Jannette Sotos Mejias y su padre Steve Raymond Soto Villalobos, propietarios de la Farmacia del Pozo, en la Carre. #149 en Manatí.
Jannette Sotos Mejias y su padre Steve Raymond Soto Villalobos, propietarios de la Farmacia del Pozo, en la Carre. #149 en Manatí. (XAVIER GARCIA)

Manatí.- Los vitrales originales que decoran el recetario de la Farmacia del Pozo dan cuenta de los 161 años que lleva operando ininterrumpidamente en este pueblo. Pero es la familiaridad con la que se atiende a los clientes, lo que mejor habla de la cultura de servicio que ha regido el establecimiento desde sus inicios.

Cada mañana, a las 8:00 en punto, la farmacia abre sus puertas para, más allá de despachar una receta, ofrecer una alternativa de salud a los manatieños, afirmó la farmacéutica y gerente Jannette Soto Mejías.

“Sí, tenemos que despachar recetas, pero tenemos que siempre mantener esa confianza con el paciente, la disponibilidad, como antes, que el farmacéutico era quien resolvía en el pueblo, porque era muchas veces más accesibles que otras personas. Eso es lo que hemos querido mantener, que el que venga aquí vea que el farmacéutico está accesible y disponible”, apuntó la doctora en farmacia.

La Farmacia del Pozo fue fundada por Don Gabino del Pozo, en 1860, cuando se inauguró en la calle McKinley (antes calle Nueva). En el 1976, tras 130 años de operaciones y varios cambios de administración, la farmacia se reubicó en el Centro Comercial Mónaco. La familia Soto Mejías adquirió el negocio en el 1997, dando énfasis al servicio personalizado de antaño.

“La prioridad es que cada cliente salga orientado sobre el tratamiento que está tomando y su importancia. Nos tomamos el tiempo de explicarle todo. Básicamente, nos encargamos de eliminar todas las barreras para que el paciente continúe con sus terapias como debe. Ha sido un trabajo en equipo”, agregó.

Pero la historia de la Farmacia del Pozo aun no termina de escribirse, pues la empresa se ha mantenido en constante modernización. Ejemplo de ello es la tecnología robótica con la que cuentan en el recetario, que en el 2014 les mereció un reconocimiento de la publicación especializada Pharmacy Times en la categoría de innovación. Soto Mejías fue la única profesional puertorriqueña escogida y galardonada con el primer premio, entre las 500 nominaciones a farmacéuticos a nivel internacional.

Dicha tecnología agiliza el procesamiento de las recetas de tal manera que aumenta el volumen de despacho y le permite a la farmacéutica tener más tiempo para evaluar los expedientes, comunicarse con los pacientes y corroborar información con los médicos.

“La idea es que nos permita hacer todas estas otras cosas que una máquina no puede hacer. Porque la tecnología sin la persona que la maneja, es un mero adorno caro. Nos sentimos sumamente agradecidos y orgullosos de tener tanto trabajo, pues significa que está dando resultados y que estamos haciendo la diferencia en la salud de alguien”, agrega por su parte Steve Soto Villalobos, propietario del negocio junto a su esposa Eva Mejías Lorenzo, quien también destacó que el local funciona con energía solar.

La Farmacia del Pozo, que hoy cuenta con 36 empleados, provee además un programa innovador de entrega de medicamentos al cuarto del hospital, tan pronto el paciente es dado de alta. El local -ubicado en la Carr. 149, km. 2.8, int. 668- opera de lunes a sábado de 8:00 a.m. a 8:00 p.m.

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