En la foto está Jason Borschow, presidente de Abarca Health. (horizontal-x3)
En la foto está Jason Borschow, presidente de Abarca Health. (Vanessa Serra Díaz)

El presente año luce bien para Jason Borschow, luego que tanto él como la compañía de tecnología y manejo de beneficios de farmacia que preside, Abarca Health, fuesen galardonados por instituciones en Estados Unidos.

Primero le tocó a Abarca Health, que en marzo obtuvo el Premio a la Excelencia por Estrategias de Mejoramiento de Calidad, el cual le fue otorgado por el Pharmacy Benefit Management Institute, en parte, por su desempeño al ayudar a un plan de Medicare Parte D con sede en la isla a mejorar su clasificación de calidad de tres a cinco estrellas en menos de dos años.

Este mes, Borschow fue reconocido por la organización global EY con el Entrepreneur of the Year 2018 Award en la región de Florida, convirtiéndose en el primer empresario radicado en Puerto Rico en recibir el galardón desde 2005.

Lidera una empresa que en poco más de 10 años pasó de tener 25 empleados a contar actualmente con 220 trabajadores, de los cuales el 90% trabaja en la isla y el 10% restante labora en una decena de estados de los Estados Unidos. Con patronos, planes médicos y gobiernos entre sus clientes –incluido el gobierno local– ha pasado de manejar beneficios de farmacia para 20,000 pacientes a servir a más de 7 millones de personas.

“Uno de nuestros retos más importantes es que el crecimiento que estamos viendo es más acelerado del que pudimos haber imaginado. La respuesta del mercado de Estados Unidos ha excedido todas nuestras expectativas”, sostuvo el empresario de 32 años, quien espera hacer crecer la plantilla de Abarca en los próximos años hasta llevarla a tener 500 empleados para satisfacer esa demanda.

La empresa no será la única que crecerá, ya que espera que dentro de unos días nazca su tercer hijo, producto de su matrimonio con Lauren Keyfetz Borschow.

El empresario, quien cuenta con un bachillerato en Economía de la Universidad de Harvard, es parte de la tercera generación de una familia de emprendedores de la industria de la salud. Su abuelo, Sydney Borschow, fundó Borschow Hospital & Medical Supplies, Inc. en 1951, que luego fue presidida por su padre, Jon Borshow, y en la que más tarde trabajó Jason desde la adolescencia.

¿Cuál fue el siguiente paso después de graduarse de Harvard?

—Fui a trabajar a una firma de consultoría en gerencia en Manhattan, llamada First Manhattan Consulting Group, especializada en trabajar con bancos y entidades financieras. Me enviaron a trabajar a Melbourne, Australia, así que estuve como tres meses trabajando con bancos allá. Fue mi primera experiencia laboral fuera de la empresa de mi papá, y en poco tiempo aprendí mucho. Lo más importante fue aprender que uno no lo sabe todo. Cuando uno sale de la universidad, uno piensa que se va a comer el mundo. Estaba acostumbrado a trabajar con jóvenes como yo y, al estar rodeado de gente tan bien preparada, la experiencia me ayudó a entender mejor mi sitio dentro del mundo y a aprender cuándo es mejor dar mi opinión y cuándo es mejor escuchar.

¿Cuánto duró esa experiencia?

—Trabajé en la firma poco menos de un año. Tuve que terminar mi trabajo allí cuando recibí una llamada de mi mamá (Galina Borschow) en que me pidió que regresara a Puerto Rico a trabajar con mi papá porque estaba en proceso de vender la empresa. Era un proceso grande, y ya yo había trabajado con él en la empresa. Al principio, fue difícil dejar la carrera que estaba empezando y regresar, pero no me arrepiento. Como a los 10 meses de regresar a Puerto Rico, completamos la venta de la empresa que había fundado mi abuelo en 1951. La compró Cardinal Health, que es una compañía que ha crecido mucho desde que la vendimos y que por varios años ha estado entre los Mejores Patronos.

Agregó que la venta de la distribuidora de medicamentos y suministros médicos Borschow Hospital & Medical Supplies, Inc. le permitió a su padre dedicarse a la filantropía a través de Foundation for Puerto Rico –institución sin fines de lucro que fundó–, y a aportar a la economía del visitante al impulsar primero la Corporación para la Promoción de Puerto Rico como Destino (DMO, en inglés), entidad que luego pasó a liderar.

¿Cómo comenzó Abarca?

—Los esfuerzos precursores de Abarca comenzaron un poco antes de la venta de Borschow con PICA (Pharmacy Insurance Corporation of America, aseguradora que manejaba el plan de farmacia bajo la parte D de Medicare), un negocio pequeño que tenía apenas 30 o 35 empleados, un negocio de nicho. Había comenzado allí algo interesante. Mi papá y yo habíamos cofundado esa empresa, y luego de 2008, cuando se completó la venta de Borschow (Hospital & Medical Supplies), surgió una situación donde teníamos que tomar la decisión de cerrar la empresa, venderla o convertirla en otra cosa. Entre 2008 y 2011, decidí que aunque no quería seguir en el negocio de los seguros con PICA, vi algo allí que se podía convertir en otra cosa, y ahí nació Abarca. Se lanzó más tarde, cuando logré vender PICA a Triple-S y enfocarme en el desarrollo de una compañía en tecnología y manejo de beneficios de farmacia (PBM, por sus siglas en inglés) que sirviera a Estados Unidos y al mundo desde Puerto Rico.

