Julie Walker, de AP, nos informa lo que sucedió con la multinacional para que llegara a esta decisión y lo que implica la reorganización.

Tras varios años de especulaciones sobre la posible quiebra de Sears, finalmente ayer en la mañana ocurrió. La empresa se acogió a la protección federal bajo el capítulo 11 —reorganización— ya que no pudo cumplir con un pago de $134 millones que vencía ayer y que era parte de su billonaria deuda que supera los $2,500 millones.

Sears ha sido una de las principales tiendas por departamento en la isla. Abrió su primera tienda en Hato Rey en el año 1962, aunque desde el 1937 estableció una oficina de ventas por catálogos en el Viejo San Juan. Al presente, opera 10 tiendas en los principales centros comerciales y 21 tiendas Kmart, y genera más de 7,000 empleos directos.

El Nuevo Día intentó obtener una reacción de las oficinas corporativas en Puerto Rico, pero ningún ejecutivo estuvo disponible. Fuentes ligados a la cadena, que prefirieron no se les identificara, indicaron que las garantías de los enseres continuarán honrándose y que las tiendas continúan en operaciones como de costumbre. Mientras, el titular del Departamento de Asuntos del Consumidor (DACO), Michael Pierluisi, recomendó utilizar las tarjetas de regalo lo antes posible.

Para el economista José Alameda, la quiebra de Sears es evidencia de cómo ha cambiado la industria detallista, la cual se ha ido transformando obligada por los avances tecnológicos. Aunque por ahora, Puerto Rico ha quedado fuera de la lista de 142 tiendas que la corporación va a cerrar, como una medida de comenzar a enderezar sus finanzas, algunos analistas de la industria ven poco probable que la empresa pueda salir airosa y apuntan a que correrá la misma suerte de Toys R’Us.

Alameda indicó que si, eventualmente, el caso se convierte en capítulo 7 —liquidación— ello representaría un nuevo golpe para la economía local. “Si termina en capítulo 7 y cierra todas las tiendas podría afectar más la tasa de desempleo y aumentaría la migración. Es una situación complicada y la recuperación económica sin duda se tornaría más difícil”.

Otro economista, Gustavo Vélez, presidente de la firma Inteligencia Económica, opinó que la quiebra de Sears “es el último aviso de que estamos en un punto crítico”. Indicó que al igual que ocurrió a finales de la década del 1980 y principios de los 1990, cuando salieron del mercado cadenas locales como González Padín y Velasco, entre otros detallistas, “la quiebra de Sears marca el fin de una era y el comienzo de otra. Ahora, la fuerza de cambio en la industria es la tecnología”.

En el 2017, las ventas al detal “en línea” ascendieron a $453,000 millones, lo que representa un aumento de 16% en comparación con el 2016. Este volumen de ventas es el 13% del total de las ventas al detal en los Estados Unidos, según la revista especializada en este tema, “Digital Commerce 360”.

El entorno social y económico, y la tecnología representan un reto singular para que los centros comerciales se reinventen con un nuevo modelo de negocios acorde a losnuevos tiempos”, manifestó Vélez.

Mientras, representantes de varios centros comerciales entrevistados por Negocios destacaron el desempeño de ambas cadenas en la isla, sobre todo de Sears. Algunos incluso confesaron tener un plan B, en caso de que la empresa presente la opción de cerrar su tienda, como parte del proceso de reorganización en el Tribunal federal de Quiebras en Nueva York.

Pese a reconocer que desde hace años imaginaban que la quiebra de Sears podría radicarse en cualquier momento, los entrevistados señalaron que era un día triste para el comercio en general, y confían en que la operación de Puerto Rico pueda salir airosa, siempre y cuando la corporación se mantenga en el capítulo 11.

César Vázquez, uno de los dueños de Plaza Guayama, comentó que tanto Sears como Kmart son anclas en su centro comercial. La primera ocupa 33,000 pies cuadrados y la segunda 104,000, aunque con los daños que ocasionó el huracán María a dicha tienda, ahora ocupa solo 20,000, pues aún la cadena no ha reparado la propiedad. Kmart es dueña de los 104,000 pies cuadrados donde está la tienda.

Lamentamos enormemente lo que está sucediendo. Kmart y Sears son inquilinos muy apreciados en Plaza Guayama”, dijo Vázquez, al señalar que Sears fue la primera tienda que abrió en Plaza Guayama en 1991, dos años antes de que inaugurara el mall.

Renueva contratos y tiendas

Consciente de la monumental deuda que tiene la compañía y de que la corporación no genera ganancias desde el año 2010, hace más de dos años el empresario y su equipo evalúa opciones de cómo llenar la vacante en caso de que Sears o Kmart abandonen Plaza Guayama. Sin embargo, para su sorpresa, Sears acaba de extender el contrato y está renovando la tienda, aunque el mall continúa en conversaciones con inquilinos prospectos.

Sears está literalmente en plena remodelación después de María, está poniendo techos nuevos, alfombras nuevas en algunas áreas. En enero renovaron el contrato por cinco años adicionales, pudieron irse y no lo hicieron”, dijo Vázquez, quien indicó que aunque desconoce cómo van las ventas de la cadena este año, estima que han registrado alzas de doble dígito, como el resto de los comercios del mall.

