Desde la izquierda, los panelistas Jaime Rosado, Jorge Toledo, Celeste Martínez y Gustavo Vélez. (Suministrada)

Para el empresario Jorge Toledo, presidente de Toledo Locks, la agenda pendiente luego de que el pueblo empujara a Ricardo Rosselló a renunciar a la gobernación es “detener la corrupción en todo”, no solo en el gobierno, sino en las acciones cotidianas como aceptar favoritismos en perjuicio de otros.

Puntualizó que no se puede olvidar que los empresarios “que no están claros en esto son la carnada para el político corrupto y se nos olvida eso”. Toledo fue uno de los empresarios que abiertamente apoyó las manifestaciones de #RickyRenuncia con el mensaje digital “Es hora de que el sector privado actúe”.

Sobre el riesgo de ser vocal, indicó que cuando reflexionó sobre su definición de éxito no pudo callar: “Perdí clientes por la situación y ya llegaron de nuevo, algunos hasta se disculparon”.

Toledo participó ayer de un panel que examinó el efecto del movimiento #RickyRenuncia para las marcas, presentado por la Asociación de Ejecutivos de Ventas y Mercadeo (SME).

Por su parte, la estratega de redes sociales Celeste Martínez compartió que una de las principales lecciones aprendidas tras el histórico verano de 2019 fue el valor de que “apelar a las emociones de forma relevante” puede ayudar a que más usuarios den pasos más allá de un “like”, como hacer compras y otras acciones concretas.

Con esto coincidió Jaime Rosado, vicepresidente regional creativo de J. Walter Thompson, al recalcar la necesidad de que más marcas se arriesguen a “decirle a la gente lo que somos verdaderamente, en lo que creemos”, debido a que cada vez más consumidores demuestran apetito por apoyar a las que asumen posturas o les despiertan emociones.

En cuanto a estilos de contenido con mayor potencial de reforzar conexiones con los usuarios, Martínez mencionó la valía de que el contenido se cuente como una historia, “porque queda uno pendiente a la conclusión”. Comparó este recurso del “storytelling” con las publicaciones de Raulie Maldonado, hijo del exsecretario de Hacienda, Raúl Maldonado, porque todo Puerto Rico quedaba pendiente a cuál sería su próxima revelación.

Otra sugerencia fue reflexionar sobre cómo proveer “acceso al ‘backstage’”, a dinámicas auténticas que por lo regular no han sido reveladas.

“Si las personas han cambiado no podemos seguir haciendo lo mismo”, recalcó Martínez. A la vez, advirtió que es necesario monitorear lo que se comparte sobre el producto o el negocio, porque “cualquier persona le puede causar una crisis a una marca” si publica contenido que cause indignación, como le sucedió a Rosselló con el chat de Telegram.

Por otro lado, el economista Gustavo Vélez abrió la sesión compartiendo datos sobre la actualidad macroeconómica y las proyecciones, que ató a factores como a qué nivel recortará la deuda la Junta de Supervisión Fiscal y el volumen de desembolso de los fondos de recuperación.

También incluyó entre los factores la necesidad de mejorar la credibilidad de Puerto Rico tras los casos de corrupción y la fama entre inversionistas de que aquí las reglas de negocio no están claras. Para ello, indicó que “tiene que haber un gobierno que funcione, que no sean el gobierno de los amigos”, pero a la vez se expresó convencido de que no le ve futuro a esa condición porque dio “por incorregible” a la clase política.

La alternativa, planteó, es que “bloque a bloque” el sector privado –en el que incluyó a la academia, las empresas establecidas, las industrias emergentes y las entidades sin fines de lucro– emprenda un plan de país que incluya transparencia y decisiones basadas en datos.

Urgió a reconocer que, como la economía ya no es monolítica como en la era de la sección 936, “no hay una vara mágica. Hay que romper con esa idea. Esto nos va a tomar tiempo”.


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