Un PBM tiene la responsabilidad de velar los intereses de las aseguradoras y los pacientes, de modo que los medicamentos sean asequibles y la experiencia sea lo más fácil e inspiradora posible, que la calidad no se afecte aun buscando al mejor postor.

¿Qué distingue a Abarca de sus competidores?

—La diferencia principal a nivel de negocio es la tecnología. Durante más de 10 años, desarrollamos sus sistemas propietarios para administrar todo lo que tiene que ver con beneficios de farmacia. La mayoría de las empresas del sector dependen de otras empresas o desarrollaron sus sistemas hace 20 o 30 años, por lo que la industria está dominada por sistemas legacy, no han cambiado su tecnología porque es algo que toma muchos años e inversión. Por eso aprovechamos la innovación tecnológica actual y desarrollamos sistemas flexibles que se pueden integrar y adaptar a cambios futuros. Esa es la diferenciación principal. Al último sistema que desarrollamos, lo llamamos Darwin, (en honor al naturalista Charles Darwin, padre de la teoría de la evolución) en alusión a que va a estar adaptándose y evolucionando.

Sin embargo, la ventaja competitiva más importante de Abarca es su cultura, su gente, el talento que atraemos y cómo conectan unos con otros y con nuestros clientes para hacer que la salud sea una experiencia brutal para todos los eslabones de la cadena.

Las PBM han sido acusadas de operar sin regulaciones o de fomentar prácticas que dificultan el acceso de los pacientes a sus medicinas, por lo que hay un proyecto en la Legislatura dirigido a regular el sector.

—Es un tema complejo. Hay una profunda falta de entendimiento del rol del PBM en el tema de salud. En Abarca, nuestra razón de ser es el cuidado del paciente, y usamos la tecnología para facilitarle la vida al paciente y que su cuidado sea lo más conveniente posible. Lo que la gente no entiende al propulsar el proyecto (del Senado 218) es que el PBM es contratado por el plan médico o cualquier otro ente que provee beneficios de farmacia, e implementa todas las reglas y condiciones de una póliza de seguros de salud. El administrador no decide las reglas, las administra, incluyendo qué se cubre o no se cubre, o el tiempo para aprobar una receta. Todo es ampliamente regulado a nivel federal y estatal. Es muy complejo, y estamos comprometidos con invertir para simplificar el sistema.

Parte del debate en torno al proyecto es acerca de qué agencia debe regular a las PBM, el Comisionado de Seguros o el Departamento de Salud. ¿Hace falta regulación local? ¿Qué agencia debería estar a cargo?

—Ese proyecto fue radicado por petición y escrito por un grupo pequeño, enfocado en regular los intereses financieros de unos negocios, tratando de aprovechar su posición con la Legislatura. Uno los puede entender, pero eso en nada tiene que ver con los pacientes; al leer el proyecto, puedes ver que no tiene nada que ver. Los reclamos de los pacientes son válidos, pero no tienen nada que ver con el proyecto. Si se aprueba, se va a encarecer el sistema porque el proyecto añade costos, reduce competencias y previene que si los costos bajan, esa baja sea pasada al paciente. Los PBM han tenido una reputación negativa, y no estoy en desacuerdo con la regulación, pero hay regulaciones y hay regulaciones. Lo que hacemos es altamente técnico. Somos una subcontratación de lo que es el plan médico. Por esa razón es que el Comisionado de Seguros es la única entidad que tiene la pericia de regular algo tan complejo como el manejo de beneficios de farmacia. El Departamento de Salud es una institución importantísima para Puerto Rico, pero el proyecto entra mucho en lo que son las contrataciones financieras y relaciones contractuales de negocios, y creo que eso está fuera del enfoque del Departamento de Salud.

¿Cómo se perfila el negocio de los PBM de cara al futuro?

—A nivel de Estados Unidos, está muy consolidado, pero está entrando en una época de gran disrupción porque el modelo de negocios va a cambiar. Las empresas que son transparentes, que velan por los mejores intereses de los clientes siempre y utilizan la tecnología para mejorar la experiencia del paciente, van a crecer dramáticamente en los próximos tres a cinco años.

¿Cómo Abarca será parte de esa evolución?

—Tenemos empleados en Puerto Rico y en unos 10 o 12 estados, atendiendo clientes en Puerto Rico y Estados Unidos. Operar en América Latina sería una tercera fase de crecimiento después de haber crecido en Estados Unidos. Cuando comenzamos a operar, estábamos manejando beneficios para 20,000 personas, lo que representaba $20 millones en costo de medicamentos administrados al año. Hoy manejamos beneficios de farmacia para más de dos millones de personas, lo que representa más de $1,100 millones en costos de medicamentos que estamos manejando. Para 2020, esperamos estar sirviendo más de 7 millones de personas y manejando más de $3,000 millones en costos de medicamentos. Esperamos seguir creciendo en Puerto Rico, aunque como tiene su limitación de mercado, gran parte de ese crecimiento será fuera de Puerto Rico.


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