Frank López, principal oficial de Operaciones, y Javier Rivera, presidente de Dynamics Payments aseguran que los consumidores y los comercios han cambiado sus hábitos por el coronavirus. (Suministrada)

Tiendas de café, ferreterías, gomeras y hasta iglesias han tocado a la puerta de Dynamics Payments en los pasados días, luego de que el cierre de negocios y el toque de queda ordenado por el gobierno para evitar el contagio de coronavirus desarticulara la forma en que estas empresas o entidades funcionan.

“Hasta una iglesia se ha comunicado con nosotros para ver de qué forma podríamos ayudarles a recibir el diezmo”, dijo Javier Rivera, presidente de Dynamics, representantes de la solución de negocios Clover en Puerto Rico, Islas Vírgenes y República Dominicana.

Según Rivera y Frank López, a cargo de Operaciones en la procesadora de pagos electrónicos, las medidas de distanciamiento social ordenadas por el gobierno hace una semana para atajar el COVID-19 han tenido, por lo pronto, dos efectos.

Cero manejo de efectivo

De entrada, explicaron los ejecutivos, el temor al contagio ha propiciado cierta aversión de los consumidores y los negocios al uso de dinero en efectivo, habida cuenta que el virus puede mantenerse activo en las superficies por varias horas.

“Comparo este evento con el 11 de septiembre (de 2001). Antes de ese evento, los aeropuertos se manejaban de una manera y luego, cambió su operación hasta ahora. Esto (el cierre de negocios y el toque de queda) va a marcar cómo se manejarán los negocios. Estamos viendo un cambio, pero no va a ser de dos meses, este va a llegar para quedarse”, agregó Rivera.

De acuerdo con Rivera, para aquellos dedicados al nicho de los pagos electrónicos, transacciones virtuales y el mundo comercial, era sabido que a medida que llegaran nuevas tecnologías como el pago sin contacto, el consumidor y las empresas apostarían a ellas. Pero en Puerto Rico y otros mercados, se hablaba de un proceso que tomaría de tres a cinco años.

Rivera sostuvo que Dynamics hizo ajustes en sus operaciones alternando el personal que acude a las oficinas para, de esa forma, proteger a los empleados y asegurar que los clientes continúen recibiendo servicios.

Según Rivera, en Islas Vírgenes, todavía no se han tomado medidas para limitar la actividad comercial, pero relató que las restricciones que Puerto Rico adoptó para atajar el coronavirus también se adoptaron en República Dominicana.

En ambos mercados, el cierre de establecimientos y el toque de queda ha reducido el volumen de transacciones en establecimientos, pero aquí en la isla cambia con rapidez la forma de comprar bienes y servicios, aseguró el ejecutivo.

“Se va a dar un ‘shift’ en el comportamiento de la gente y algunos comercios lo aprovecharán y hay quienes no lo harán”, sostuvo por su parte López. “Esto es un acelerador de lo que sabíamos iba a venir”.

Una tienda en 48 horas

Luego de que anoche, Tommy Torres ofreciera un concierto por You Tube, que de entrada conectó a sobre 40,000 espectadores (es decir, dos veces las butacas del Coliseo José M. Agrelot en San Juan), será cuestión de tiempo para que veamos conciertos virtuales y que se cobre por ello, ejemplificaron los ejecutivos. Este domingo, el cantautor confirmó que sobre 600,000 aparatos se habían conectado en menos de 24 horas.

Según López, lo interesante es que las alternativas de pago electrónico son económicamente alcanzables no solo para grandes establecimientos o cadenas sino para pequeños empresarios, los más golpeados en esta situación.

“Lo que estamos diciendo es que un comercio que adopte este tipo de alternativas puede tener una tienda en línea en 48 horas”, dijo López al señalar que la inversión que se realiza es mínima si se considera el tiempo y las inversiones sustanciales que conlleva establecer una tienda física.

“La tienda física no va a morir, pero la tienda virtual va a crecer. El proveedor que tenga ambas plataformas tendrá al cliente presencial como al cliente virtual en su cartera”, explicó Rivera al mencionar que empresas como Novus o Supermax son dos ejemplos de esa dualidad de consumo en la isla.

De acuerdo con López, hace dos años, cuando el huracán María causó daños a la red de fibra óptica y a la red de telecomunicaciones y los proveedores de data no estaban disponibles, muchos comercios recurrieron a los equipos de la empresa porque estos tienen la capacidad de conectarse por sí mismos a través de un “SIM card”.

Ahora, que el contacto entre personas no es recomendado por el riesgo de contagio, los comercios piden métodos de pago donde no haya que entregar la tarjeta de crédito al cajero u oprimir el “pin number” en el punto de venta.

El rezo en internet y la ofrenda, también

Rivera relató el caso de un “coffee shop” que decidió ampliar sus opciones de pago electrónico para ofrecer el servicio de “carry-out”. De esa forma, el comercio cumple con la orden que exige el cierre del comedor de la tienda, pero compensa el impacto que ha supuesto en la caja registradora perder el tráfico de clientes al establecimiento.

El ejecutivo señaló que ahora que la pandemia también ha forzado a las iglesias a ofrecer sus servicios a través de la internet para evitar la aglomeración de personas, ya le han consultado para identificar algún mecanismo sencillo y seguro que permita a los fieles “enviar” electrónicamente la ofrenda que darían al acudir físicamente al templo o salón de culto.

Además, Rivera relató el caso de una gomera y el de una ferretería, comercios que no pueden abrir sus establecimientos por la orden de cierre.

Al igual que otros empresarios, Rivera cree que si la emergencia de salud continúa será necesario modificar la orden emitida por la gobernadora Wanda Vázquez Garced, para que se permitan ciertas actividades de negocio porque también representan necesidades apremiantes. Pero sostuvo que estos empresarios han aprovechado el cierre para prepararse, a fin de estar listos para atender la avalancha de clientes que recibirán cuando la actividad comercial se reanude a plenitud.

Sin embargo, los ejecutivos reconocieron que abrazar estas alternativas también requiere que los empresarios puedan responder a la demanda que recibirán.

En medio de la crisis por el coronavirus, por ejemplo, una cadena de supermercados tramita los pedidos de compra en línea, pero la demanda es tal que el tiempo de espera puede ser de hasta una semana.

“Un servicio de ‘delivery’ no estará disponible, pero ‘el pick-up’ será más factible. Habrá ciertos impactos y el comerciante debe tener claro cuáles serán sus capacidades y mejorarlas porque no ofrecer un servicio en línea implica quedarse fuera lo que será un cambio en los hábitos de consumo”, dijo López.

En ese sentido, Rivera expresó que una vez el empresario apueste a lo virtual, tendrá que dedicar tiempo y recursos para asegurarse que su oferta sea efectiva y confiable, tanto para el cliente en la tienda como para el cliente en el móvil o la web.


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