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La XIV Mundial Equina Confepaso se celebrará este año en Puerto Rico desde hoy hasta el domingo,  con una participación promedio proyectada en las 1,300 personas diarias.
La XIV Mundial Equina Confepaso se celebrará este año en Puerto Rico desde hoy hasta el domingo, con una participación promedio proyectada en las 1,300 personas diarias. ([email protected])

Viniendo de victorias campales en el máximo evento del paso fino estadounidense en la ciudad de Miami, la yegua Flor Azalea del Pórtico y el semental Vivaldi de Besilú, ambos hijos de campeones y campeonas puertorriqueños, apuntan a coronarse como los reyes del paso fino en la XIV Mundial Equina Confepaso sobre otros 250 caballos, cuando deleiten al público boricua con su paso rítmico, fluido y balanceado a partir de hoy, en el coliseo Roberto Clemente en San Juan.

Y aunque el trofeo no está atado a un premio en metálico, ejemplares con sangre de campeones y múltiples títulos como la yegua del Pórtico y el semental de Besilú están valorados en millones de dólares, cada uno, ya que la demanda por el futuro de su línea genealógica aumenta con cada nuevo triunfo.

Se trata del evento bianual más importante en la industria del paso fino, que este año se celebrará en Puerto Rico de la mano de la Fundación Confepaso Internacional en una jornada que se extenderá hasta el domingo.

Por cada uno de los días de competencia, se espera una asistencia promedio de 1,300 personas, con boletos que oscilan desde $23.90 en palco, hasta los $1,000 en asientos VIP, e incluyendo asientos gratuitos en lo más alto de las gradas.

Sin embargo, el impacto económico de un evento de este calibre no solo se mide por la cantidad de asistentes que logre atraer, sino por la comitiva que acompaña a los caballos, quienes son los protagonistas del espectáculo. Son estos quienes viajan con semanas de anticipación para cumplir con el requisito de la cuarentena, y con ellos, viaja un séquito de veterinarios, cuidadores y entrenadores, quienes se hospedan y consumen en la isla.

“Por ejemplo, traer a un animal de Colombia, la cuarentena y devolverlo a Colombia, son entre $8,000 y $9,000. Para este mundial, llegó un avión con 38 animales y de esos hay unos 30 que van a participar del evento”, detalló Ventura Núñez, presidente boricua de la Fundación Confepaso Internacional, y organizador de la competencia. Estimó en sobre $340,000 el costo de esa operación, que incluyó el sueldo de decenas de veterinarios que cuidan de los animales en ruta a la isla.

Además de los casi 200 caballos boricuas que competirán este fin de semana, un centenar de ejemplares llegaron a la isla por vía aérea desde países como Alemania, Suiza, Estados Unidos, Aruba, Curazao, Ecuador, Panamá, República Dominicana, Venezuela y Colombia.

Corceles de lujo y con abolengo

Daniel Dávila, quien entrena y cuida día y noche de la yegua Flor Azalea en la Hacienda El Pórtico, en Cidra, es aficionado del deporte desde pequeño y aunque ahora se dedica a producir campeones del paso fino a nivel mundial, admite que es un negocio con muchas variables en juego.

“A nosotros nos han ofrecido hasta $3 millones por esa yegua, por lo que ella puede dar”, dijo el jinete.

Para mantener a un caballo como Flor Azalea en espíritu de competencia, “te gastas casi $1,000 mensuales en la monta y el cuido básico. Añádele el costo del veterinario y todas las terapias que recibe y se sube a los casi $1,500, porque solamente puedes usar lo mejor de lo mejor para potrancas como ella”, explicó Dávila, quien usa viruta de pino suave para la cama de la yegua que cuida desde que nació hace cuatro años.

Al año, estos costos ascienden a casi $20,000 por caballo, pero si Flor Azalea sigue arrasando con sus contendientes como lo ha hecho en sus primeras cinco competencias de calibre mundial, su dueño, Humberto Berríos, podría recuperar su inversión con intereses cuando otros aficionados del paso fino quieran tener sus crías.

Según Berríos, cada embrión de la Pola del Encanto, madre de Flor Azalea, que a su vez fue campeona mundial, cuesta $60,000. Un veterinario cobra cerca de $3,000 por sacar ese embrión y el dueño del padrote, que provee la otra mitad del material genético, cobra otros $2,000 para la inseminación.

En ese lado de la ecuación, sementales como Vivaldi, que cuentan con más de 20 títulos y al menos un récord mundial de paso fino, están en gran demanda, explicó su jinete y cuidador, el colombiano Eliecer “Perla” Guzmán.

Luego de gastarse casi $70,000 en un experimento genético que gesta del vientre de otra yegua a los 11 meses, el dueño del potro recién nacido deberá esperar al menos dos años más antes de verlo dar sus primeras pisadas en el tabloncillo.

“Tú analizas la raza y haces tu combinación de padrote y de yegua, pero, hasta que no se le pone la silla arriba a ese potrillo o a esa potranca, es casi un juego de azar”, dijo Berríos, quien lleva varias décadas curando una línea genealógica de calibre mundial, pero aún se asombra al ver el potencial de ejemplares como su más reciente yegua de melena castaña.

“Es un ‘hobby’ caro, muy caro, pero también es un negocio que deja buen dinero. Eso sí, tienes que saber hacer el cálculo porque cuidar de un caballo es más que darle comida. Hay administradores, montadores, herreros y veterinarios envueltos”, añadió Dávila, quien estará rodeado de un equipo de diez personas cuando monte a Flor Azalea este fin de semana.