zamot logró llamar la atención lo suficiente como para que, en menos de un año, llegaran a su puerta unos 50 proyectos, muchos vinculados al sector de energía, según los archivos de El Nuevo Día.

En total, dijo Zamot, tales proyectos apuntaban a una inversión estimada en $8,400 millones.

Pero una vez el proceso de evaluación se dilató o el gobierno afinó sus planes en sectores como energía, algunos proponentes retiraron sus propuestas.

Según Zamot, probablemente la mitad de la inversión en el portafolio de evaluación de la JSF no habría cumplido los requisitos para recibir la designación bajo el Título V de Promesa. Pero el ingeniero destacó que al menos unos $3,000 millones de ese universo pudieron haber beneficiado a Puerto Rico.

Solo esa cifra, habría sido el doble de los recursos que el gobierno dedicó este año a mejoras permanentes. Según el presupuesto vigente, el gobierno dedicaría unos $1,664 millones a mejoras capitales.

Esta semana, en un evento separado, el director ejecutivo de la Autoridad de Alianzas Público Privadas (AAPP), Omar Marrero, dijo a la prensa que el gobierno no necesita el Título V de Promesa para viabilizar los proyectos de infraestructura que el gobierno entiende necesita Puerto Rico.

Zamot lamentó que el capital que pudo haber llegado a la etapa final del Título V ya fue redirigido a otras islas del Caribe, donde también hay procesos de reconstrucción.

“Eso ya se fue y no regresará”, dijo el ingeniero, quien de paso, reveló que la razón por la que elgobierno federal se ha retrasado en el desembolso de fondos post-María -como ha sido el caso de los fondos autorizados por HUD- es por la falta de procesos en el gobierno territorial que puedan convencer a las autoridades federales del buen uso de los fondos.

A pesar de la experiencia, Zamot dijo sentirse algo esperanzado, pues indicó que en Puerto Rico hay diversas áreas de gran potencial como es el caso del enclave aeronáutico en la zona noroeste de la isla.

Según Zamot, el potencial de inversión en la isla es alto, así como la capacidad para desarrollar iniciativas empresariales exitosas, pero esas oportunidades se encuentran en áreas “donde no se necesita la intervención del gobierno”.


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