En el caso de Plaza Las Américas, Sears ocupa 328,000 pies cuadrados, según Lorraine Vissepó, directora de Comunicaciones Corporativas de Empresas Fonalledas. Ello representa el 16% delpietaje total del mall, sin contar los más de 155,000 pies cuadrados que ocupa la tienda Kmart en la periferia del complejo comercial.

Y en Plaza del Caribe en Ponce, Sears ocupa 213,000 pies cuadrados. “Confiamos en que al final de ese proceso logren identificar una alternativa que les permita mantener abiertas la mayoría de sus tiendas, incluyendo las de Puerto Rico, como ha sucedido en el pasado con otros detallistas”, expresó Vissepó, quien dijo que la noticia de la quiebra no fue sorpresa paranadie en la industria.

Pero a César López, vicepresidente del Mayagüez Mall, sí lo desconcertó. “Los ‘newsletters’ vienen hablando de los problemas económicos de Sears, pero que fueran a radicar quiebra es una sorpresa. Tal vez esperaba eso después de Navidades, pero no ahora”, expresó López. Sears ocupa 200,000 pies cuadrados y es el inquilino que más espacio tiene, casi el 20% del pietaje total, y está desde la apertura del Mayagüez Mall en 1972.

López aseveró que, pese a conocer la situación económica de Sears, él no ha evaluado un plan B en caso de que su principal inquilino se vea forzado a abandonar el espacio.

Por su parte, Jorge Fournier, presidente de Commercial Centers Management —empresa dueña del Santa Rosa Mall en Bayamón, entre otras propiedades comerciales— dijo que no le sorprendió la quiebra, pues era una movida esperada por toda la industria. “Es la crónica de una quiebra anunciada. La pregunta no era si iban a radicarla, sino cuándo”.

En Santa Rosa Mall, Sears es dueña del edificio —no así del terreno— que tiene 220,000 pies cuadrados y dos niveles. Con el huracán, la membrana del techo se desprendió y causó serios destrozos al interior de la tienda. “Decidieron hacer una tienda nueva. Demolieron todo el interior a un costo de millones dólares, ahora están empezando a construir una nueva”, explicó Fournier, quien dijo que Sears mantiene abierto su operación de autos en el sótano de su edificio.

Señaló que el contrato vence a mediados de la década próxima y no cree que con la quiebra la cadena paralice los trabajos de construcción. “Con esta quiebra van a salir de las tiendas malas. Puerto Rico está seguro y es el mejor mercado de ellos. Las tiendas de aquí están entre las que más ventas generan. Por eso, extienden los contratos porque todas les dejan dinero y ninguna opera con pérdidas”, opinó Fournier.

Hace dos años Sears cerró la operación de Galería Paseos cuando optó por no renovar el contrato, ya que la tienda no era rentable. Igual ocurrió con las Kmart de El Señorial y de Vega Baja, las cuales cerraron en el año 2015.

Los entrevistados apuntaron que habrá que esperar cuál será el desempeño de las ventas en la temporada navideña para conocer el futuro de la cadena. No obstante, en Estados Unidos la cadena ha perdido su lustre desde hace mucho tiempo. Las tiendas carecen de mercancía y los clientes apenas visitan la cadena.

Impacto alos suplidores

La quiebra afecta también a los suplidores locales, ya que más del 80% tienen presencia aquí. Uno de ellos es Puerto Rico Supplies, cuyo presidente Edwin Pérez, laboró en Sears a tiempo parcial mientras estudiaba.

Me da mucha pena la quiebra de una de las primeras tiendas por departamento. Yo fui empleado de la tienda de Hato Rey, la primera en tener escalera eléctrica en Puerto Rico y allí conocí a mi esposa”.

Pérez indicó que Sears es uno de los tres principales clientes en el segmento de perfumes de prestigio que tiene su compañía. “Controlamos el 50% de los counters de Sears”. En el caso de Kmart, Puerto Rico Supplies le suple productos de cuidado personal.

Nos deben más de $1 millón, o sea que duele. La quiebra la veíamos venir y hace tres años empezamos a bajarle los niveles de inventario, para disminuir la deuda. La bajamos considerablemente, aunque no a los niveles que hubiese querido”, sostuvo el presidente de Puerto Rico Supplies, quien recordó que Kmart estuvo en quiebra en el año 2002.

En ese momento, la deuda con su empresa era mucho menor, menos de $100,000 y al cabo de un tiempo, la Corte de Quiebras le envió un cheque con una porción de lo adeudado.

En cuanto a qué hará de ahora en adelante, Pérez respondió, “yo le tenía la venta controlada, ahora si quieren comprar tiene que ser con la garantía de pago. Ya habíamos hecho acuerdos económicos en planes de pago, como distribuidores necesitamos clientes”.

Precisamente, en octubre empezaban a distribuirle la mercancía para la temporada navideña. “Si a Puerto Rico lo manejaran como un negocio separado, podrían salir adelante de la quiebra”, agregó.


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