De acuerdo con la orden ejecutiva, los lugares cuya capacidad era de 25%, como los cines, casinos, gimnasios y las piscinas de hoteles, ahora podrán tener hasta un 30% de ocupación.
De acuerdo con la orden ejecutiva, los lugares cuya capacidad era de 25%, como los cines, casinos, gimnasios y las piscinas de hoteles, ahora podrán tener hasta un 30% de ocupación. (Archivo)

La nueva orden ejecutiva, que entra en vigor mañana y que dispone un aumento de 5% en la capacidad máxima de personas permitida en comercios que ya estaban abiertos, no representará un incremento significativo en ingresos o flujo de clientes para estos negocios, de acuerdo con los portavoces de varios sectores económicos.

Un 5% de aumento lo que significa es un aumento de tres o cuatro personas más que podemos recibir. Es casi intangible en realidad”, expresó hoy Lourdes Amorós, vicepresidenta senior de Operaciones de la cadena de gimnasios HCOA.

“No es una diferencia significativa en ingresos”, coincidió Gadiel Lebrón, director ejecutivo de la Asociación de Restaurantes. “Lo que está en vigor hoy es un 50% de ocupación, velando que haya seis pies de distancia entre las mesas. Cuando haces ese ejercicio (de distanciamiento), te quedas en un 30% o 40% de ocupación”, abundó.

El de los casinos es un caso similar, pues aunque se incremente el porcentaje de ocupación máxima permitida para evitar la propagación del COVID-19, para mantener la distancia de seis pies entre jugadores deben mantener remover asientos de las mesas de juego y apagar casi la mitad de las máquinas tragamonedas, de acuerdo con Ismael Vega, gerente general del Casino Metro, del hotel Sheraton que ubica junto al Centro de Convenciones de Puerto Rico, en Miramar.

“Hubiera ayudado poder abrir hasta las 11:00 p.m.”, sostuvo Lebrón.

De acuerdo con la orden ejecutiva, anunciada hoy mediante comunicado de prensa, el porcentaje de ocupación de los establecimientos comerciales y los salones comedores de los restaurantes, que era hasta 50%, aumentará a 55%. Los lugares cuya capacidad era de 25%, como los cines, casinos, gimnasios, las piscinas de hoteles y complejos de vivienda, ahora podrán tener hasta un 30% de ocupación. El documento, cuya vigencia se extenderá hasta el 13 de noviembre, deja el toque de queda como estaba, de 10:00 p.m. a 5:00 a.m.

“Es una buena noticia que sea más largo el periodo de vigencia de la orden, nos da más tranquilidad”, expresó Vega. “Hubiera preferido una reducción en el toque de queda porque habría más horas en la noche para tener actividad económica y evitaría aglomeración en los comercios”.

Amorós manifestó que esperaba que a los gimnasios se les permitiera aumentar la capacidad a un 50%.

“La primera vez que nos permitieron reabrir el 16 de junio, casi no venía gente. En esta segunda reapertura que comenzó el 12 de septiembre no damos abasto. Tenemos mucha matrícula nueva y gente interesada en los diferentes servicios”, contó. Dijo que no pueden recibir a todos los interesados por el límite de capacidad, que estaba en 25% y desde mañana sábado será 30%.

Por otro lado, para Clarisa Jiménez, principal oficial ejecutiva de la Asociación de Hoteles y Turismo de Puerto Rico, el hecho de que el gobierno decidió permitir un poco de mayor capacidad a los negocios en vez de volver a los cierres, “demuestra que estamos cumpliendo y que estamos siendo estrictos con los protocolos en las operaciones turísticas”.

Tomás Ramírez, expresidente de la Asociación de Dueños de Paradores, urgió al gobierno a establecer una campaña educativa masiva para orientar a la población acerca de cómo protegerse del COVID-19. “Llevamos 30 años con campañas de uso del cinturón de seguridad y aun así hay accidentes por gente que no lo utiliza; igual sucede con el asiento protector. Este cambio cultural de usar mascarillas cada vez que uno sale de casa, del lavado de manos, del distanciamiento físico en una cultura donde a la gente le gusta abrazar, requiere mucha educación”, expresó.

También urgió al gobierno a “aumentar la fiscalización en ciertos tipos de negocios que sabemos que no están cumpliendo”.

“Tenemos que reconocer que vamos a vivir con el COVID-19 por los próximos dos a tres años, asumiendo que se apruebe una vacuna temprano en 2021”, dijo Ramirez. “Si no tenemos la educación al pueblo y la supervisión con consecuencia, serán bien difíciles los próximos dos a tres años”.