Según el vicepresidente de Operaciones de la empresa naviera Luis Ayala Colón, Hernán Ayala Rubio, en los muelles se trabaja con normalidad y la carga está llegando a tiempo. (GFR Media)
Según el vicepresidente de Operaciones de la empresa naviera Luis Ayala Colón, Hernán Ayala Rubio, ya se informó que un barco con mercancía de la empresa Dole que se supone atracara en San Juan la próxima semana caceló su arribo debido a la situación.

Faltando tres o cuatro días plazo para que concluya el periodo que acordaron la compañía Luis Ayala Colón & Sucrs. (LAC) y la Unión ILA para zanjar diferencias y firmar el convenio colectivo que regirá en los próximos años, todo apunta a que el conflicto no se resolverá en el plazo fijado, y las controversias entre ambos podrían extenderse por tiempo indefinido.

LAC y la Unión ILA 1740 acordaron a principios del mes de agosto poner fin al conflicto obrero-patronal que se extendió por tres semanas y que mantuvo varada la carga marítima en el muelle de San Juan. En aquel momento, ambas partes acordaron una tregua de 45 días para llegar a un acuerdo.

Sin embargo, ante el impasse de las negociaciones, Hernán Ayala Rubio, vicepresidente ejecutivo de LAC, le envió una carta ayer, lunes, a los clientes informándoles de la situación.

“Envié la carta porque es mi deber de fiducia para con mis clientes”, respondió a preguntas de El Nuevo Día, sobre qué lo motivó a escribir la misiva, pero declinó hablar sobre el estatus de las negociaciones.

En la carta, de la cual este diario obtuvo una copia, Ayala Rubio indica que su empresa ha hecho “sus mejores esfuerzos para llegar a un acuerdo con respecto a los temas pendientes para un convenio colectivo sucesor que ha estado en negociaciones por más de dos años y cuatro meses”. Pero a pesar de la diligencia con la que LAC ha respondido, la Unión no ha actuado igual, alegó.

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“Lamentablemente, el sindicato no ha observado la misma conducta y, entre otros, se ha negado a reunirse más de dos veces por semana, ha limitado el tiempo que personas clave de su comité participan en persona durante las sesiones de negociación y ha presentado ofertas regresivas, y es un preludio claro de conductas que la ley vigente considera prácticas laborales desleales”, lee parte de la carta.

Ya se informó que un barco con mercancía de la empresa Dole que se supone atracara en San Juan la próxima semana ha cancelado el mismo, información que confirmó Ayala Rubio.

En la carta, el empresario le dice a los clientes que “es posible que usted tenga un recurso legal contra la Unión si esta decide no trabajar su carga por alguna razón legalmente prohibida”.

Por su parte, William Marrero, asesor legal de la Unión, dijo a El Nuevo Día que la negociación sigue adelante, aunque reconoció que está difícil alcanzar un acuerdo en los próximos días.

“Seguimos intercambiando ideas y propuestas. Las negociaciones continúan como desde hace mucho. Las partes nos hemos reunido, según acordado, dos veces por semana”, expresó Marrero en declaraciones escritas.

“Lo veo complicado, pero ¿quién sabe?”, agregó cuando se le preguntó si cree que habrá un acuerdo pronto con LAC.

“Comprometidos” en continuar operando

El plazo de 45 días vence este sábado, pero el secretario del Departamento del Trabajo y Recursos Humanos, Carlos Rivera Santiago, aseguró que las partes se han comprometido a continuar las operaciones y a seguir en la mesa de negociación.

Aunque no ofreció detalles específicos del conflicto, explicó que el tranque no es por cláusulas económicas, sino más bien por asuntos operacionales, sobre tareas y funciones a ejecutar.

Las partes han acordado que este próximo lunes habrá una inspección ocular en la empresa para aclarar algunas de las dudas que hay en la mesa de negociación. “Esa reunión del lunes es medular para poder ver la operación, aclarar las dudas en vivo. Eso puede ayudar bastante para empezar a amarrar los acuerdos”, manifestó el secretario.

Cuestionado sobre si la misiva que envió LAC a los clientes fue una acción asertiva, Rivera Santiago, indicó que en las negociaciones las partes no deben ventilar públicamente lo que se discute al interior de las reuniones. “En la medida que se ventilan las interioridades, eso aleja la negociación, puede crear animosidad y medias verdades, y hasta crea inseguridad”. Añadió que ambas partes han pecado de lo mismo.

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