

30 de abril de 2023 - 11:40 PM


“¡Mi madre!”.
Es la expresión que, mayormente, se escucha entre aquellos que coronan sus comidas con el pique confeccionado por don Servando Luis Correa de Jesús, en el antiguo comedor de una escuela en desuso, ubicada en el barrio Pulguillas, sector El Progreso de la Villa de San Blas, en el pueblo de Coamo.
Allí se realiza todo el proceso del ‘Pique Mi Madre’, un producto artesanal que lleva el sello ‘Hecho en Coamo’ y se distribuye en supermercados locales.
La receta es la clave del éxito de una empresa familiar que desde hace más de dos décadas, llega al plato de cientos de comensales en Puerto Rico y varias ciudades de Estados Unidos.
Según Correa de Jesús, “el ají que usamos es el habanero y, pica de 350,000 a 400,000 unidades de (la escala) Scoville, una medida del picor o picante de los chiles desarrollada por Wilbur Lincoln Scoville en 1912″.
“Para que tengan una idea, el jalapeño pica 2,000 unidades. Hay hasta de 1,200,000 unidades. El que usamos, no solo se distingue por el nivel de pique sino por el sabor a pimiento. Por eso, su olor tan agradable”, reveló el también esposo de Delia María Rivera Matos, con quien procreó tres hijos.

El hombre de 73 años era fotógrafo de profesión, pero incursionó en el mundo de la gastronomía “cuando empiezan a nacer los revelados de fotografía en una hora”.
“Entonces, todo el mundo empezó a poner revelado en las farmacias y en otras tiendas. Eso mermó un poco el volumen de ventas del negocio. Yo entendía que no podría tener una máquina de esas. No creí que fuera costo efectivo para mí y decido cerrar el negocio”, recordó el padre de Alessandra Correa, presidenta de la corporación.
Asimismo, relató que, “la idea de una gran amiga, ya difunta, Landis Forestier, que me dijo: ‘¿Por qué no hacemos pique? Aquí hay un mercado de esto. Estuve en una feria y es un producto que todo el mundo está buscando’. Y le dije: ‘Vamos a intentarlo. No se pierde nada’”.
“Entonces, mi suegra, que era de una generación bastante avanzada, que si no había pique o un ají para echarle al arroz, no comía. Y pensé que ella me podía ayudar a hacerlo. Así empezamos, hicimos como 10 o 12 botellas, salimos a venderlas y las vendimos. Eso me enamoró más de lo que hacía”, confesó Correa de Jesús.
“Hemos corrido la isla entera. La primera feria (que visitamos) fue en Picú de Coamo”, relató el empresario.

Narró que en un principio acudía a Guavate para vender su producto.
“Todavía me emociona. Fui e hice una cantidad considerable de dinero y venía llorando en el camino de alegría y felicidad. La gente aprobó muy bien el producto, consideraban que el producto mantenía una gran calidad y que tenía todo lo que exige un consumidor de pique. Que tenía un buen nivel de pique, buen sabor y un buen aroma”, resaltó.
De acuerdo con Correa de Jesús, el nombre del producto es una honra a su amiga Forestier, quien era agrónoma.
“La idea surgió de ella, cuando escuchó la reacción de su madre al probar un pique y dijo: ‘Mi madre, como salió esto’. Y yo, en agradecimiento a lo que ella había hecho conmigo, no solamente me trajo la idea, sino que me empujó, me ayudó, me cargó en todo. Esto, hasta el extremo que sembramos media cuerda de ajíes y teníamos unas plantas que alcanzaban seis o siete pies de tan bien que las teníamos”, sostuvo.
La producción de Pique Mi Madre comenzó en una habitación de su residencia para el año 2000.
“Empezamos por un cuarto que separamos en la casa, lo sellamos para poder cualificar para una licencia, hicimos las diligencias con el Departamento de Salud y lo logramos”, narró.
El empresario trabajó los primeros años solo. Posteriormente, el hombre tuvo la ayuda de su hija, Alessandra, e hicieron un cuarto más grande.

Ahora, la operación también emplea a dos personas.
Desde hace más de cinco años, elaboran el pique desde las antiguas instalaciones de la escuela Ángel Ramón Ortiz, donde se producen 15,000 unidades mensualmente, considerando que se trata de un producto artesanal.
Uno de los retos, según Correa de Jesús, es la disponibilidad de ajíes picantes, ya que, en Puerto Rico, hay pocas personas que se dedican al cultivo de este fruto.
“De aquí del barrio, tenemos un joven y a un señor en Humacao. Hay distintas variedades de ajíes como el pico de paloma, el ají tradicional, el jalapeño, entre otros; los niveles de pique que queremos en nuestro producto, los produce el habanero”, afirmó.
Actualmente, Correa de Jesús explicó que trabajan cuatro variedades de pique, entre estas, tomate, guayaba, parcha y el original, que es el que sigue teniendo más salida.
“Aunque los otros son prácticamente nuevos y están cogiendo buen auge”, sostuvo.
“Un pique no es solamente picar. Es mucho más que eso. Vamos para 25 años en esto y lo disfrutamos igual que el primer día porque nos place hacerlo, nos place ver que a la gente le complace el producto que hacemos y eso es bien importante”, expuso al mencionar que el producto se exporta a ciudades estadounidenses como Orlando y Chicago, entre otras.
Para asegurar que Mi Madre llegue a más consumidores, la empresa lanzó un sitio corporativo en internet, mimadrefoods.com, que además de ofrecer detalles de la empresa, cuenta con una tienda en línea y se hacen envíos a toda la isla y Estados Unidos continentales.
La editora de Negocios Joanisabel González explica los temas económicos más importantes a nivel local e internacional.

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